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La ciudad habita el territorio del agua

 “En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra, todo era confusión y no había nada en la tierra. Las tinieblas cubrían los abismos mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas”[1]

 Por: Norma Constanza Idárraga Hernández

Trabajadora Social, estudiante de la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo, Universidad Nacional de Colombia

Foto

Foto Idárraga, N. (2013) “Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca del río Chinchiná. Consejo de cuenca” , Manizales.  
 

La ciudad habita el territorio del agua. El génesis bíblico propone el agua como elemento necesario desde donde se empieza a construir la vida. Dios aletea sobre el agua como elemento primigenio del que parte la construcción, no de la creación pero sí del planeta como exponente de lo que será después la vida.

Aristóteles nos cuenta  en su obra Metafísica, que Tales de Mileto, filósofo de occidente,  propone el agua como el elemento principal y constitutivo del mundo. El filósofo ve en el líquido, en su naturaleza maleable y necesaria, el principio de la vida y de las cosas.

Pero más allá de elementos teológicos y filosóficos, pragmáticamente el agua es un elemento fundacional en el sentido más literal de la palabra. La especie humana  desde sus orígenes buscaron las riveras de los ríos, la proximidad de fuentes para asentarse. Aún hoy no pueden existir asentamientos sin agua, quienes buscan fundar una población pueden ignorar problemas como el clima, la calidad de la tierra y hasta las pendientes o las alturas, pero no el de la falta del líquido. Es así que la ciudad debe habitar el territorio del agua.

Las cuencas hidrográficas ofrecen numerosos servicios a la ciudad. El suministro mundial de agua dulce para uso doméstico, agrícola e industrial depende de los caudales que se producen y regulan en las cuencas. La agricultura y la seguridad alimentaria dependen en gran medida del agua superficial y los sedimentos recogidos y transportados por las laderas de las cuencas (FAO, 2007; Mountain .Agenda, 1998).

Pero no hay tal cosa como una simbiosis entre la ciudad y su patrimonio  hídrico. La urbe usa el líquido pero no ayuda ni  a conservarlo ni a mantenerlo siquiera limpio. Le roba espacios, tuerce sus cauces y desencadena tragedias producidas por una de las características más interesantes del agua, su versatilidad, su capacidad de escaparse, de encontrar siempre un camino, de no dejarse detener ni estancar.

Desde la antigüedad, el origen de las ciudades se ve relacionado con la presencia de una cuenca hidrográfica que permita el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes. Sin embargo, también desde el origen de las ciudades en nuestro continente, la  relación Cuenca – ciudad no ha tenido la atención necesaria desde la planificación del territorio y los usos del suelo como lo han demostrado los estudios de la CEPAL (1999: página 22): 

Las riveras de los ríos son intensamente utilizadas por la población de escasos recursos  como medio de vida ya que estas áreas son utilizadas para establecerse y solucionar su problema de vivienda, sin preocuparse por  los riesgos que esto acarrea: inundaciones, deslizamientos, contaminación, falta de salubridad, inseguridad,  deteriorando totalmente su calidad de vida 

Los usos del agua están determinados por la altura. Y esto también tiene que ver, con excepciones, por supuesto, con las identidades de las ciudades. Las partes altas de las cuencas, denominadas páramo o jalca, son el lugar donde se genera y concentra la mayor parte del agua. Sus poblaciones son menores y en la mayoría de las regiones la habitan predominantemente pequeños productores, comunidades campesinas y pueblos indígenas. La cuenca media es el sector relacionado fundamentalmente con el escurrimiento del agua, siendo frecuente la presencia de pequeñas ciudades y gran actividad económica. La parte baja tiene pendientes mínimas, está constituida por amplios valles, donde se desarrolla una intensa actividad agropecuaria, y por medianas y grandes ciudades. Allí también se ubican los grandes proyectos de irrigación con importantes sistemas de embalse. El potencial de aguas subterráneas de estas zonas es alto (Corpocaldas, ASOCARS, Universidad Nacional de Colombia, 2012)

Manizales clasifica como una ciudad de cuenca urbana, (sería interesante la  reflexión acerca de qué hace que una ciudad sea realmente ciudad en relación con los usos y abusos sobre el agua y hacernos la pregunta acerca de si Manizales alcanza el no necesariamente honroso título). Definir si las poblaciones son o no ciudades a partir de los usos del agua sería un interesante ejercicio, que alejaría la discusión de temas solamente urbanísticos, poblacionales o de uso de los suelos.

