Archivo mensual: junio 2012

Prevención de desastres en la ciudad del conocimiento.

Por: Sebastián Gómez.
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo.

Históricamente, la ocurrencia de los desastres climáticos y su oportuna prevención, ha sido un asunto de gran interés para las autoridades gubernamentales y la ciudadanía en general. Este tema plantea un desafío en la implementación de herramientas que permitan dar respuesta oportuna y tomar las medidas pertinentes en tiempo real para minimizar los impactos, tanto humanos como naturales. En ocasiones priman los sentidos frente a lo que se percibe de un fenómeno natural; esta percepción puede ser subjetiva y no corresponder a la realidad. Para el investigador de las ciencias de la tierra, es indispensable reconocer la valoración cuantitativa con el fin de comparar datos y predecir así los acontecimientos y sus consecuencias.

En el marco de los postulados de la sociedad del conocimiento, el papel activo de las tecnologías y herramientas comunicacionales como las TIC han sustentado en la actualidad las formas de producir, gestionar, informar -y para este caso- prevenir posibles desastres naturales en las ciudades. Bajo esta dinámica se han modificado las dimensiones espacio-temporales que han virtualizado la información a través de flujos y redes, posibilitando la accesibilidad y difusión de la información. Tal como plantea Acebedo (2010) “Esta nueva relación espacio-temporal estaría marcando la aparición de la “ciudad informacional”, basada en el conocimiento, organizada en torno a redes y compuesta en parte por flujos. Por lo tanto, no sería una forma, sino un proceso, caracterizado por el dominio estructural del espacio de los flujos”.

Bajo esta nueva concepción de la información, la ciudad de Manizales le ha apostado a esta nuevas formas de procesamiento de la información, especialmente con relación a los desastres naturales, su monitoreo y consecuentes acciones; según la Universidad Nacional sede Manizales (2005) “Para ello, existen hoy instrumentos de medida modernos, económicos, que no solo permiten esa medición sino que ella se haga en tiempo real y de manera remota. En el caso del clima, estos instrumentos se agrupan en ESTACIONES METEOROLÓGICAS O CLIMÁTICAS, que pueden operar en red gracias a las ventajas de las telecomunicaciones modernas”.

Esta iniciativa representa un esfuerzo conjunto interinstitucional entre la Universidad Nacional a través del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA), la Administración Municipal por medio de le Oficina Municipal para la Atención de Desastres (OMPAD) y la empresa privada a través de la empresa Metropolitana de Aseo EMAS S.A., Esta alianza se ha sostenido desde el año 2003, contándose con seis estaciones distribuidas en la zona urbana que posibilitan la generación de datos con fines investigativos, académicos, de diseño, de planificación y prevención.

Figura 1. Red de estaciones meteorológicas y sus aéreas de influencia en la ciudad de Manizales

Las condiciones particulares climáticas y territoriales del municipio asociadas a una zona de alta vulnerabilidad a la ocurrencia de desastres naturales, propiciaron el surgimiento de este proyecto. Estas condiciones son:
• Localización de zona andina (2150 msnm).
• Clima característico ecuatorial de montaña. (pendientes de ladera pronunciada)
• Precipitación de tipo bimodal, uno entre marzo y mayo y otro entre septiembre diciembre.
• Precipitación media de 2000 mm anuales.
• Suelos de origen volcánico.

La ubicación de la ciudad coincide con la zona más amenazada en el país y está sometida principalmente a las amenazas de deslizamientos, terremotos, erupciones volcánicas y en menor medida inundaciones.

Un aspecto fundamental en la creación de la red de monitoreo ambiental de la ciudad de Manizales se refiere a la innovación, puesto que en el momento en que se generó la iniciativa no existía localmente la tecnología necesaria para el desarrollo de la red. Era necesario acudir a países europeos para adquirir los instrumentos y metodologías que permitieran la conformación del sistema; esta situación hacía inviable el proyecto debido al alto costo tanto en la inversión inicial como en la operacional y de mantenimiento. Ante este evento la universidad se dio a la tarea de generar tecnologías propias, sacando provecho a la carrera de Ingeniería Electrónica que existe en la sede; se adelantaron investigaciones que permitieron producir a nivel local algunos de los componentes de la red disminuyendo los costos al uno por ciento del presupuesto inicial y permitiendo la viabilidad del proyecto.

La potencialidad de este proyecto es enorme para la ciudad, la región y el país. Permite en el futuro expandir la red a territorios más extensos como la consolidación de una red para la atención y prevención de desastres a nivel regional fomentando el desarrollo endógeno de tecnologías.

Gracias a la acción conjunta entre universidad, estado y empresa privada, se logra contar hoy en día con un proyecto bien definido, no solo para la acción ante un evento natural repentino, si no que se cuenta con una estructura que permite el desarrollo de estudios de carácter ambiental que permita el accionar en la prevención y mitigación de acontecimientos naturales desastrosos.

Bibliografía.
Gestión de riesgos / Identificación del riesgo / Estaciones.
Estaciones Meteorológicas. Universidad Nacional de Colombia sede Manizales.
http://www.manizales.unal.edu.co/gestion_riesgos/estaciones.php

RED DE ESTACIONES METEOROLÓGICAS PARA PREVENCIÓN
DE DESASTRES EN MANIZALES – CALDAS (COLOMBIA)
INSTITUTO DE ESTUDIOS AMBIENTALES IDEA
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE MANIZALES
Manizales, Septiembre 28-29 de 2006
http://www.manizales.unal.edu.co/gestion_riesgos/descargas/gestion/redestaciones.pdf

Elementos para una teoría del desarrollo territorial. Cuadernos de clase 1 de 3. Elementos para una teoría del desarrollo territorial. Grupo de investigación en desarrollo regional sostenible. 2010 – 2012.
UN Manizales Líder en la Gestión del Riesgo en desastres.
http://noticias.universia.net.co/vida-universitaria/noticia/2009/06/16/237237/manizales-lider-gestion-riesgo-desastres.html

Pereira: Hacia la construcción de una ciudad del conocimiento

Plan de Desarrollo Pereira 2012-2016

Por: Alejandra Marín Buitrago
Abogada Urbanista
Estudiante Maestría en Hábitat

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El nuevo Plan de Desarrollo de Pereira adoptado por la presente administración municipal, integra el ejercicio de Prospectiva Territorial, “Pereira 2032”, realizado con ocasión de la celebración de los 150 años de fundación de la ciudad.

Desde lo territorial la apuesta de la ciudad, consiste en consolidarse como una territorialidad multipolar que integra otros entes territoriales, para conformar una región metropolitana que en el corto plazo puede cobijar 19 municipios. La ciudad y su visión de región es consciente que el rumbo hacia el futuro es la articulación de una ciudad líder con otras similares (Pereira, 2012).

En materia de construcción de ciudad, el Plan contempla una organización del territorio a partir de redes y nodos. Por nodos, se asimilan los actuales equipamientos públicos y privados dedicados a la empresa, la academia y el gobierno, así como otros, que se pretenden construir en el horizonte del ejercicio de prospectiva, con el objetivo de densificar y articular los llamados ejes de la innovación, la ciencia y la tecnología.