Mélida Restrepo de Fraume enseñaba a Manizales como algo que está mucho más allá que un conjunto de calles y avenidas. Ella advertía sobre la idea errónea  y generalizada de pensar a Manizales como su zona urbana, pero era clara en sus clases, en que no podía olvidarse que Manizales es un territorio que abarca zonas de Páramo y también zona bajas que están entre los 800 y los 2 800 metros sobre el nivel del Mar.

Vista así hay que pensar a Manizales dentro de diferentes territorios del agua, y no solo, como se puede pensar a primera vista, como ubicada en único territorio.

A pesar de la gran importancia que tienen las cuencas hidrográficas, su deterioro sigue siendo evidente. Para el caso específico de la cuenca hidrográfica del río Chinchiná, territorio al que pertenece Manizales, se puede ver cómo a partir de la segunda mitad del siglo XIX se inició su proceso de deterioro. Extensas zonas fueron deforestadas debido a la extracción de madera y leña y a la ampliación de la frontera agropecuaria. Debido al uso equivocado del suelo se ha deteriorado la oferta ambiental, se ha modificado el ciclo hidrológico, hay altos niveles de sedimentación en las captaciones de agua, avanzan procesos erosivos, y hay pérdida de hábitat para la flora y la fauna (Acosta & Muñoz, 2005 página 4).

Este conflicto se genera en la mayoría de las ciudades que cuentan con una cuenca urbana. Existe entonces la necesidad de establecer una íntima relación entre la solución técnica de los planificadores y la vida que allí se desarrolla, es decir la participación de la comunidad que está presente en la cuenca, pues cómo se acaba de ver, la cuenca no se detiene en el territorio de la ciudad, sino que es la  ciudad la que afecta todo el territorio de la cuenca que habita.

Es desde esta idea que se han dado en la ciudad diálogos de saberes que permiten la

(…) conformación de comunidades activas, que interpreten, den significado y transformen su realidad desde sus propios contextos de vida, desde sus propias vivencias. Reconocer que el otro en la comunidad es poseedor del saber, del conocer que en la vivencia cotidiana ha construido, es un camino para pasar de la intervención al encuentro, de la imposición al diálogo y así impedir la dominación de las personas o grupos que realizan los trabajos con la comunidad, aspecto que ha sido muy común en éste tipo de procesos sociales (Cordero y Romero, 2007: página 1)

Estos diálogos permiten redimensionar el territorio a través de construcciones colectivas, no a partir de mapas si no de saberes tejidos en red que se conforman y se reconfiguran con la retroalimentación.

Los diálogos permiten crear conciencias en temas, sin los cuales lo que se hace en áreas como el uso de la madera y la leña en las cuencas serían solo normas que para los habitantes representan formas de represión del Estado y no maneras de convivir con los territorios del agua.

Es cierto que los bosques de las cuencas son una fuente importante de madera y leña y que la vida y los medios de subsistencia de gran parte de la población rural dependen directamente del patrimonio natural de la cuenca, pero no es cierto que las prácticas no puedan cambiar, eso sí, a partir del trabajo directo de la comunidad que se apropia de su cuenca, y no únicamente con medidas de carácter restrictivo o punitivo.

Bibliografía

Aristóteles, Metafísica, traducción de Calvo Martínez T., Gredos, Madrid 2005.

Cordero Rodríguez, Xiomeli; Romero, Elizabeth. (2007). Abordaje comunitario y el diálogo de saberes. Experiencias desde la educación superior.  Universidad Bolivariana de Venezuela ,Sede Zulia, Venezuela

CORPOCALDAS, ASOCAR, Universidad Nacional de Colombia sede Manizales. (2012).  Gestión Integral del recurso hídrico en la cuenca hidrográfica del río Chinchiná. Informe de avance No. 1. 2012, Documento sin publicar.

Acosta Israel, Muñoz Jorge (2005) Proyecto Forestal para la Cuenca del Río Chinchiná Departamento de Caldas. Estudio de caso No 1. Colombia. Procuenca.

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la agricultura (1998). Mountain Agenda.  Mountains of the world. Watertowers  for the 21st century. Berna, Suiza, Universidad de Berna.

Dourojeanni Axel; Jouravlev Andrei. (1999) Gestión de cuencas y ríos vinculados con centros urbanos. Comisión Económica para América Latina y el Caribe CEPAL.


[1] Biblia Latinoamericana Católica

Fenómenos de Escorrentía Urbana

Por: Sebastián Gómez Mejía
Candidato en la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.