Dentro de los escenarios propuestos en dichas líneas estratégicas, se definieron un conjunto de proyectos estratégicos para la ciudad y su área de influencia, en materia Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación Integral, cuya ejecución de propone hacia el umbral del año 2032.

Entre ellos se encuentran, lo relativos a la generación de la Red de Nodos de Innovación Ciencia y Tecnología, que inicialmente se orientaran a temas como la  Metalmecánica, la Biotecnología, la Agroindustria, las TICs; así como el “Parque Sapiens”, de vocación turística.

También en materia de turismo y biodiversidad, en el horizonte propuesto por el ejercicio se asume la Parque Temático de Flora y Fauna y Operación urbana Integral de Resignificación de ríos Otún y Consota.

En el caso del rio Consota su proceso de resignificación abarca tanto el campo del turismo y biodiversidad, como la Innovación Ciencia y Tecnología. El Consota además de sus importantes implicaciones históricas, es un eje que articula varios de los nodos académicos como la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), la Universidad Católica, la Universidad Libre, junto con otros de tipo industrial y empresarial.

Por otro lado, se plantean estrategias de renovación y re desarrollo urbano, que se orientan a la competitividad. Dentro de esta importante estrategia, se pretende específicamente recuperar sectores claves para la economía local y regional, tales como el área del colector Egoyá, otras zonas cercanas al centro histórico y al sector de la Circunvalar, como las que abarca el plan parcial Corocito.

Otro tema fundamental es la modernización del Aeropuerto Internacional Matecaña, el cual está contemplado dentro de los objetivos del Sesquicentenario y pretende dinamizar la economía local y generar conectividad con más destinos internacionales.

En general, este ejercicio de prospectiva, intenta considerar cada uno de sus recursos y espacios de la ciudad como oportunidades para inspirar y generar empresa, competitividad, tecnología y en lo posible innovación. En este propósito, se resaltan algunos de los proyectos que se espera ejecutar en el mediano plazo.

Operación urbana Integral de Resignificación del Río Consota

El ejercicio de prospectiva recoge los hallazgos de varios estudios y escenarios de construcción ciudadana, tales como el “Foro Social Permanente por los Ríos”. En los estudios previos a la operación urbana, se dio vocación a cada una de las actuaciones de resignificación, identificando que el Río Consotá se constituye como “Eje del Conocimiento”.

Tal denominación en atención a que en las cercanías del Consotá, “se ubican un gran número de los establecimientos de educación superior y media, así como los principales parques de Pereira (desde el Jardín Botánico de la UTP, hasta el futuro Parque Temático de Flora y Fauna). Por lo tanto, “constituye una importante infraestructura para implementar acciones correspondientes al escenario planteado por el proceso de Prospectiva y Movilización Social, para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, así como para los objetivos de la ‘Movilización Social por la Economía del Conocimiento’” (Alcaldía de Pereira, 2012).

El reconocimiento del Consota como eje del conocimiento, implica además de la densificación de la red de nodos que enmarca el rio, potencializar las relaciones que se tejen a su alrededor, es decir, tanto las relaciones entre las instituciones, como de estas con el Consota.

Reconversión del centro -hacia la competitividad-

En el centro de la ciudad se plantea la ejecución de los desarrollos Bulevar Victoria, Parque Lineal Egoya, y el edificio World Trade Center. Estos proyectos, apuntan a la consolidación de la vocación empresarial de este sector, como centro de negocios regional. En todas estas intervenciones, se planea la generación de alianzas entre promotores inmobiliarios, propietarios y la administración municipal.

En este corredor estratégico para la ciudad, se busca generar infraestructura urbana para crear una “red de generadores de innovación”, a partir de la conjugación de los proyectos urbanísticos, empresariales y académicos y sus las dinámicas. Con ello se busca potencializar la competitividad del centro, integrando los sectores productivos, el espacio público -como escenario de atracción turística- y la academia, esta ultima representada en la integración de la Universidad Andina, al sector.

Estos proyectos, contemplan igualmente objetivos ambiciosos en materia de espacio público, que responden a una estrategia de ciudad que se ha descrito como “costuras”, es decir, generación de espacio público, que articule e integre las diferentes partes del territorio.

Instrumentos de gestión

La intervención urbanística que daría continuidad al plan parcial de “Ciudad Victoria”, se viene proyectando desde hace ya varias, administraciones. Por  regla general, cada administración ha contemplado la intervención de privados -en mayor o menor medida- aunque hasta el momento no se había tenido claridad de los instrumentos de gestión a implementar para viabilizar tal propósito.

Varias herramientas legales han aparecido en el panorama nacional, para facilitar la articulación y complementariedad de los procesos de desarrollo territorial de gran escala. Hasta el momento la gestión de estos proyectos se viene dando por la figura del plan parcial, que fue posteriormente complementada con los desarrollos en materia de macroproyectos urbanos, estos últimos, facilitan la integración de esfuerzos políticos, técnicos y financieros entre autoridades de diferentes niveles para la ejecución de proyectos urbano‐regionales estratégicos.

En el proceso de dotar al desarrollo urbano de instrumentos eficientes, se expide recientemente, la Ley 1508 o Ley de Asociaciones Publico Privadas (APP), la cual aporta algunas herramientas para viabilizar la participación privada en los proyectos de desarrollo urbano.

Las APP son un instrumento de vinculación del capital que se materializa en un contrato entre la entidad estatal, con el privado, con el propósito de desarrollar infraestructuras o de prestar servicios públicos. En estas alianzas, se pactan los parámetros de retención y transferencia de riesgos, entre públicos y privados. Los proyectos desarrollados por APP, pueden provenir incluso de la iniciativa privada, de modo que puede ser el particular el que haga toda la formulación y establezca su forma de pago mediante la explotación posterior del proyecto que se construya.

Conclusiones 

El ejercicio de prospectiva Pereira 2032, se plantea dotar a la ciudad de una estructura urbana eficiente y apta para la innovación, la ciencia y la tecnología. Con ellos pretende la construcción de una ciudad del conocimiento a través de proyectos estratégicos y un “cocido de espacios públicos”, que dinamicen sectores emergentes en la economía regional y de alto valor agregado, tales como la metalmecánica, la biotecnología, la agroindustria y el turismo.

Pereira se propone a su vez, el mejoramiento de la conectividad con infraestructuras como el remodelado Aeropuerto Matecaña que será un pilar en la construcción de Región multipolar

Para tales propósitos, la ciudad debe acudir a instrumentos de gestión que permitan la optimización del territorio y su uso. Estos instrumentos deben permitir la articulación clara de los sectores: gobierno academia y empresa.

En tal sentido las APP, pueden llegar a constituir un avance significativo en la atracción de capital y técnica para la generación de territorios del conocimiento, pues ofrecen una opción menos atada a los presupuestos y tramites del sector público para la financiación de las infraestructuras y desarrollos urbanos más innovadores. En todo caso, la aplicación de las APP requiere de fortalecimiento institucional, del sector público, orientado al mejoramiento de las  capacidades en materia de planificación estratégica, promoción de agencias y negociación con los particulares. 