La ciudad moderna del desarrollo, esa gran urbe que presta albergue a los trabajadores y familias de la industria, la de casas, edificios multifamiliares, calles pavimentadas, alcantarillas que atraviesan el subsuelo, que transportan las aguas residuales y lluvias; que devuelven el agua que aguas arriba se ha captado y, que se toman prestadas al cauce, son transportadas por las entrañas de la ciudad para satisfacer las necesidades propias para la vida. Esa ciudad que ve sus laderas cubiertas por asfalto, pavimento, viviendas techadas que cuidadosamente drenan sus aguas al sistemas de alcantarillado, Afecta cada vez más la calidad de nuestra tierra.

La vida de hoy se vive en ciudades, estamos llamados a formar grupos, a unirnos con la idea de crecer, de tener más, de desarrollarnos. Se ha conformado todo un sistema al rededor de este objetivo, calles, avenidas, plazas, industrias, edificios, cultivos: todos tan cerca unos de otros. Esta aglomeración es ya natural en el hombre, alrededor del planeta es común que se encuentre a los hombres reunidos en esta estructura, en esta manifestación de orden en la que cada quien tiene su papel, unos deberes con los demás para no frenar el progreso desmedido al que se ha llamado.

Debajo de todo el andamiaje citadino no ha dejado de existir la tierra, como planeta, la litosfera, con un relieve formado gracias al acción de las dinámicas tectónica e hídrica, con el paso lento de los siglos, en el tiempo de la tierra. En cuanto a la segunda, la dinámica hídrica, la ciudad causa grandes cambios a la forma natural en la que ésta se da. Algo tan simple para el planeta como la forma de correr del agua, de pronto se convierte un fenómeno que difícilmente puede manejar. En pocos años, en el tiempo de los humanos, la lluvia ya no cae directamente en la tierra, cae sobre ciudades, grandes artefactos en los que el agua adquiere una dinámica diferente.

Ilustración 1. Sonsón Antioquia. Foto por Sebastián Gómez.

En la era del desarrollo la ciudad ha adquirido características típicas de éste tiempo, los materiales modernos facilitan cada vez más la construcción de edificios, calles y demás componentes de la urbe. Ésta situación trascendió en ciudades impermeables, en coberturas cada vez mas rígidas que transforman los procesos de escorrentía, alteran el albedo generando condiciones micro climáticas anómalas; las aguas contaminadas son vertidas a los cauces en sitios puntuales, tanto las aguas de origen residual de procesos domésticos o industriales como las aguas lluvias que igualmente se contaminan en el tránsito por las calles y techos hacia el rio. La impermeabilización del suelo trae consecuencias ambientales, no solo contaminantes si no propias de la dinámica hídrica, aumentando la velocidad del escurrimiento superficial y con esto aumentando la energía propiciando a su encuentro con el terreno natural desprendimientos de laderas atípicos que finalmente caen al cauce obstruyéndolo, acumulando las aguas y taponando el rio hasta el momento en el que el empuje del agua vence el taponamiento y de manera explosiva se desata una avalancha arrasando con lo que a su paso encuentre. Este fenómeno no solo ocurre producto de la pavimentación de la ciudad, también se presentan este tipo de situaciones en terrenos destinados a la ganadería, monocultivos propios de la era del desarrollo, grandes extensiones de tierra en los que se facilitan fenómenos de este tipo, de esta manera algunos autores se han referido a estos terrenos como pavimento verde, debido a la similitud del comportamiento hídrico tanto en ciudades como en cultivos de este tipo.

En los años 30, se inicia el proyecto de la catedral de Manizales, ícono distintivo de las construcciones en concreto, de la llegada con fuerza de los materiales de avanzada en la industria de la construcción, empresas como Argos, Cemex y Holcim Colombia se consolidan en el país al rededor de la mitad del siglo XX y hasta nuestros días son líderes en ventas de cemento como el primer material para el concreto reforzado. Ingenieros como Doménico Parma y Guillermo Zuleta fueron en parte impulsores del concreto reforzado en Colombia como tecnología constructiva, desde entonces la ciudad hace uso del concreto en casi la totalidad de las estructuras urbanas, se deja a un lado la arquitectura autóctona como el bahareque , los techos de paja y demás metodologías constructivas que se venían dando fruto de la adaptación de las construcciones existentes en el territorio y las implementadas por los españoles en la época de la conquista. La homogenización de las tecnologías constructivas que se han enfatizado a partir de la intervención del Banco Mundial en el país en los años 50 del siglo pasado, ha causado, entre muchos otros, problemas ambientales que hasta hoy no tienen solución, daños causados en pro del crecimiento y de una competencia dispareja de naciones con la idea de salir de la pobreza y ser algún día como los países que vendieron la idea a otros que sin más fueron declarados pobres.