Bibliografía 

Acebedo, Luis Fernando. (2010). Territorios del Conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento. . Tesis Doctoral, Doctorado en Urbanismo. Caracas: Universidad Central de Venezuela

Acosta, Jaime. (2009). Ciudades de América Latina en la Sociedad del Conocimiento [Versión digital .pdf. Bogotá: División de Planeación Estratégica y Evaluación de Colciencias. Recuperado el 31 de mayo de 2012, Red Europea de Ciudades Digitales, página web Oficial:
http://www.villesnumeriques.org/rvn/bc_doc.nsf/0/ae29a8cbeb9aff10c12578c90061916b/$File/ciudades_conocimiento_america_latina.pdf

Alcaldía de Pereira (2012), Proyecto Pereira 2032, digital Pereira: Coordinación del Sesquicentenario. Recuperado el 2 de junio de 2012, en: http://portal.pereira.gov.co:7778/PUBLICADOR//SESQUICENTENARIO/SESQUICENTENARIO.pdf

LA CIUDAD DEL CONOCIMIENTO ENTRE LA NIEBLA

Alexander Paruma
Geógrafo, Estudiante Maestría en Hábitat
Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales
 

Son muchas las ocasiones en que de repente, mientras deambulo por la avenida Santander, veo desaparecer en medio de la espesa niebla a la ciudad de Manizales. Por un instante que dura varios minutos, la temperatura desciende unos cuantos grados más de lo normal; desaparecen calles y escaleras, también los barrios que se divisan abajo; el atardecer, el paisaje volcánico comandado por el nevado del Ruíz, los bosques andinos donde predominan los guayacanes y  empiezan su recorrido pequeñas corrientes hídricas, todo se oculta ante mis ojos. Una vez se retiran las minúsculas gotas de agua del ambiente, vuelve todo a la normalidad y como por arte de magia aparece el paisaje lejano. En mi mente y espíritu queda el asombro ante este maravilloso fenómeno de la naturaleza, pero también la inquietud, ante la idea de que algún día la ciudad y sus paisajes no vuelvan aparecer, no por la espesa niebla, sino por los cambios que pueda generar el calentamiento global. Momento entonces para pensar en las posibles consecuencias que para esta ciudad pueda generar el  cambio climático que está viviendo el planeta, y más aún, en los desafíos que hay que afrontar desde la visión de ciudad del conocimiento ante este crucial efecto climático.

http://www.flickr.com/photos/etnografiavisualcom/4813886302/

Son muchas las evidencias que a nivel global permiten establecer que el cambio climático ya es una realidad; las distintas mediciones alrededor del planeta hablan de un aumento en las concentraciones de CO2 en la atmósfera, lo que ha generado incremento en las temperaturas de las diferentes ciudades, convirtiéndolas poco a poco en islas de calor. También se comenta el deshielo de los polos, el retroceso de los glaciares, el aumento en el nivel de los mares, eventos meteorológicos extremos, migración de ecosistemas, entre otros. Estos impactos sobre los ecosistemas se ven también reflejados en la población cada vez más vulnerable, especialmente en la salud, reflejada en el incremento de enfermedades de tipo respiratorio. Así mismo, enfermedades transmitidas por la picadura de ciertos insectos que cada vez colonizan franjas de mayor rango altitudinales,  enfermedades de la piel sobre todo en la población infantil y anciana. Por su parte, los impactos en la seguridad alimentaria, tienen que ver con la pérdida de cultivos y de suelos para aptos para estos, y por último, los impactos en los asentamientos humanos, debido a la inundación de poblados ubicados a orilla de las costas y ríos. Otras consecuencias que también se están presentando son las relacionadas con la contaminación de las fuentes hídricas; y a nivel económico, la disminución del turismo en ciertos lugares donde la pérdida de biodiversidad y del recurso paisajístico es ya evidente.

http://cambioclimaticoglobal.com/cambio1.html

Para el caso de Manizales, queda claro que aún faltan estudios pormenorizados y multidisciplinarios que permitan conocer las consecuencias que en la actualidad viene ocasionando el cambio del clima terrestre. Estudios a nivel nacional realizados por diferentes expertos hablan de un retroceso en los diferentes glaciares ubicados en las sierras nevadas de Santa Marta y del Cucuy y los ubicados en la cordillera central como el nevado del Huila y del Ruíz; este último de suma importancia para la ciudad de Manizales en la medida en que es un atractivo de tipo natural, dinamizador del sector turístico de la ciudad y la región.

Y aunque en la ciudad de Manizales no sean notorias las evidencias del cambio climático, no quiere decir que no la este afectando, de ahí la importancia de los correspondientes estudios a fin de establecer en qué fase de afectación está la ciudad y de esta manera saber qué medidas tomar en pro de una correspondiente planificación territorial, ambiental y económica.

Para todos es sabido que la ciudad de Manizales es reconocida como una ciudad universitaria, en donde cada año un gran número de estudiantes provenientes de diferentes sitios del departamento y del país llegan a continuar con sus estudios universitarios en las diferentes instituciones aquí asentadas. Dicho reconocimiento ha dado pie para que desde la administración municipal y departamental, la academia y los sectores económicos, se comience a pensar en Manizales como el lugar para el desarrollo de una propuesta que tiene relación con las nuevas dinámicas del conocimiento y del papel de este en el desarrollo local. Hablamos entonces de las ciudades del conocimiento.

Son ya muchas las ciudades en el mundo que actualmente basan su funcionamiento en función del concepto de ciudad del conocimiento.  González Parás (sf), las define como: “El territorio geográfico en donde, conforme a un plan y una estrategia general asumido conjuntamente por la sociedad y el gobierno, sus actores tienen el propósito común de construir una economía basada en el desarrollo del conocimiento”. El propósito es el de integrar los diferentes sectores alrededor del conocimiento y la innovación en busca de un desarrollo, creería que además del económico, socio-ambiental, donde los aspectos referidos al calentamiento global y el cambio climático estén a la orden del día. Se pretende que desde estos tipos de ciudades se genere el conocimiento apropiado para el desarrollo de las tecnologías que sirvan para la mitigación y adaptación a las nuevas dinámicas climáticas que presenta el planeta.

Manizales se encuentra en el momento justo para comenzar a desarrollar las diferentes estrategias tendientes, no a detener el cambio climático -ejercicio imposible en la medida en que estos cambios obedecen a ciclos naturales del planeta acelerados de alguna manera por la acción de tipo antropica- sino a la adaptación, pues como dice Duque (2011) esto “supone cambiar rumbos y corregir disfunciones en el modelo socioambiental, mediante una construcción social del territorio para establecer unas relaciones de simbiosis y parasitismo entre los habitantes y el medio natural,  ecológicamente sólidas y compatibles con la cultura: para enfrentar la deforestación, la exposición a la amenaza y los conflictos entre uso y aptitud del suelo, surge como  oportunidad el nuevo ciclo de ordenamiento territorial 2012-2023.”

www.parkeharrison.com/

Estos cambios y correcciones socioambientales, además de estar apoyados en un conocimiento físico previo de las diferentes consecuencias actuales y futuras del cambio climático en Manizales, deberán contar también con un conocimiento de la percepción que los habitantes de la ciudad tienen con respecto al cambio climático, la concepción equivocada y la indiferencia son barreras que hacen que los proceso no funcionen de manera adecuada.  Parte integral de estas estratégias es el desarrollo de ciertas tecnologías que mitiguen los posibles impactos que se puedan generar, y para ese desarrollo tecnológico es fundamental concretar la puesta en marcha de una verdadera ciudad del conocimiento, que además de dinamizar el desarrollo económico de la ciudad, se preocupe también  por el hábitat, entendido este como el lugar donde vive y sueña la población con toda su carga emocional, y donde en medio de su cotidianidad, ve de repente desaparecer y aparecer la ciudad en medio de la niebla.

Fuentes:

Duque Escobar, Gonzalo (2011). Adaptación al cambio climático para Manizales. En: http://www.bdigital.unal.edu.co/5437/ . Recuperado el 10 de junio de 2012.
González Parás, José Natividad. (s/f). En. Definición de la ciudad del conocimiento. http://www.fhdesignstudio.com/cic/acercade.html. Recuperado el 10 de junio de  2012.
Botero Chica, Carlos (2004). Ciudades del conocimiento. En: http://www.gestiopolis.com/canales2/gerencia/1/ciuconoc.htm. Recuperado el 10 de junio de 2012. 
http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/

LA INVESTIGACIÓN Y LA EDUCACIÓN COMO ELEMENTOS DEL DESARROLLO ENDÓGENO EN LAS CIUDADES DEL CONOCIMIENTO

Por: Juan David Céspedes Restrepo
Administrador Ambiental
Estudiante Maestría en Hábitat
Universidad Nacional de Colombia -Sede Manizales-


A manera de introducción

Desde finales del siglo XX, la mayor parte de las ciudades y sociedades del mundo están experimentando diversas trasformaciones estructurales que tienen su origen en la revolución tecnológica que ha ocurrido durante las últimas décadas, y que ha dado lugar a un crecimiento acelerado en las tecnologías de la información y comunicación. Éstas han reconfigurado de manera radical las concepciones clásicas de tiempo y espacio; y de manera paralela, han generado un escenario favorable para la globalización de la economía, afectando de manera directa la forma como se produce, consume, gestiona, informa y piensa al interior de las sociedades (Acebedo, 2010).

Con el incremento en las comunicaciones, el consecuente aumento en los flujos de información ha fortalecido el protagonismo del conocimiento dentro de los procesos que se llevan a cabo en pro del desarrollo de los territorios. Esta situación posiciona en la actualidad al conocimiento como un factor indispensable para el progreso de las ciudades; y en muchos casos incluso, lo define como el factor estructural para el desarrollo de las mismas. Ésta concepción ha dado lugar a la creación de ciudades del conocimiento; las cuales son, de acuerdo con la definición de Patricia Romeiro y Roberto Méndez (2008): “aquellas capaces de generar, incorporar y aplicar diversas formas de conocimiento para mejorar la competitividad económica, el bienestar de la población, la sostenibilidad ambiental, la participación ciudadana en los asuntos públicos y lograr una gobernanza más eficaz del territorio”.

Por esta razón, el modelo de ciudad del conocimiento ha despertado gran interés en la actualidad, y se consolida hoy como paradigma de desarrollo al interior de muchas ciudades a lo largo del mundo, dentro de las cuales se encuentran algunas ciudades intermedias de Colombia y Latinoamérica. Entre éstas, ciudades como Manizales y Medellín -incluso Bogotá- son reconocidas a nivel nacional como ejemplos de este modelo, ya que apuntan parte de sus estrategias territoriales hacia la consolidación del conocimiento como un eje estructural dentro sus dinámicas económicas y sociales. Sin embargo, dado que el modelo tiene su origen en algunos países Europeos, aún resta desarrollar reflexiones profundas sobre su articulación con los aspectos culturales, económicos, políticos y ecosistémicos que hacen parte del contexto colombiano.

Colombia en la Generación de Ciudades del Conocimiento

Un gran número de las ciudades en Colombia -al igual que en muchos países latinoamericanos- se han configurado como ciudades intermedias pequeñas y medianas. Ésta condición, lejos de las consideraciones que pudieran realizarse bajo la concepción clásica del desarrollo[1], otorga a estas ciudades un abanico de ventajas competitivas en relación con las ciudades de mayor tamaño. Ciudades medianas y pequeñas presentan generalmente características de menor deterioro ambiental, reducción en los tiempos para el desplazamiento, mayor sentimiento de identidad en sus habitantes, y mayores niveles de seguridad –los cuales se asocian a la capacidad de control que puede desarrollarse sobre el territorio- (Romeiro y Méndez, 2008). De manera adicional, las ciudades con estas características presentan vocaciones y fortalezas bien definidas, lo que  permite formular modelos de gobernanza participativos; condición sumamente favorable para la búsqueda de oportunidades de desarrollo con base en el conocimiento.

No obstante, a pesar de las fortalezas asociadas con la escala geográfica de las ciudades colombianas, los procesos de construcción de territorio a través de los cuales se han desarrollado, no están articulados -en la mayoría de los casos- a los elementos culturales, socioeconómicos y ambientales que configuran el contexto local y regional de las mismas. Esta situación tiene su origen en el carácter exógeno del modelo bajo el cual se circunscribe el desarrollo del país[2], y representa un impedimento que no puede ignorarse dentro de la formulación de ciudades estructuradas con base en el conocimiento –o en cualquier otro factor estratégico-; ya que como explica Jaime Ornelas (2009) el éxito y la sustentabilidad de las ciudades latinoamericanas se puede garantizar sólo mediante modelos de desarrollo fundados en el reconocimiento de que éste -el desarrollo- es un proceso social, que como tal nace de la cultura y las características particulares de cada contexto.

En este sentido, un modelo de desarrollo no-endógeno impide que las acciones para generar territorios del conocimiento sean compatibles con la ciudad, hecho debilita la apropiación social de los procesos que se desarrollan. Adicionalmente, se requiere comprender que en lugar de la creación de un modelo rígido que permita la generación de ciudades de conocimiento en Colombia, se debe potenciar la consolidación de éstas a través de procesos flexibles basados en sistemas de aprendizaje colectivo en torno a la construcción del territorio, así como de búsqueda de sinergias entre los distintos tipos de conocimiento que están presentes en una ciudad (Romeiro y Mendez, 2008).

Investigación y educación

De manera general, como lo explica Jaime Acosta (2009) el desarrollo con base en el conocimiento tiene lugar dentro de ciertos ámbitos concretos de la ciudad: las universidades -y sus centros de investigación/desarrollo de tecnología-, los centros de emprendimiento avanzado y los diálogos formales e informales entre los ciudadanos que comparten y transfieren sus saberes. Esta situación pone en evidencia el carácter fundamental de la dimensión social en la configuración de ciudades del conocimiento[3], ya que es a partir de allí que se desarrollan los procesos de generación de conocimiento y creatividad. Razón por la cual, elementos como la formación investigativa y el modelo educativo adquieren importancia dentro de los procesos de planificación de ciudad.

En este sentido, la gestión en torno a los procesos de formación académica no debe centrarse únicamente en los niveles de educación superior, sino también revisar la estructura y los modelos pedagógicos de la educación básica y media como medida para que las actividades basadas en el conocimiento que genera la ciudad, se integren de manera profunda a la dinámica urbana. Los sistemas de educación demandan una revisión de contenidos y métodos que incorporen los saberes que surgen de la interacción sociedad-territorio, y que hacen referencia de manera específica al contexto dentro del cual se desenvuelve la ciudad (Aranguren y Antúnez, 2005).

Este hecho es fundamental dado que la razón que ocasiona que la educación colombiana –y latinoamericana en general- sea considerada como poco pertinente y de menor calidad, descansa sobre el hecho de que el conocimiento que se imparte es principalmente “conocimiento reproducido” que ha sido generado para contextos ajenos al propio; razón por la cual no produce capacidades cognitivas propias y diferenciadas, hecho que consecuentemente define el tipo de investigación aplicada que se desarrolla en el país; la cual, como su nombre indica se centra en la aplicación del conocimiento generado en otras latitudes (Acosta, 2009).

Es por esta razón que una educación para la generación de ciudades del conocimiento debe centrarse en la calidad y la pertinencia; aspectos que solo pueden incorporarse al sistema educativo si existen procesos investigativos -tanto de investigación en ciencias básicas y sociales- que se aventuren a la generación de nuevos conocimientos acordes al territorio donde actúan. De esta forma, el conocimiento generado a partir de las particularidades del contexto y la cultura, da lugar identidades locales y ventajas competitivas dentro de un contexto internacional, en contraste con el rezago que puede significar la perpetuación de la estructura de reproducir conocimiento descontextualizado. La investigación se presenta entonces como una condición básica articulada al sistema educativo en el desarrollo de la identidad cultural de las ciudades colombianas, y como base para la búsqueda de modelos endógenos en la construcción de ciudades del conocimiento.

 Bibliografía

Acebedo, Luis Fernando. (2010). Territorios del Conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento. . Tesis Doctoral, Doctorado en Urbanismo. Caracas: Universidad Central de Venezuela
 
Acosta, Jaime. (2009). Ciudades de América Latina en la Sociedad del Conocimiento [Versión digital .pdf]. Bogotá: División de Planeación Estratégica y Evaluación de Colciencias. Recuperado el 31 de mayo de 2012, Red Europea de Ciudades Digitales, página web Oficial:
http://www.villesnumeriques.org/rvn/bc_doc.nsf/0/ae29a8cbeb9aff10c12578c90061916b/$File/ciudades_conocimiento_america_latina.pdf
 
Aranguren, Carmen. Antúnez, Ángel. (2005). Proyecto Socioeducativo de Ciudad: un Escenario para el Conocimiento y la Formación de Valores Ciudadanos [Versión digital .pdf]. Revista de Teoría y Didáctica de las Ciencias Sociales. No. 10. Págs. 35-48. Recuperado el 29 de mayo de 2012; Redalyc, Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal:
http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=65201003
 
Escobar, Arturo. 2007. La Invención del Tercer Mundo Construcción y Deconstrucción del Desarrollo. Caracas: Fundación Editorial el Perro y la Rana.
 
Garrido, Rafael. (2012). Currie, Lauchlin, Ficha Bibliográfica [Versión digital]. Recuperado el 13 de mayo de 2012, Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango, espacio dedicado a la biblioteca dentro de la página cultural del Banco de la República:
http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/biografias/currlauc.htm
 
Ornelas, Jaime. (2009). Hacia Una Teoría Latinoamericana Del Desarrollo [Versión digital .pdf]. Revista Argentina de Sociología. Año 7 No. 12. Págs.47-75. Recuperado el 30 de mayo de 2012. Scientific Electronic Library Online-Scielo-, sitio web:
http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S1669-32482009000100003 &script=sci_arttext
 
Romeiro, Patricia. Méndez, Roberto. (2008). Las Ciudades del Conocimiento: Revisión Crítica y Posibilidades de Aplicación a Las Ciudades Intermedias [Versión digital .pdf]. Revista Scripta Nova, Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, Vol. XII, núm. 270 (50). Recuperado el 1 de junio de 2012; Universidad de Barcelona, página web oficial:
http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-270/sn-270-50.htm

[1] De Acuerdo con Arturo Escobar (2007) la premisa básica del modelo de desarrollo que se originó en la posguerra, fue la creencia del papel de la modernización como única fuerza capaz de destruir supersticiones y relaciones arcaicas, sin importar el costo social, cultural y político que representara. La industrialización y la urbanización eran consideradas rutas progresivas e inevitables hacia esta modernización razón por la cual, una ciudad que no crecía en su estructura urbana, se consideraba una ciudad estancada en su proceso de desarrollo.

[2] Este modelo tiene su origen en el informe “Operación Colombia” –publicado en 1960- un estudio económico llevado a cabo por el economista canadiense Lauchlin Currie con el fin de descifrar las causas del “atraso” de Colombia y encontrar soluciones. De acuerdo al documento, estas soluciones debían centrarse en llevar la fuerza de trabajo de los campos a las ciudades, destinándola a actividades que requirieran obreros no calificados, como la construcción de viviendas. Igualmente, se enfatizó sobre la importancia de tecnificar la agricultura y la ganadería para elevar la productividad (Garrido, 2012).

[3] No se pretende con esto negar la importancia de otros elementos fundamentales en la creación de una cultura de intercambio de conocimiento como son un diseño apropiado del espacio urbano, la existencia de redes de TIC’s, la innovación en el componente industrial, o la integración y articulación territorial -por nombrar algunos-; pero dada la inquietud del autor frente al tema, esté será el aspecto que se aborde durante el presente escrito.

Manizales: ¿una ciudad universitaria que le apuesta al conocimiento?

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Imagen tomada de infografía Jorge Morales

Por Daniel Posada
Arquitecto, Estudiante de la Maestría en Hábitat
Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales.

Varios años atrás, se ha venido formando en el imaginario de los manizaleños y de la región en general, la posibilidad de catapultar a Manizales como una ciudad del conocimiento; es decir, una ciudad que le apuesta a las dinámicas del conocimiento como materia viva de su diario vivir, al poseer en su infraestructura urbana, centros educativos, de investigación y universidades de alta calidad que soporten dicha actividad a través de la creatividad y la innovación. Ahora bien, ¿será que la presencia de instituciones educativas, es suficiente para acuñar un término tan densamente complejo y cargado de más aditamentos, en tanto condiciona la imagen y estructura de la ciudad?,  o ¿existe en la memoria urbana antecedentes que permitan valorarla en este sentido por otras acciones? Para ello, quiero indagar un poco a partir de si la ciudad de Manizales realmente ha hecho del conocimiento foco de intereses comunes y visión del territorio a futuro.

Históricamente, las ciudades colombianas han desplegado su forma de vivir y de sostenerse con actividades agrícolas que resaltan la actividad económica propia de sus tradiciones, y con ello, proyectan su visión respaldada en dichas actividades. A la par, se desarrollan perspectivas diferenciadas de tipo cultural a nivel nacional, mientras que en el ámbito regional se definen rasgos y parentescos sociales de acuerdo a identidades compartidas, dando forma a una prospectiva integral del territorio en pasado, presente y futuro. Ambos, en la labor reciproca de permanecer, valerse y ser auténticos para acercar la idea de un lugar diferente, peculiar, bohemio, un lugar para la cultura y las artes, tanto vernáculas como importadas; no en contraposición a las demás maneras de forjar territorio, sino en el reconocimiento de la diversidad social, un país de países como es la región del eje cafetero Colombiano.

El documento recientemente publicado en página web por diferentes organizaciones sociales, culturales y productivas de Manizales, titulado “El anhelo ciudadano. Manizales una ciudad del conocimiento con educación de calidad como requisito indispensable para lograr desarrollo”, hace un desglose más que sintético, preciso y no por ello mínimo, de la vocación educativa que en los primeros habitantes se vislumbraba, gracias a la economía fuerte del café que, impulsó, además de una tradición para el mundo con paisajes de filos en ferrocarril aromatizados por el mejor café del mundo, viajes a Europa. Estos resultarían decisivos en la manera  como la ciudad abordaría el tema espacial inundando el entorno con arquitectura ecléctica y dejando a su paso un centro histórico consolidado; en asocio, el tema educativo que suponía para ellos en la memoria ya creciente de sus quereres, la inclusión del conocimiento como la manera en que sus hijos heredarían la tierra.

Toda una tradición de escenarios educativos estaban proyectados, con el fin de introducir a una ciudad de montaña y neblina, las formas de habitar de las ciudades inglesas con sus calles de boulevard, cafés, y edificios de ensueño; “En 1900 los hijos de los fundadores resolvieron convertir a Manizales en la aldea más importante del país, y estaban convencidos de que esto no se lograba sólo con dinero, sino que era indispensable la educación y la cultura” (ACRIP, s/f). Una cultura propia exógenizada por las escenografías urbanas europeas. Para aquella época, realmente se vivía ese ambiente.

“En junio de 1852, solo dos años después de la Fundación, se abrió oficialmente la primera escuela en la ciudad, y  se nombró a don Felipe Moreno como su primer maestro.” Desde ese instante, y hasta la fecha, se ha hecho inversión en edificios educativos que se han configurado como proyectos de arquitectura de avanzada para su época y sin reparo en gastos ni estilos. “Lograron antes de culminar la primera década del nuevo siglo que Manizales fuera reconocida en todo el país por cuenta del café, y conectaron, a través de este producto,  la ciudad con el mundo, haciendo las primeras exportaciones a Londres. En 1910 inauguraron la primera Biblioteca Pública y el Primer Museo, como anticipo del deseo profundo de sus habitantes de tener educación universitaria disponible en la ciudad, que hasta entonces era provista en el Cauca para todos aquellos que deseaban y podían tenerla. […] También se fundaron en esta época las dos escuelas  normales (1909 y 1910), […] Se fundó el Colegio de Cristo en 1907. En 1914 se creó el Instituto Universitario, en donde se han formado miles de estudiantes,[…]La Escuela de Artes y Oficios se creó en 1931, soporte luego, como Escuela de Bellas Artes, de la Universidad de Caldas. En 1943 se estableció la “Universidad Popular”, por Ordenanza, pero sin alcanzar a ofrecer programas de educación superior, lo cual se consigue en 1948 con el establecimiento en Manizales de la Universidad Nacional de Colombia y en 1950 con la Universidad de Caldas. Con posterioridad se crean la Universidad Católica (1954), la Universidad de Manizales (1972) y la Universidad Autónoma (1979). (ACRIP, s/f)”

El recorrido seguido ha llevado consigo un bagaje de obras construidas para la formación que aún están en funcionamiento, y que han dado a Manizales en estos últimos años la imagen de ciudad universitaria; con la cual, ha forjado una proyección de plataforma educadora y con potencialidades en cuanto a lo académico, pero, ¿es únicamente la presencia de establecimientos educativos y en mayor medida, la educación superior y universitaria quien puede darle soporte como una ciudad del conocimiento?

Pensar en ciudad, es pensar en sociedad, en cada uno de los ladrillos que conforman esta construcción social y cultural. Uno de estos ladrillos es la educación y el conocimiento; una sociedad en cualquier lugar del mundo, basa su forma de existir en el conocer y reconocer su ambiente, sus practicas, su contexto, de allí deviene el conocimiento de ese  lugar al cual pertenece; entonces, ¿que hace que un entorno sea especial al otro en términos de conocimiento? “la sociedad del conocimiento se entendió a menudo como aquella en donde los sectores que utilizan el conocimiento de una forma intensiva son los que más contribuyen al crecimiento de la economía (Rohrbach, 2007).[…] No obstante, desde una perspectiva más compleja del desarrollo algunos autores proponen una definición que las identifica como “aquellas capaces de generar, incorporar y aplicar diversas formas de conocimiento para mejorar la competitividad económica, el bienestar de la población, la sostenibilidad ambiental, una mayor participación ciudadana en los asuntos públicos y una gobernanza más eficaz del territorio.” (Romeiro, 2008) A partir de estas definiciones, se entiende una ciudad del conocimiento no simplemente como un artefacto que tiene forma de campus, o de aula, sino, una integración de factores sociales, económicos, culturales y políticos ligados a la apuesta de saberes. Estar respaldado por la fuerza educativa, no es el fin, es el medio para alcanzar la totalidad de las dinámicas complejas de una región, que por fortuna, tiene el conocimiento en la palma de su mano.

Es cierto que la presencia de campus universitarios posibilita economías de migrantes en la ciudad que estabilizan sectores productivos, como el mercado inmobiliario en la figura de residencias universitarias, o los mercados de comidas para la solución de necesidades básicas de alimentación y el mercado nocturno que asegura el esparcimiento de miles de estudiantes que diariamente lo habitan, entre otros; pero, ¿hay algún tipo de control(políticas) sobre estas dinámicas en beneficio de los usuarios (los estudiantes), del sector (plusvalías y mejoramientos), de la economía (comerciantes locales) y del ambiente (ética ambiental)?

Ahora bien, es evidente la desarticulación entre ciudad y universidad, cayendo en el error de la negación total y desinteresada de su contexto, una rueda suelta a la manera de claustro académico medieval cerrado y ensimismado; o inversamente, la cooperación de la universidad a los mercados de consumo y multinacionales que fijan su atención en las instituciones que trabajan por el conocimiento, como las universidades, para usarlas en pos de su crecimiento económico; una institución que trabaja por la empresa no local en detrimento de la sociedad que sustenta su misión.

La universidad no es la única responsable de la apuesta de Manizales como una ciudad del conocimiento, pero alcanza un valor significativo en la transformación del sentido hacia otros horizontes, ya que primero, debe trabajar en el cambio mental de una sociedad que poco a poco pierde su identidad cafetera y cultural, por una del conocimiento como principal valor agregado, lo cual no implica negar su potencial productivo de carácter histórico. Es necesario reconocer el compromiso de mirar sinérgicamente las interrelaciones de los diferentes actores sociales, políticos, institucionales, económicos, culturales y ambientales; y el propósito del diálogo de esas experiencias para la construcción de nuevas e innovadoras formas de re-crear mejores condiciones para la productividad y la calidad de vida de sus habitantes. Algo muy diferente a un desarrollo de “call center” o “casinos” evidenciados por doquier. “Bien es sabido que estas empresas de servicios se mueven por el mundo con una gran flexibilidad de acuerdo a la desregulación de las leyes laborales y a la oferta y la demanda de los mercados, lo cual impacta negativamente al empleo productivo de alta y baja capacitación, precarizándolo por igual.” (Acebedo, 2010)

Es necesario preparar el terreno para que las diferentes formas de hacer ciudad se organicen positivamente en el encuentro de sus saberes propiciando mejores alternativas de trabajo y estabilidad, entendiendo tanto las dinámicas urbanas y rurales como la participación ciudadana en ellas.

Bibliografía

Acebedo, L. F. (12 de Febrero de 2010). Manizales: de Eje del Conocimiento a Call Center. Recuperado el 06 de Mayo de 2012, de http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/2010/02/manizales-de-eje-del-conocimiento-call.html

ACRIP, A. A. (s/f). El anhelo ciudadano. Manizales una ciudad del conocimiento con educación de calidad como requisito indispensable para lograr desarrollo. Recuperado el 25 de 05 de 2012, de http://mseducacion.files.wordpress.com/2012/02/documento-final-pdf1.pdf

R. MENDEZ, J. M. (2006, XXXVIII). Redes institucionales e innovacion en ciudades intermedias para el desarrollo territorial. Ciudad y Territorio, Estudios Territoriales , 377-395.

ROHRBACH, D. (2007). The development of knowledge societies in 19 OECD countries between 1970 and 2002. Social Science information, Vol. 46, núm. 4 , 655-689.

Romeiro, P. (2008). LAS CIUDADES DEL CONOCIMIENTO: REVISIÓN CRÍTICA Y POSIBILIDADES DE APLICACIÓN A LAS CIUDADES INTERMEDIAS. Barcelona.

LAS CIUDADES LATINOAMERICANAS Y SUS PROCESOS DE DESARROLLO HACIA LA CONSTRUCCION DE LA CIUDAD DEL CONOCIMIENTO.

Por: Juan Alejandro Marulanda Gaviria
Arquitecto
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia -Sede Manizales.

 

Ante los procesos de desarrollo y globalización efectuados en las ciudades latinoamericanas en las últimas décadas, son ahora más evidentes las transformaciones en las dinámicas culturales y económicas. Debido a esto, los territorios se han visto obligados a re direccionar las alternativas en cuanto a su organización y enfoque productivo como consecuencia de fuertes actitudes de los mercados y las políticas que establece la globalización.

Actualmente las ciudades latinoamericanas se enmarcan como plataformas del sistema desarrollista, situación que ha potenciado la dinámica económica, la interacción y acciones destinadas al crecimiento acelerado, pero que de igual forma han incentivado en su sociedad la idea de convertir dichos territorios en escenarios dirigidos a la creación y a la difusión de innovaciones no solo desde el aprendizaje de la cultura sino por medio de los territorios generadores de conocimiento y de  la interacción e intercambios basados en encuentros de múltiples estándares sociales (artistas, diseñadores, técnicos, investigadores, profesionales y trabajadores) quienes construyen un concepto de identidad de la ciudad que conlleve a la complementariedad entre ellas.  Por tal motivo, el conocimiento se ha convertido en un elemento de gran protagonismo en el campo de la planificación y el desarrollo urbano estableciendo relaciones entre estos y la competitividad del territorio que conduce a muchas ciudades no solo en el ámbito europeo sino también a nivel latinoamericano a denominarse como “Ciudades del conocimiento”.

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Fuente: http://www.eltiempo.com/blogs/colombia_digital/ciudad%20digital.jpg

Según Acosta.J .(2011) “Algunas ciudades han evolucionado en torno a acciones públicas y privadas para ser más productivas y competitivas impulsando la cultura, la educación, la ciencia, la tecnología, la innovación y el emprendimiento; modernizando la movilidad y el espacio público para mejorar la productividad, el medio ambiente y las condiciones de vida de la ciudadanía; fortaleciendo las instituciones para iniciar o para continuar y consolidar la senda; y ser más atractivas a la inversión, más emprendedoras e innovadoras y culturalmente más dinámicas.”

Para ello, Cada territorio del conocimiento debe estructurar una serie de dimensiones ya sea a nivel económico, científico-tecnológico o político-cultural que conlleven a la consolidación de su enfoque, promoviendo así su progreso local.  En Latinoamérica los territorios del conocimiento se presentan como un concepto reciente más espontáneo, más intermitente, más de unos pocos, y aún en búsqueda de su identidad.  Por ello gran número de ciudades latinoamericanas tales como Sao Paulo, Buenos Aires, Río de Janeiro, Ciudad de México, Santiago de Chile, Brasilia y La Habana han comenzado una carrera en post de  convertirse en ciudades del conocimiento tecnológico, creativo y de  innovación.

En el caso de Colombia, ciudades como Manizales (ciudad educadora) y Medellín (ciudad de la ciencia, la tecnología y el emprendimiento) construyen su desarrollo en el contexto de sociedades del Conocimiento,  así mismo y en un modo más sistémico el eje cafetero (Manizales, Pereira y armenia) bajo la idea de ciudades intermedias y de eco región, las cuales lograrían  condiciones  excepcionales solo  si estas establecen la variedad tanto en lo ambiental como a nivel  cultural y social de todo el territorio en su conjunto.  Sin embargo las ciudades colombianas pese a sus avances frente a este fenómeno carecen  de un proyecto común, integral, sistémico y de largo plazo, que guíe la senda  en la consolidación  como territorios del conocimiento.

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Fuente: http://www.ecbloguer.com/entornocompetitivo/wp-content/uploads/2012/04/medellin3-290×288.jpg

hoy en día muchos de estos territorios buscan matricularse en la sociedad del conocimiento y de la creatividad, pero aun son un ejemplo pequeño teniendo en cuenta el contexto europeo debido a que muchas ciudades latinoamericanas son vistas como escenarios de problemáticas sociales en sus políticas nacionales y no como sistemas vivos, complejos y autónomos, además de la carencia de una competitividad selectiva que ha modificado de forma negativa las estrategias a largo plazo en materia de desarrollo tecno-económico de cada territorio.

De acuerdo a esto y a manera de conclusión uno de los retos de La ciudad latinoamericana en su proyección como  ciudad  del conocimiento es establecer un sistema equilibrado donde sus partes interactúen en busca de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos donde ellos puedan generar, crear y poner en acción dicho conocimiento  que hoy en día es prácticamente utópico y que pese a la existencia de modelos y formulaciones en las  ciudades latinoamericanas, existen problemas complejos vistos como una respuesta de dictámenes económicos externos de la globalización y no enfocadas hacia una lógica interna. La ciudad del futuro  debe consolidarse como una síntesis convergente y sistémica de ciudades del conocimiento sustentables y globales.

De esta forma, Para construir territorios del conocimiento las ciudades deben empezar por establecer distintas perspectivas de acuerdo a sus necesidades,  potencialidades y transformaciones derivadas de su modelo de desarrollo. Así mismo en un modo alternativo deben alentar y sostener ámbitos urbanos innovadores, desde un enfoque del desarrollo social, económico y tecnológico.

 

BIBLIOGRAFIA

Acebedo, L. F. (2010). Territorios del conocimiento en la Eco región Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento.

Acebedo, L. F. (2011). Las universidades en la construcción de territorios del conocimiento en Manizales. Bitacora 18(1). Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.

Acosta, J. (2011). Ciudades de América Latina en la sociedad del conocimiento. Experiencias de investigación, innovación y creatividad. ARENOTECH. Revista en línea, 25-50.

Castells, Manuel; Hall, Peter. (2001). Tecnopolis del mundo. La formación de los complejos industriales del siglo XXI. Alianza Editorial. Madrid. España.

Botero, Carlos. (2004). “Una aproximación al concepto de ciudad del conocimiento”  Revista en Línea. 30-65

Prince. Alejandro (2010). Un Modelo Analítico de Ciudades del Conocimiento en América Latina. Editorial Dunken, Buenos Aires.

Fenómenos de Escorrentía Urbana

Por: Sebastián Gómez Mejía
Candidato en la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.

La ciudad moderna del desarrollo, esa gran urbe que presta albergue a los trabajadores y familias de la industria, la de casas, edificios multifamiliares, calles pavimentadas, alcantarillas que atraviesan el subsuelo, que transportan las aguas residuales y lluvias; que devuelven el agua que aguas arriba se ha captado y, que se toman prestadas al cauce, son transportadas por las entrañas de la ciudad para satisfacer las necesidades propias para la vida. Esa ciudad que ve sus laderas cubiertas por asfalto, pavimento, viviendas techadas que cuidadosamente drenan sus aguas al sistemas de alcantarillado, Afecta cada vez más la calidad de nuestra tierra.

La vida de hoy se vive en ciudades, estamos llamados a formar grupos, a unirnos con la idea de crecer, de tener más, de desarrollarnos. Se ha conformado todo un sistema al rededor de este objetivo, calles, avenidas, plazas, industrias, edificios, cultivos: todos tan cerca unos de otros. Esta aglomeración es ya natural en el hombre, alrededor del planeta es común que se encuentre a los hombres reunidos en esta estructura, en esta manifestación de orden en la que cada quien tiene su papel, unos deberes con los demás para no frenar el progreso desmedido al que se ha llamado.

Debajo de todo el andamiaje citadino no ha dejado de existir la tierra, como planeta, la litosfera, con un relieve formado gracias al acción de las dinámicas tectónica e hídrica, con el paso lento de los siglos, en el tiempo de la tierra. En cuanto a la segunda, la dinámica hídrica, la ciudad causa grandes cambios a la forma natural en la que ésta se da. Algo tan simple para el planeta como la forma de correr del agua, de pronto se convierte un fenómeno que difícilmente puede manejar. En pocos años, en el tiempo de los humanos, la lluvia ya no cae directamente en la tierra, cae sobre ciudades, grandes artefactos en los que el agua adquiere una dinámica diferente.

Ilustración 1. Sonsón Antioquia. Foto por Sebastián Gómez.

En la era del desarrollo la ciudad ha adquirido características típicas de éste tiempo, los materiales modernos facilitan cada vez más la construcción de edificios, calles y demás componentes de la urbe. Ésta situación trascendió en ciudades impermeables, en coberturas cada vez mas rígidas que transforman los procesos de escorrentía, alteran el albedo generando condiciones micro climáticas anómalas; las aguas contaminadas son vertidas a los cauces en sitios puntuales, tanto las aguas de origen residual de procesos domésticos o industriales como las aguas lluvias que igualmente se contaminan en el tránsito por las calles y techos hacia el rio. La impermeabilización del suelo trae consecuencias ambientales, no solo contaminantes si no propias de la dinámica hídrica, aumentando la velocidad del escurrimiento superficial y con esto aumentando la energía propiciando a su encuentro con el terreno natural desprendimientos de laderas atípicos que finalmente caen al cauce obstruyéndolo, acumulando las aguas y taponando el rio hasta el momento en el que el empuje del agua vence el taponamiento y de manera explosiva se desata una avalancha arrasando con lo que a su paso encuentre. Este fenómeno no solo ocurre producto de la pavimentación de la ciudad, también se presentan este tipo de situaciones en terrenos destinados a la ganadería, monocultivos propios de la era del desarrollo, grandes extensiones de tierra en los que se facilitan fenómenos de este tipo, de esta manera algunos autores se han referido a estos terrenos como pavimento verde, debido a la similitud del comportamiento hídrico tanto en ciudades como en cultivos de este tipo.

En los años 30, se inicia el proyecto de la catedral de Manizales, ícono distintivo de las construcciones en concreto, de la llegada con fuerza de los materiales de avanzada en la industria de la construcción, empresas como Argos, Cemex y Holcim Colombia se consolidan en el país al rededor de la mitad del siglo XX y hasta nuestros días son líderes en ventas de cemento como el primer material para el concreto reforzado. Ingenieros como Doménico Parma y Guillermo Zuleta fueron en parte impulsores del concreto reforzado en Colombia como tecnología constructiva, desde entonces la ciudad hace uso del concreto en casi la totalidad de las estructuras urbanas, se deja a un lado la arquitectura autóctona como el bahareque , los techos de paja y demás metodologías constructivas que se venían dando fruto de la adaptación de las construcciones existentes en el territorio y las implementadas por los españoles en la época de la conquista. La homogenización de las tecnologías constructivas que se han enfatizado a partir de la intervención del Banco Mundial en el país en los años 50 del siglo pasado, ha causado, entre muchos otros, problemas ambientales que hasta hoy no tienen solución, daños causados en pro del crecimiento y de una competencia dispareja de naciones con la idea de salir de la pobreza y ser algún día como los países que vendieron la idea a otros que sin más fueron declarados pobres.

Bibliografía
• Eduardo Sáenz Rovner, Profesor Titular. Universidad Nacional de Colombia LA MISIÓN DEL BANCO MUNDIAL EN COLOMBIA, EL GOBIERNO DE LAUREANO GÓMEZ (1950-1951) y LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE INDUSTRIALES (ANDI) 2001. http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/ceconomia/article/viewFile/10602/21531
• Hernando Vargas Caicedo, Profesor Asociado Departamento de Arquitectura Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental Universidad de los Andes. El desarrollo de la edificación en concreto armado en Colombia. http://dearq.uniandes.edu.co/sites/default/files/articles/attachments/DeArq_04_-_Vargas_Caicedo.pdf
• Historia del cemento en Colombia. http://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/economia/tesis16.pdf
• Hugo Salazar Jaramillo. Ingeniero sanitario. El drenaje de la ciudad y la escorrentía natural y artificial. 2012. http://caliescribe.co/servicios-y-medioambiente/2011/12/17/1789-drenaje-ciudad-y-escorrentia-natural-y-artificial
• Cristián Henríquez, Gerardo Azócar, Mauricio Aguayo. Cambio de uso del suelo y escorrentía superficial: aplicación de un modelo de simulación espacial en Los Ángeles, VIII Región del Biobío, Chile. Articulo 2006. http://www.geo.puc.cl/html/revista/PDF/RGNG_N36/art04.pdf
• Alfredo Ollero Ojeda. Universidad de Zaragoza. Rafael Romeo García. Comisario de Aguas de la cuenca del Ebro. Las alteraciones geomorfológicas de los ríos. Ministerio de Medio Ambiente Subdirección General de Gestión Integrada del Dominio Público Hidráulico Universidad Politécnica de Madrid E.T.S. Ingenieros de Montes. 2007. http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/alarchil/MASTER%20ECO/rios4.pdf
• Andrés latorre cañón, juan carlos de lrieu alcaraz, narciso rodrig uez sanmiguel. Pontificia universidad javeriana. La industria del cemento en colombia determinantes y comportamiento de la demanda (1996-2005). http://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/economia/tesis16.pdf