Bibliografía
• Eduardo Sáenz Rovner, Profesor Titular. Universidad Nacional de Colombia LA MISIÓN DEL BANCO MUNDIAL EN COLOMBIA, EL GOBIERNO DE LAUREANO GÓMEZ (1950-1951) y LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE INDUSTRIALES (ANDI) 2001. http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/ceconomia/article/viewFile/10602/21531
• Hernando Vargas Caicedo, Profesor Asociado Departamento de Arquitectura Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental Universidad de los Andes. El desarrollo de la edificación en concreto armado en Colombia. http://dearq.uniandes.edu.co/sites/default/files/articles/attachments/DeArq_04_-_Vargas_Caicedo.pdf
• Historia del cemento en Colombia. http://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/economia/tesis16.pdf
• Hugo Salazar Jaramillo. Ingeniero sanitario. El drenaje de la ciudad y la escorrentía natural y artificial. 2012. http://caliescribe.co/servicios-y-medioambiente/2011/12/17/1789-drenaje-ciudad-y-escorrentia-natural-y-artificial
• Cristián Henríquez, Gerardo Azócar, Mauricio Aguayo. Cambio de uso del suelo y escorrentía superficial: aplicación de un modelo de simulación espacial en Los Ángeles, VIII Región del Biobío, Chile. Articulo 2006. http://www.geo.puc.cl/html/revista/PDF/RGNG_N36/art04.pdf
• Alfredo Ollero Ojeda. Universidad de Zaragoza. Rafael Romeo García. Comisario de Aguas de la cuenca del Ebro. Las alteraciones geomorfológicas de los ríos. Ministerio de Medio Ambiente Subdirección General de Gestión Integrada del Dominio Público Hidráulico Universidad Politécnica de Madrid E.T.S. Ingenieros de Montes. 2007. http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/alarchil/MASTER%20ECO/rios4.pdf
• Andrés latorre cañón, juan carlos de lrieu alcaraz, narciso rodrig uez sanmiguel. Pontificia universidad javeriana. La industria del cemento en colombia determinantes y comportamiento de la demanda (1996-2005). http://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/economia/tesis16.pdf

 

 

 

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Quebrada Manizales, un escenario ambiental. Por: Sebastián Gómez Mejía Ing. Civil, Hidráulico y Ambiental, candidato a máster en Medio Ambiente y Desarrollo, Universidad Nacional de Colombia sede Manizales. Dada la importancia que tiene el territorio de la cuenca de la … Sigue leyendo

Territorio, agua y riesgo.

Por: Sebastián Gómez Mejía.
Ingeniero.
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo

Si bien es cierto que los asentamientos humanos en su gran mayoría se hacen en las zonas aledañas a los ríos, lagos o cerca de un cuerpo de agua, es común encontrar conflictos entre habitantes de costas opuestas o que se sirven del mismo cauce para suplir sus necesidades hídricas; disputas de todo orden: entre propietarios de lotes, entre juntas veredales, entre concejos municipales, o bien entre unos y otros con intereses propios sobre la misma agua.

Si se miran las divisiones políticas de departamentos, municipios, veredas y parcelas de Colombia, se encuentra que en la gran mayoría de los casos, los linderos son justo por el cauce de algún cuerpo de agua, sin importar su tamaño, pues el rio parece una división natural en el paisaje que se ha escrito en la  tierra durante siglos, un obstáculo natural que sin duda divide un territorio de otro, que plantea una frontera natural. Para citar uno de mil casos: El rio Chinchiná conforma la  división territorial entre los municipios de Villa María y Manizales, dando origen a conflictos en cuanto al saneamiento del cauce, pues mientras un municipio, Manizales,  pretende construir un colector de aguas negras que conduzca el agua residual hacia una futura planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) e impida el vertimiento directo de las aguas contaminadas sobre el cauce (situación actual), el otro, Villa María, plantea, casi por el mismo trazado que el anterior, un colector similar que cumpla la misma función.

La situación es algo confusa, la primera disputa se plantea por la ubicación de ambos colectores, pues por conveniencia el dueño del territorio no querrá cederlo a su vecino para que lo use con el mismo fin. Una solución que salta prácticamente a la vista, es el de usar un solo colector que conduzca el agua de ambos municipios a la futura PTAR encargada de tratar el agua residual de ambos municipios para su posterior vertimiento de agua ya tratada al rio Chinchiná. Para esta alternativa hace falta que las autoridades de ambos municipios actúen en forma conjunta para llegar a un solución consensuada, situación que en la práctica se hace lenta y difusa, propia de la mirada reduccionista que el hombre moderno hace de la naturaleza.

Ilustración 1. Faja protectora. Resolución número 053.

Esta mirada independiente del rio, que entiende como cauce solo al sitio en el que corre agua, se adopta en la legislación vigente para determinar la protección de los cauces en Colombia mediante la Resolución No. 053 de 2011 (Por la cual se fijan los lineamientos para determinar la faja de protección de los cauces naturales de las corrientes urbanas y las reglas para su intervención). Esta directriz pretende proteger los cauces basados en dos zonas principales de protección (Ilustración 1): La primera es la Zona de Protección Hidráulica (ZPHA) y la segunda una Zona de Protección de Servicios (ZPS). Cada una de estas zonas está compuesta por varias zonas más, y el resultado será la suma de de ambas fajas principales. (Ilustración 2). Al cabo del cálculo de las zonas de protección se encuentra una distancia determinada desde el eje del cauce hacia ambos lados, dando al territorio comprendido entre estas márgenes un carácter especial en el que solo se pueden dar algunos usos específicos al suelo como el de la construcción de obras de estabilidad de taludes, obras para los servicios públicos, recreación pasiva, sembrados de vegetación nativa entre otras.

La confusión continua al encontrar que en el caso de un evento, la delimitación de estas fajas no son  suficientes y que solo se mitigan algunos de los problemas que son de suma importancia en la prevención de pérdidas humanas, pero que al final siguen siendo solo una parte del gran conjunto de factores que se ven afectados.

 

 Ilustración 2. Fajas protectoras para la quebrada Minitas. Corpocaldas

El planteamiento a continuación es el de dejar a un lado el pensamiento cartesiano que encasilla la mirada a solo una zona del rio y su faja protectora, que si bien ya es un avance al pensar el rio   no solo como el terreno que es ocupado constantemente por el agua, sino el de darle al rio un espacio en el que pueda desenvolverse en épocas en las que el lecho promedio no es suficiente para transportar sus aguas; sigue sin ser este el acople y entendimiento de las relaciones entre seres humanos y naturaleza que plantea el pensamiento ambiental complejo.

El rio, sin dudas, es mucho más que el lugar en el que corre el agua, es el territorio ocupado por diferentes especies que conviven ya sea en armonía o no; es la cuenca que desde sus partes más altas aporta al comportamiento del cauce,  son una serie de escenarios y actores en los que sucede la vida, personas que ríen, bailan, sufren, lloran, se admiran; sancochos de hoya a la orilla del Pance, transporte de emociones que llegan y se van con sus aguas, comunidades que celebran mediante rituales la maravilla de la vida misma, animales y plantas que dan soporte al mismo rio, que se aparean y procrean, que depredan y a su vez son sustento de otras; es un territorio complejo en el que el mundo de las relaciones rige más que su forma de ser, su vida misma, el rio es pues, un manto que cobija la cuenca en toda su extensión, que permea la vida y es permeado, que es y deja de ser para volver a ser, terreno que liga una ladera con otra, una cultura con otra, un pensamiento con otro; costura que trae entre si la exuberancia  de la vida, una expresión de la naturaleza que a punta de golpes finos de gotas de agua va tallando en la tierra un surco maravilloso para llevar la vida hasta el último rincón de este planeta.

Sin entender de fronteras ni de barreras, con la única intención de brindar apoyo y compartir con la naturaleza sus infinitas cualidades, el rio es uno más de los magníficos artistas de la naturaleza.

Bibliografía.

Bermúdez, Oscar Buitrago. (s.f). Planificación de cuencas hidrográficas. Algunos principios básicos. Caso de la cuenca del rio Cali. Disponible en:

http://entornogeografico.univalle.edu.co/numero4/planificacion_cuencas_hidrograficas.pdf. Consultado en Marzo 19 de 2012.

Corporación Autónoma Regional de Caldas -CORPOCALDAS-. (2011). Resolución 053 (11 de Febrero) Por la cual se fijan los lineamientos para determinar la faja de protección de los cauces naturales de las corrientes urbanas y las reglas para su intervención. Disponible en: http://www.camacolcaldas.com/web/downloads/RESOLUCION053.PDF. Consultado en Marzo 18 de 2012.

Zuluaga Delgado, Diego Mauricio (2012). LA COMPLEJIDAD AMBIENTAL EN LA PLANEACIÓN DEL DESARROLLO URBANO DEL MUNICIPIO-CUENCA DE DOSQUEBRADAS, COLOMBIA.  Trabajo de investigación como requisito para optar al título de Magister en Medio Ambiente y Desarrollo. Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales.