Archivo de la categoría: Ciudad del Conocimiento

Prevención de desastres en la ciudad del conocimiento.

Por: Sebastián Gómez.
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo.

Históricamente, la ocurrencia de los desastres climáticos y su oportuna prevención, ha sido un asunto de gran interés para las autoridades gubernamentales y la ciudadanía en general. Este tema plantea un desafío en la implementación de herramientas que permitan dar respuesta oportuna y tomar las medidas pertinentes en tiempo real para minimizar los impactos, tanto humanos como naturales. En ocasiones priman los sentidos frente a lo que se percibe de un fenómeno natural; esta percepción puede ser subjetiva y no corresponder a la realidad. Para el investigador de las ciencias de la tierra, es indispensable reconocer la valoración cuantitativa con el fin de comparar datos y predecir así los acontecimientos y sus consecuencias.

En el marco de los postulados de la sociedad del conocimiento, el papel activo de las tecnologías y herramientas comunicacionales como las TIC han sustentado en la actualidad las formas de producir, gestionar, informar -y para este caso- prevenir posibles desastres naturales en las ciudades. Bajo esta dinámica se han modificado las dimensiones espacio-temporales que han virtualizado la información a través de flujos y redes, posibilitando la accesibilidad y difusión de la información. Tal como plantea Acebedo (2010) “Esta nueva relación espacio-temporal estaría marcando la aparición de la “ciudad informacional”, basada en el conocimiento, organizada en torno a redes y compuesta en parte por flujos. Por lo tanto, no sería una forma, sino un proceso, caracterizado por el dominio estructural del espacio de los flujos”.

Bajo esta nueva concepción de la información, la ciudad de Manizales le ha apostado a esta nuevas formas de procesamiento de la información, especialmente con relación a los desastres naturales, su monitoreo y consecuentes acciones; según la Universidad Nacional sede Manizales (2005) “Para ello, existen hoy instrumentos de medida modernos, económicos, que no solo permiten esa medición sino que ella se haga en tiempo real y de manera remota. En el caso del clima, estos instrumentos se agrupan en ESTACIONES METEOROLÓGICAS O CLIMÁTICAS, que pueden operar en red gracias a las ventajas de las telecomunicaciones modernas”.

Esta iniciativa representa un esfuerzo conjunto interinstitucional entre la Universidad Nacional a través del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA), la Administración Municipal por medio de le Oficina Municipal para la Atención de Desastres (OMPAD) y la empresa privada a través de la empresa Metropolitana de Aseo EMAS S.A., Esta alianza se ha sostenido desde el año 2003, contándose con seis estaciones distribuidas en la zona urbana que posibilitan la generación de datos con fines investigativos, académicos, de diseño, de planificación y prevención.

Figura 1. Red de estaciones meteorológicas y sus aéreas de influencia en la ciudad de Manizales

Las condiciones particulares climáticas y territoriales del municipio asociadas a una zona de alta vulnerabilidad a la ocurrencia de desastres naturales, propiciaron el surgimiento de este proyecto. Estas condiciones son:
• Localización de zona andina (2150 msnm).
• Clima característico ecuatorial de montaña. (pendientes de ladera pronunciada)
• Precipitación de tipo bimodal, uno entre marzo y mayo y otro entre septiembre diciembre.
• Precipitación media de 2000 mm anuales.
• Suelos de origen volcánico.

La ubicación de la ciudad coincide con la zona más amenazada en el país y está sometida principalmente a las amenazas de deslizamientos, terremotos, erupciones volcánicas y en menor medida inundaciones.

Un aspecto fundamental en la creación de la red de monitoreo ambiental de la ciudad de Manizales se refiere a la innovación, puesto que en el momento en que se generó la iniciativa no existía localmente la tecnología necesaria para el desarrollo de la red. Era necesario acudir a países europeos para adquirir los instrumentos y metodologías que permitieran la conformación del sistema; esta situación hacía inviable el proyecto debido al alto costo tanto en la inversión inicial como en la operacional y de mantenimiento. Ante este evento la universidad se dio a la tarea de generar tecnologías propias, sacando provecho a la carrera de Ingeniería Electrónica que existe en la sede; se adelantaron investigaciones que permitieron producir a nivel local algunos de los componentes de la red disminuyendo los costos al uno por ciento del presupuesto inicial y permitiendo la viabilidad del proyecto.

La potencialidad de este proyecto es enorme para la ciudad, la región y el país. Permite en el futuro expandir la red a territorios más extensos como la consolidación de una red para la atención y prevención de desastres a nivel regional fomentando el desarrollo endógeno de tecnologías.

Gracias a la acción conjunta entre universidad, estado y empresa privada, se logra contar hoy en día con un proyecto bien definido, no solo para la acción ante un evento natural repentino, si no que se cuenta con una estructura que permite el desarrollo de estudios de carácter ambiental que permita el accionar en la prevención y mitigación de acontecimientos naturales desastrosos.

Bibliografía.
Gestión de riesgos / Identificación del riesgo / Estaciones.
Estaciones Meteorológicas. Universidad Nacional de Colombia sede Manizales.
http://www.manizales.unal.edu.co/gestion_riesgos/estaciones.php

RED DE ESTACIONES METEOROLÓGICAS PARA PREVENCIÓN
DE DESASTRES EN MANIZALES – CALDAS (COLOMBIA)
INSTITUTO DE ESTUDIOS AMBIENTALES IDEA
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE MANIZALES
Manizales, Septiembre 28-29 de 2006
http://www.manizales.unal.edu.co/gestion_riesgos/descargas/gestion/redestaciones.pdf

Elementos para una teoría del desarrollo territorial. Cuadernos de clase 1 de 3. Elementos para una teoría del desarrollo territorial. Grupo de investigación en desarrollo regional sostenible. 2010 – 2012.
UN Manizales Líder en la Gestión del Riesgo en desastres.
http://noticias.universia.net.co/vida-universitaria/noticia/2009/06/16/237237/manizales-lider-gestion-riesgo-desastres.html

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Pereira: Hacia la construcción de una ciudad del conocimiento

Plan de Desarrollo Pereira 2012-2016

Por: Alejandra Marín Buitrago
Abogada Urbanista
Estudiante Maestría en Hábitat

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El nuevo Plan de Desarrollo de Pereira adoptado por la presente administración municipal, integra el ejercicio de Prospectiva Territorial, “Pereira 2032”, realizado con ocasión de la celebración de los 150 años de fundación de la ciudad.

Desde lo territorial la apuesta de la ciudad, consiste en consolidarse como una territorialidad multipolar que integra otros entes territoriales, para conformar una región metropolitana que en el corto plazo puede cobijar 19 municipios. La ciudad y su visión de región es consciente que el rumbo hacia el futuro es la articulación de una ciudad líder con otras similares (Pereira, 2012).

En materia de construcción de ciudad, el Plan contempla una organización del territorio a partir de redes y nodos. Por nodos, se asimilan los actuales equipamientos públicos y privados dedicados a la empresa, la academia y el gobierno, así como otros, que se pretenden construir en el horizonte del ejercicio de prospectiva, con el objetivo de densificar y articular los llamados ejes de la innovación, la ciencia y la tecnología.

Dentro de los escenarios propuestos en dichas líneas estratégicas, se definieron un conjunto de proyectos estratégicos para la ciudad y su área de influencia, en materia Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación Integral, cuya ejecución de propone hacia el umbral del año 2032.

Entre ellos se encuentran, lo relativos a la generación de la Red de Nodos de Innovación Ciencia y Tecnología, que inicialmente se orientaran a temas como la  Metalmecánica, la Biotecnología, la Agroindustria, las TICs; así como el “Parque Sapiens”, de vocación turística.

También en materia de turismo y biodiversidad, en el horizonte propuesto por el ejercicio se asume la Parque Temático de Flora y Fauna y Operación urbana Integral de Resignificación de ríos Otún y Consota.

En el caso del rio Consota su proceso de resignificación abarca tanto el campo del turismo y biodiversidad, como la Innovación Ciencia y Tecnología. El Consota además de sus importantes implicaciones históricas, es un eje que articula varios de los nodos académicos como la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), la Universidad Católica, la Universidad Libre, junto con otros de tipo industrial y empresarial.

Por otro lado, se plantean estrategias de renovación y re desarrollo urbano, que se orientan a la competitividad. Dentro de esta importante estrategia, se pretende específicamente recuperar sectores claves para la economía local y regional, tales como el área del colector Egoyá, otras zonas cercanas al centro histórico y al sector de la Circunvalar, como las que abarca el plan parcial Corocito.

Otro tema fundamental es la modernización del Aeropuerto Internacional Matecaña, el cual está contemplado dentro de los objetivos del Sesquicentenario y pretende dinamizar la economía local y generar conectividad con más destinos internacionales.

En general, este ejercicio de prospectiva, intenta considerar cada uno de sus recursos y espacios de la ciudad como oportunidades para inspirar y generar empresa, competitividad, tecnología y en lo posible innovación. En este propósito, se resaltan algunos de los proyectos que se espera ejecutar en el mediano plazo.

Operación urbana Integral de Resignificación del Río Consota

El ejercicio de prospectiva recoge los hallazgos de varios estudios y escenarios de construcción ciudadana, tales como el “Foro Social Permanente por los Ríos”. En los estudios previos a la operación urbana, se dio vocación a cada una de las actuaciones de resignificación, identificando que el Río Consotá se constituye como “Eje del Conocimiento”.

Tal denominación en atención a que en las cercanías del Consotá, “se ubican un gran número de los establecimientos de educación superior y media, así como los principales parques de Pereira (desde el Jardín Botánico de la UTP, hasta el futuro Parque Temático de Flora y Fauna). Por lo tanto, “constituye una importante infraestructura para implementar acciones correspondientes al escenario planteado por el proceso de Prospectiva y Movilización Social, para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, así como para los objetivos de la ‘Movilización Social por la Economía del Conocimiento’” (Alcaldía de Pereira, 2012).

El reconocimiento del Consota como eje del conocimiento, implica además de la densificación de la red de nodos que enmarca el rio, potencializar las relaciones que se tejen a su alrededor, es decir, tanto las relaciones entre las instituciones, como de estas con el Consota.

Reconversión del centro -hacia la competitividad-

En el centro de la ciudad se plantea la ejecución de los desarrollos Bulevar Victoria, Parque Lineal Egoya, y el edificio World Trade Center. Estos proyectos, apuntan a la consolidación de la vocación empresarial de este sector, como centro de negocios regional. En todas estas intervenciones, se planea la generación de alianzas entre promotores inmobiliarios, propietarios y la administración municipal.

En este corredor estratégico para la ciudad, se busca generar infraestructura urbana para crear una “red de generadores de innovación”, a partir de la conjugación de los proyectos urbanísticos, empresariales y académicos y sus las dinámicas. Con ello se busca potencializar la competitividad del centro, integrando los sectores productivos, el espacio público -como escenario de atracción turística- y la academia, esta ultima representada en la integración de la Universidad Andina, al sector.

Estos proyectos, contemplan igualmente objetivos ambiciosos en materia de espacio público, que responden a una estrategia de ciudad que se ha descrito como “costuras”, es decir, generación de espacio público, que articule e integre las diferentes partes del territorio.

Instrumentos de gestión

La intervención urbanística que daría continuidad al plan parcial de “Ciudad Victoria”, se viene proyectando desde hace ya varias, administraciones. Por  regla general, cada administración ha contemplado la intervención de privados -en mayor o menor medida- aunque hasta el momento no se había tenido claridad de los instrumentos de gestión a implementar para viabilizar tal propósito.

Varias herramientas legales han aparecido en el panorama nacional, para facilitar la articulación y complementariedad de los procesos de desarrollo territorial de gran escala. Hasta el momento la gestión de estos proyectos se viene dando por la figura del plan parcial, que fue posteriormente complementada con los desarrollos en materia de macroproyectos urbanos, estos últimos, facilitan la integración de esfuerzos políticos, técnicos y financieros entre autoridades de diferentes niveles para la ejecución de proyectos urbano‐regionales estratégicos.

En el proceso de dotar al desarrollo urbano de instrumentos eficientes, se expide recientemente, la Ley 1508 o Ley de Asociaciones Publico Privadas (APP), la cual aporta algunas herramientas para viabilizar la participación privada en los proyectos de desarrollo urbano.

Las APP son un instrumento de vinculación del capital que se materializa en un contrato entre la entidad estatal, con el privado, con el propósito de desarrollar infraestructuras o de prestar servicios públicos. En estas alianzas, se pactan los parámetros de retención y transferencia de riesgos, entre públicos y privados. Los proyectos desarrollados por APP, pueden provenir incluso de la iniciativa privada, de modo que puede ser el particular el que haga toda la formulación y establezca su forma de pago mediante la explotación posterior del proyecto que se construya.

Conclusiones 

El ejercicio de prospectiva Pereira 2032, se plantea dotar a la ciudad de una estructura urbana eficiente y apta para la innovación, la ciencia y la tecnología. Con ellos pretende la construcción de una ciudad del conocimiento a través de proyectos estratégicos y un “cocido de espacios públicos”, que dinamicen sectores emergentes en la economía regional y de alto valor agregado, tales como la metalmecánica, la biotecnología, la agroindustria y el turismo.

Pereira se propone a su vez, el mejoramiento de la conectividad con infraestructuras como el remodelado Aeropuerto Matecaña que será un pilar en la construcción de Región multipolar

Para tales propósitos, la ciudad debe acudir a instrumentos de gestión que permitan la optimización del territorio y su uso. Estos instrumentos deben permitir la articulación clara de los sectores: gobierno academia y empresa.

En tal sentido las APP, pueden llegar a constituir un avance significativo en la atracción de capital y técnica para la generación de territorios del conocimiento, pues ofrecen una opción menos atada a los presupuestos y tramites del sector público para la financiación de las infraestructuras y desarrollos urbanos más innovadores. En todo caso, la aplicación de las APP requiere de fortalecimiento institucional, del sector público, orientado al mejoramiento de las  capacidades en materia de planificación estratégica, promoción de agencias y negociación con los particulares. 

Bibliografía 

Acebedo, Luis Fernando. (2010). Territorios del Conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento. . Tesis Doctoral, Doctorado en Urbanismo. Caracas: Universidad Central de Venezuela

Acosta, Jaime. (2009). Ciudades de América Latina en la Sociedad del Conocimiento [Versión digital .pdf. Bogotá: División de Planeación Estratégica y Evaluación de Colciencias. Recuperado el 31 de mayo de 2012, Red Europea de Ciudades Digitales, página web Oficial:
http://www.villesnumeriques.org/rvn/bc_doc.nsf/0/ae29a8cbeb9aff10c12578c90061916b/$File/ciudades_conocimiento_america_latina.pdf

Alcaldía de Pereira (2012), Proyecto Pereira 2032, digital Pereira: Coordinación del Sesquicentenario. Recuperado el 2 de junio de 2012, en: http://portal.pereira.gov.co:7778/PUBLICADOR//SESQUICENTENARIO/SESQUICENTENARIO.pdf

LA CIUDAD DEL CONOCIMIENTO ENTRE LA NIEBLA

Alexander Paruma
Geógrafo, Estudiante Maestría en Hábitat
Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales
 

Son muchas las ocasiones en que de repente, mientras deambulo por la avenida Santander, veo desaparecer en medio de la espesa niebla a la ciudad de Manizales. Por un instante que dura varios minutos, la temperatura desciende unos cuantos grados más de lo normal; desaparecen calles y escaleras, también los barrios que se divisan abajo; el atardecer, el paisaje volcánico comandado por el nevado del Ruíz, los bosques andinos donde predominan los guayacanes y  empiezan su recorrido pequeñas corrientes hídricas, todo se oculta ante mis ojos. Una vez se retiran las minúsculas gotas de agua del ambiente, vuelve todo a la normalidad y como por arte de magia aparece el paisaje lejano. En mi mente y espíritu queda el asombro ante este maravilloso fenómeno de la naturaleza, pero también la inquietud, ante la idea de que algún día la ciudad y sus paisajes no vuelvan aparecer, no por la espesa niebla, sino por los cambios que pueda generar el calentamiento global. Momento entonces para pensar en las posibles consecuencias que para esta ciudad pueda generar el  cambio climático que está viviendo el planeta, y más aún, en los desafíos que hay que afrontar desde la visión de ciudad del conocimiento ante este crucial efecto climático.

http://www.flickr.com/photos/etnografiavisualcom/4813886302/

Son muchas las evidencias que a nivel global permiten establecer que el cambio climático ya es una realidad; las distintas mediciones alrededor del planeta hablan de un aumento en las concentraciones de CO2 en la atmósfera, lo que ha generado incremento en las temperaturas de las diferentes ciudades, convirtiéndolas poco a poco en islas de calor. También se comenta el deshielo de los polos, el retroceso de los glaciares, el aumento en el nivel de los mares, eventos meteorológicos extremos, migración de ecosistemas, entre otros. Estos impactos sobre los ecosistemas se ven también reflejados en la población cada vez más vulnerable, especialmente en la salud, reflejada en el incremento de enfermedades de tipo respiratorio. Así mismo, enfermedades transmitidas por la picadura de ciertos insectos que cada vez colonizan franjas de mayor rango altitudinales,  enfermedades de la piel sobre todo en la población infantil y anciana. Por su parte, los impactos en la seguridad alimentaria, tienen que ver con la pérdida de cultivos y de suelos para aptos para estos, y por último, los impactos en los asentamientos humanos, debido a la inundación de poblados ubicados a orilla de las costas y ríos. Otras consecuencias que también se están presentando son las relacionadas con la contaminación de las fuentes hídricas; y a nivel económico, la disminución del turismo en ciertos lugares donde la pérdida de biodiversidad y del recurso paisajístico es ya evidente.

http://cambioclimaticoglobal.com/cambio1.html

Para el caso de Manizales, queda claro que aún faltan estudios pormenorizados y multidisciplinarios que permitan conocer las consecuencias que en la actualidad viene ocasionando el cambio del clima terrestre. Estudios a nivel nacional realizados por diferentes expertos hablan de un retroceso en los diferentes glaciares ubicados en las sierras nevadas de Santa Marta y del Cucuy y los ubicados en la cordillera central como el nevado del Huila y del Ruíz; este último de suma importancia para la ciudad de Manizales en la medida en que es un atractivo de tipo natural, dinamizador del sector turístico de la ciudad y la región.

Y aunque en la ciudad de Manizales no sean notorias las evidencias del cambio climático, no quiere decir que no la este afectando, de ahí la importancia de los correspondientes estudios a fin de establecer en qué fase de afectación está la ciudad y de esta manera saber qué medidas tomar en pro de una correspondiente planificación territorial, ambiental y económica.

Para todos es sabido que la ciudad de Manizales es reconocida como una ciudad universitaria, en donde cada año un gran número de estudiantes provenientes de diferentes sitios del departamento y del país llegan a continuar con sus estudios universitarios en las diferentes instituciones aquí asentadas. Dicho reconocimiento ha dado pie para que desde la administración municipal y departamental, la academia y los sectores económicos, se comience a pensar en Manizales como el lugar para el desarrollo de una propuesta que tiene relación con las nuevas dinámicas del conocimiento y del papel de este en el desarrollo local. Hablamos entonces de las ciudades del conocimiento.

Son ya muchas las ciudades en el mundo que actualmente basan su funcionamiento en función del concepto de ciudad del conocimiento.  González Parás (sf), las define como: “El territorio geográfico en donde, conforme a un plan y una estrategia general asumido conjuntamente por la sociedad y el gobierno, sus actores tienen el propósito común de construir una economía basada en el desarrollo del conocimiento”. El propósito es el de integrar los diferentes sectores alrededor del conocimiento y la innovación en busca de un desarrollo, creería que además del económico, socio-ambiental, donde los aspectos referidos al calentamiento global y el cambio climático estén a la orden del día. Se pretende que desde estos tipos de ciudades se genere el conocimiento apropiado para el desarrollo de las tecnologías que sirvan para la mitigación y adaptación a las nuevas dinámicas climáticas que presenta el planeta.

Manizales se encuentra en el momento justo para comenzar a desarrollar las diferentes estrategias tendientes, no a detener el cambio climático -ejercicio imposible en la medida en que estos cambios obedecen a ciclos naturales del planeta acelerados de alguna manera por la acción de tipo antropica- sino a la adaptación, pues como dice Duque (2011) esto “supone cambiar rumbos y corregir disfunciones en el modelo socioambiental, mediante una construcción social del territorio para establecer unas relaciones de simbiosis y parasitismo entre los habitantes y el medio natural,  ecológicamente sólidas y compatibles con la cultura: para enfrentar la deforestación, la exposición a la amenaza y los conflictos entre uso y aptitud del suelo, surge como  oportunidad el nuevo ciclo de ordenamiento territorial 2012-2023.”

www.parkeharrison.com/

Estos cambios y correcciones socioambientales, además de estar apoyados en un conocimiento físico previo de las diferentes consecuencias actuales y futuras del cambio climático en Manizales, deberán contar también con un conocimiento de la percepción que los habitantes de la ciudad tienen con respecto al cambio climático, la concepción equivocada y la indiferencia son barreras que hacen que los proceso no funcionen de manera adecuada.  Parte integral de estas estratégias es el desarrollo de ciertas tecnologías que mitiguen los posibles impactos que se puedan generar, y para ese desarrollo tecnológico es fundamental concretar la puesta en marcha de una verdadera ciudad del conocimiento, que además de dinamizar el desarrollo económico de la ciudad, se preocupe también  por el hábitat, entendido este como el lugar donde vive y sueña la población con toda su carga emocional, y donde en medio de su cotidianidad, ve de repente desaparecer y aparecer la ciudad en medio de la niebla.

Fuentes:

Duque Escobar, Gonzalo (2011). Adaptación al cambio climático para Manizales. En: http://www.bdigital.unal.edu.co/5437/ . Recuperado el 10 de junio de 2012.
González Parás, José Natividad. (s/f). En. Definición de la ciudad del conocimiento. http://www.fhdesignstudio.com/cic/acercade.html. Recuperado el 10 de junio de  2012.
Botero Chica, Carlos (2004). Ciudades del conocimiento. En: http://www.gestiopolis.com/canales2/gerencia/1/ciuconoc.htm. Recuperado el 10 de junio de 2012. 
http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/

Manizales: ¿una ciudad universitaria que le apuesta al conocimiento?

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Imagen tomada de infografía Jorge Morales

Por Daniel Posada
Arquitecto, Estudiante de la Maestría en Hábitat
Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales.

Varios años atrás, se ha venido formando en el imaginario de los manizaleños y de la región en general, la posibilidad de catapultar a Manizales como una ciudad del conocimiento; es decir, una ciudad que le apuesta a las dinámicas del conocimiento como materia viva de su diario vivir, al poseer en su infraestructura urbana, centros educativos, de investigación y universidades de alta calidad que soporten dicha actividad a través de la creatividad y la innovación. Ahora bien, ¿será que la presencia de instituciones educativas, es suficiente para acuñar un término tan densamente complejo y cargado de más aditamentos, en tanto condiciona la imagen y estructura de la ciudad?,  o ¿existe en la memoria urbana antecedentes que permitan valorarla en este sentido por otras acciones? Para ello, quiero indagar un poco a partir de si la ciudad de Manizales realmente ha hecho del conocimiento foco de intereses comunes y visión del territorio a futuro.

Históricamente, las ciudades colombianas han desplegado su forma de vivir y de sostenerse con actividades agrícolas que resaltan la actividad económica propia de sus tradiciones, y con ello, proyectan su visión respaldada en dichas actividades. A la par, se desarrollan perspectivas diferenciadas de tipo cultural a nivel nacional, mientras que en el ámbito regional se definen rasgos y parentescos sociales de acuerdo a identidades compartidas, dando forma a una prospectiva integral del territorio en pasado, presente y futuro. Ambos, en la labor reciproca de permanecer, valerse y ser auténticos para acercar la idea de un lugar diferente, peculiar, bohemio, un lugar para la cultura y las artes, tanto vernáculas como importadas; no en contraposición a las demás maneras de forjar territorio, sino en el reconocimiento de la diversidad social, un país de países como es la región del eje cafetero Colombiano.

El documento recientemente publicado en página web por diferentes organizaciones sociales, culturales y productivas de Manizales, titulado “El anhelo ciudadano. Manizales una ciudad del conocimiento con educación de calidad como requisito indispensable para lograr desarrollo”, hace un desglose más que sintético, preciso y no por ello mínimo, de la vocación educativa que en los primeros habitantes se vislumbraba, gracias a la economía fuerte del café que, impulsó, además de una tradición para el mundo con paisajes de filos en ferrocarril aromatizados por el mejor café del mundo, viajes a Europa. Estos resultarían decisivos en la manera  como la ciudad abordaría el tema espacial inundando el entorno con arquitectura ecléctica y dejando a su paso un centro histórico consolidado; en asocio, el tema educativo que suponía para ellos en la memoria ya creciente de sus quereres, la inclusión del conocimiento como la manera en que sus hijos heredarían la tierra.

Toda una tradición de escenarios educativos estaban proyectados, con el fin de introducir a una ciudad de montaña y neblina, las formas de habitar de las ciudades inglesas con sus calles de boulevard, cafés, y edificios de ensueño; “En 1900 los hijos de los fundadores resolvieron convertir a Manizales en la aldea más importante del país, y estaban convencidos de que esto no se lograba sólo con dinero, sino que era indispensable la educación y la cultura” (ACRIP, s/f). Una cultura propia exógenizada por las escenografías urbanas europeas. Para aquella época, realmente se vivía ese ambiente.

“En junio de 1852, solo dos años después de la Fundación, se abrió oficialmente la primera escuela en la ciudad, y  se nombró a don Felipe Moreno como su primer maestro.” Desde ese instante, y hasta la fecha, se ha hecho inversión en edificios educativos que se han configurado como proyectos de arquitectura de avanzada para su época y sin reparo en gastos ni estilos. “Lograron antes de culminar la primera década del nuevo siglo que Manizales fuera reconocida en todo el país por cuenta del café, y conectaron, a través de este producto,  la ciudad con el mundo, haciendo las primeras exportaciones a Londres. En 1910 inauguraron la primera Biblioteca Pública y el Primer Museo, como anticipo del deseo profundo de sus habitantes de tener educación universitaria disponible en la ciudad, que hasta entonces era provista en el Cauca para todos aquellos que deseaban y podían tenerla. […] También se fundaron en esta época las dos escuelas  normales (1909 y 1910), […] Se fundó el Colegio de Cristo en 1907. En 1914 se creó el Instituto Universitario, en donde se han formado miles de estudiantes,[…]La Escuela de Artes y Oficios se creó en 1931, soporte luego, como Escuela de Bellas Artes, de la Universidad de Caldas. En 1943 se estableció la “Universidad Popular”, por Ordenanza, pero sin alcanzar a ofrecer programas de educación superior, lo cual se consigue en 1948 con el establecimiento en Manizales de la Universidad Nacional de Colombia y en 1950 con la Universidad de Caldas. Con posterioridad se crean la Universidad Católica (1954), la Universidad de Manizales (1972) y la Universidad Autónoma (1979). (ACRIP, s/f)”

El recorrido seguido ha llevado consigo un bagaje de obras construidas para la formación que aún están en funcionamiento, y que han dado a Manizales en estos últimos años la imagen de ciudad universitaria; con la cual, ha forjado una proyección de plataforma educadora y con potencialidades en cuanto a lo académico, pero, ¿es únicamente la presencia de establecimientos educativos y en mayor medida, la educación superior y universitaria quien puede darle soporte como una ciudad del conocimiento?

Pensar en ciudad, es pensar en sociedad, en cada uno de los ladrillos que conforman esta construcción social y cultural. Uno de estos ladrillos es la educación y el conocimiento; una sociedad en cualquier lugar del mundo, basa su forma de existir en el conocer y reconocer su ambiente, sus practicas, su contexto, de allí deviene el conocimiento de ese  lugar al cual pertenece; entonces, ¿que hace que un entorno sea especial al otro en términos de conocimiento? “la sociedad del conocimiento se entendió a menudo como aquella en donde los sectores que utilizan el conocimiento de una forma intensiva son los que más contribuyen al crecimiento de la economía (Rohrbach, 2007).[…] No obstante, desde una perspectiva más compleja del desarrollo algunos autores proponen una definición que las identifica como “aquellas capaces de generar, incorporar y aplicar diversas formas de conocimiento para mejorar la competitividad económica, el bienestar de la población, la sostenibilidad ambiental, una mayor participación ciudadana en los asuntos públicos y una gobernanza más eficaz del territorio.” (Romeiro, 2008) A partir de estas definiciones, se entiende una ciudad del conocimiento no simplemente como un artefacto que tiene forma de campus, o de aula, sino, una integración de factores sociales, económicos, culturales y políticos ligados a la apuesta de saberes. Estar respaldado por la fuerza educativa, no es el fin, es el medio para alcanzar la totalidad de las dinámicas complejas de una región, que por fortuna, tiene el conocimiento en la palma de su mano.

Es cierto que la presencia de campus universitarios posibilita economías de migrantes en la ciudad que estabilizan sectores productivos, como el mercado inmobiliario en la figura de residencias universitarias, o los mercados de comidas para la solución de necesidades básicas de alimentación y el mercado nocturno que asegura el esparcimiento de miles de estudiantes que diariamente lo habitan, entre otros; pero, ¿hay algún tipo de control(políticas) sobre estas dinámicas en beneficio de los usuarios (los estudiantes), del sector (plusvalías y mejoramientos), de la economía (comerciantes locales) y del ambiente (ética ambiental)?

Ahora bien, es evidente la desarticulación entre ciudad y universidad, cayendo en el error de la negación total y desinteresada de su contexto, una rueda suelta a la manera de claustro académico medieval cerrado y ensimismado; o inversamente, la cooperación de la universidad a los mercados de consumo y multinacionales que fijan su atención en las instituciones que trabajan por el conocimiento, como las universidades, para usarlas en pos de su crecimiento económico; una institución que trabaja por la empresa no local en detrimento de la sociedad que sustenta su misión.

La universidad no es la única responsable de la apuesta de Manizales como una ciudad del conocimiento, pero alcanza un valor significativo en la transformación del sentido hacia otros horizontes, ya que primero, debe trabajar en el cambio mental de una sociedad que poco a poco pierde su identidad cafetera y cultural, por una del conocimiento como principal valor agregado, lo cual no implica negar su potencial productivo de carácter histórico. Es necesario reconocer el compromiso de mirar sinérgicamente las interrelaciones de los diferentes actores sociales, políticos, institucionales, económicos, culturales y ambientales; y el propósito del diálogo de esas experiencias para la construcción de nuevas e innovadoras formas de re-crear mejores condiciones para la productividad y la calidad de vida de sus habitantes. Algo muy diferente a un desarrollo de “call center” o “casinos” evidenciados por doquier. “Bien es sabido que estas empresas de servicios se mueven por el mundo con una gran flexibilidad de acuerdo a la desregulación de las leyes laborales y a la oferta y la demanda de los mercados, lo cual impacta negativamente al empleo productivo de alta y baja capacitación, precarizándolo por igual.” (Acebedo, 2010)

Es necesario preparar el terreno para que las diferentes formas de hacer ciudad se organicen positivamente en el encuentro de sus saberes propiciando mejores alternativas de trabajo y estabilidad, entendiendo tanto las dinámicas urbanas y rurales como la participación ciudadana en ellas.

Bibliografía

Acebedo, L. F. (12 de Febrero de 2010). Manizales: de Eje del Conocimiento a Call Center. Recuperado el 06 de Mayo de 2012, de http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/2010/02/manizales-de-eje-del-conocimiento-call.html

ACRIP, A. A. (s/f). El anhelo ciudadano. Manizales una ciudad del conocimiento con educación de calidad como requisito indispensable para lograr desarrollo. Recuperado el 25 de 05 de 2012, de http://mseducacion.files.wordpress.com/2012/02/documento-final-pdf1.pdf

R. MENDEZ, J. M. (2006, XXXVIII). Redes institucionales e innovacion en ciudades intermedias para el desarrollo territorial. Ciudad y Territorio, Estudios Territoriales , 377-395.

ROHRBACH, D. (2007). The development of knowledge societies in 19 OECD countries between 1970 and 2002. Social Science information, Vol. 46, núm. 4 , 655-689.

Romeiro, P. (2008). LAS CIUDADES DEL CONOCIMIENTO: REVISIÓN CRÍTICA Y POSIBILIDADES DE APLICACIÓN A LAS CIUDADES INTERMEDIAS. Barcelona.

LAS CIUDADES LATINOAMERICANAS Y SUS PROCESOS DE DESARROLLO HACIA LA CONSTRUCCION DE LA CIUDAD DEL CONOCIMIENTO.

Por: Juan Alejandro Marulanda Gaviria
Arquitecto
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia -Sede Manizales.

 

Ante los procesos de desarrollo y globalización efectuados en las ciudades latinoamericanas en las últimas décadas, son ahora más evidentes las transformaciones en las dinámicas culturales y económicas. Debido a esto, los territorios se han visto obligados a re direccionar las alternativas en cuanto a su organización y enfoque productivo como consecuencia de fuertes actitudes de los mercados y las políticas que establece la globalización.

Actualmente las ciudades latinoamericanas se enmarcan como plataformas del sistema desarrollista, situación que ha potenciado la dinámica económica, la interacción y acciones destinadas al crecimiento acelerado, pero que de igual forma han incentivado en su sociedad la idea de convertir dichos territorios en escenarios dirigidos a la creación y a la difusión de innovaciones no solo desde el aprendizaje de la cultura sino por medio de los territorios generadores de conocimiento y de  la interacción e intercambios basados en encuentros de múltiples estándares sociales (artistas, diseñadores, técnicos, investigadores, profesionales y trabajadores) quienes construyen un concepto de identidad de la ciudad que conlleve a la complementariedad entre ellas.  Por tal motivo, el conocimiento se ha convertido en un elemento de gran protagonismo en el campo de la planificación y el desarrollo urbano estableciendo relaciones entre estos y la competitividad del territorio que conduce a muchas ciudades no solo en el ámbito europeo sino también a nivel latinoamericano a denominarse como “Ciudades del conocimiento”.

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Fuente: http://www.eltiempo.com/blogs/colombia_digital/ciudad%20digital.jpg

Según Acosta.J .(2011) “Algunas ciudades han evolucionado en torno a acciones públicas y privadas para ser más productivas y competitivas impulsando la cultura, la educación, la ciencia, la tecnología, la innovación y el emprendimiento; modernizando la movilidad y el espacio público para mejorar la productividad, el medio ambiente y las condiciones de vida de la ciudadanía; fortaleciendo las instituciones para iniciar o para continuar y consolidar la senda; y ser más atractivas a la inversión, más emprendedoras e innovadoras y culturalmente más dinámicas.”

Para ello, Cada territorio del conocimiento debe estructurar una serie de dimensiones ya sea a nivel económico, científico-tecnológico o político-cultural que conlleven a la consolidación de su enfoque, promoviendo así su progreso local.  En Latinoamérica los territorios del conocimiento se presentan como un concepto reciente más espontáneo, más intermitente, más de unos pocos, y aún en búsqueda de su identidad.  Por ello gran número de ciudades latinoamericanas tales como Sao Paulo, Buenos Aires, Río de Janeiro, Ciudad de México, Santiago de Chile, Brasilia y La Habana han comenzado una carrera en post de  convertirse en ciudades del conocimiento tecnológico, creativo y de  innovación.

En el caso de Colombia, ciudades como Manizales (ciudad educadora) y Medellín (ciudad de la ciencia, la tecnología y el emprendimiento) construyen su desarrollo en el contexto de sociedades del Conocimiento,  así mismo y en un modo más sistémico el eje cafetero (Manizales, Pereira y armenia) bajo la idea de ciudades intermedias y de eco región, las cuales lograrían  condiciones  excepcionales solo  si estas establecen la variedad tanto en lo ambiental como a nivel  cultural y social de todo el territorio en su conjunto.  Sin embargo las ciudades colombianas pese a sus avances frente a este fenómeno carecen  de un proyecto común, integral, sistémico y de largo plazo, que guíe la senda  en la consolidación  como territorios del conocimiento.

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hoy en día muchos de estos territorios buscan matricularse en la sociedad del conocimiento y de la creatividad, pero aun son un ejemplo pequeño teniendo en cuenta el contexto europeo debido a que muchas ciudades latinoamericanas son vistas como escenarios de problemáticas sociales en sus políticas nacionales y no como sistemas vivos, complejos y autónomos, además de la carencia de una competitividad selectiva que ha modificado de forma negativa las estrategias a largo plazo en materia de desarrollo tecno-económico de cada territorio.

De acuerdo a esto y a manera de conclusión uno de los retos de La ciudad latinoamericana en su proyección como  ciudad  del conocimiento es establecer un sistema equilibrado donde sus partes interactúen en busca de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos donde ellos puedan generar, crear y poner en acción dicho conocimiento  que hoy en día es prácticamente utópico y que pese a la existencia de modelos y formulaciones en las  ciudades latinoamericanas, existen problemas complejos vistos como una respuesta de dictámenes económicos externos de la globalización y no enfocadas hacia una lógica interna. La ciudad del futuro  debe consolidarse como una síntesis convergente y sistémica de ciudades del conocimiento sustentables y globales.

De esta forma, Para construir territorios del conocimiento las ciudades deben empezar por establecer distintas perspectivas de acuerdo a sus necesidades,  potencialidades y transformaciones derivadas de su modelo de desarrollo. Así mismo en un modo alternativo deben alentar y sostener ámbitos urbanos innovadores, desde un enfoque del desarrollo social, económico y tecnológico.

 

BIBLIOGRAFIA

Acebedo, L. F. (2010). Territorios del conocimiento en la Eco región Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento.

Acebedo, L. F. (2011). Las universidades en la construcción de territorios del conocimiento en Manizales. Bitacora 18(1). Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.

Acosta, J. (2011). Ciudades de América Latina en la sociedad del conocimiento. Experiencias de investigación, innovación y creatividad. ARENOTECH. Revista en línea, 25-50.

Castells, Manuel; Hall, Peter. (2001). Tecnopolis del mundo. La formación de los complejos industriales del siglo XXI. Alianza Editorial. Madrid. España.

Botero, Carlos. (2004). “Una aproximación al concepto de ciudad del conocimiento”  Revista en Línea. 30-65

Prince. Alejandro (2010). Un Modelo Analítico de Ciudades del Conocimiento en América Latina. Editorial Dunken, Buenos Aires.

LA DIVERSIDAD CULTURAL Y AMBIENTAL CLAVES EN EL TERRITORIO DEL CONOCIMIENTO DE LA ECORREGIÓN EJE CAFETERO

Por Williams Gilberto Jiménez García                                   Administrador Ambiental de la Universidad Tecnológica de Pereira. Estudiante de la Maestría en Hábitat de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales

Desde su génesis la ecorregión Eje Cafetero ha estado ligada a una estrategia de gestión ambiental, denominada Proyecto Colectivo Ambiental.     Este proyecto de integración se basa en la consolidación de Caldas, Quindío y Risaralda en territorios que articulan sus procesos de desarrollo con la base ambiental, a partir de las potencialidades que cada departamento posee, ya sea desde su ubicación geoestratégica y sus vocaciones comerciales, turísticas, educativas e industriales.

Es así, cómo desde una propuesta académica, se articulan las visiones prospectivas de los departamentos, para complementar las economías en un contexto histórico compartido, una base ambiental muy diversa, un desarrollo tecnológico y educativo (apoyado por cuatro universidades públicas) y, una cultura cafetera icónica que consolidó los procesos de identidad de esta región, representativos a escala nacional e internacional.

Los retos que afrontan los tres departamentos seguirán en la articulación y complementación (proceso en consenso aún) de las economías, uso apropiado de la naturaleza, el manejo de cuencas, la superación de problemas sociales como la violencia y el desempleo y, la revaloración y transmisión de la cultura de esta región. Para asumir estos retos, con el compromiso que requieren las próximas generaciones (y por qué no, las actuales) se han propuestos modelos de ciudad, región y territorio, entre los cuales encontramos los territorios del conocimiento[1], los que se abordaran como una propuesta de desarrollo endógeno en un contexto natural y cultural diverso.

La propuesta de un territorio del conocimiento en la Ecorregión Eje Cafetero

En la actualidad muchas ciudades se presentan como ciudades del conocimiento, o diseñan mecanismos de gestión para planificar su desarrollo estratégico con el fin de volverse territorios del conocimiento. Según Castell y Hall ((1994) citado por Acosta, 2011, pág. 33) “un territorio del conocimiento se puede entender como un medio creador e innovador conformado por un gran sistema de estructuras sociales, institucionales, organizativas, económicas y territoriales que crea condiciones para la generación continua de sinergias”, las cuales se presentan entre los diferentes agentes públicos, privados y las universidades de la ecorregión del eje cafetero (EEC)

El fin de la articulación entre los agentes y el entorno de las ciudades de la EEC, debe ser según Acosta (2011, pág. 33), “el desarrollo de nuevas industrias y de nuevos servicios que incorporan conocimiento y creatividad del más alto valor agregado, a partir del conocimiento generado en los sistemas de educación, ciencia y tecnología, a través de infraestructuras de investigación y desarrollo y, de la capacidad creadora de la respectiva cultura”.

En el caso de la EEC, es importante reflexionar sobre un liderazgo que consolide un territorio del conocimiento, que articule la investigación científica con las potencialidades que ofrece esta región, tales como la diversidad cultural y ambiental. En consecuencia, al reconocer al conocimiento como propio de cada cultura, se podría establecer que para garantizar la sustentabilidad del territorio del conocimiento en el tiempo, se debería enmarcar el desarrollo, según Acebedo (2010) en una visión endógena, es decir que tenga en cuenta los capitales (económicos, culturales, humanos, tecnológico, ambiental, etc) de la región y se proyecte a los mercados mundiales desde el interior hacia el exterior.

La perspectiva endógena que ofrece el territorio del conocimiento, según Acebedo (2010, pág. 26) “se fundamenta en el valor del territorio como objeto y sujeto en la generación de conocimientos e innovación. Esta relación de interdependencia e interacción le da al territorio una connotación dual entre objeto material que es transformado por la sociedad y sujeto generador de conocimiento y cultura, que a su vez contribuye a transformar las relaciones sociales”

El desarrollo de la EEC basado en el conocimiento puede fomentar la generación de empleo y la cualificación del mismo, la reconversión de los actuales procesos industriales contaminantes, la revaloración de los saberes tradicionales, el uso e investigación de la biodiversidad, la investigación asociada a las prácticas agroecológicas y el fomento de la biotecnología. Lo anterior, claro está, se logra incentivando una cultura de intercambio de conocimiento entre la red de universidades publicas (ALMA MATER), re-diseñando el espacio público de las ciudades, construyendo redes de las TIC’s[2], mejorando la infraestructura vial, propiciando espacios de reconocimiento cultural y consolidando confianza en el sector público-administrativo.

En este orden de ideas, Acebedo (2010) en su tesis doctoral diagnostica “las características espaciales y territoriales que tiene la EEC dentro del propósito de ser considerada como un territorio del conocimiento, y formular unas líneas estratégicas de actuación para avanzar en esa dirección desde una visión endógena y sinérgica”, para lo cual en el siguiente capitulo se abordará la temática desde la base cultural y ambiental de la EEC.

La base cultural y ambiental del territorio del conocimiento

Partiendo de la intención de fomentar una visión endógena de la EEC para la constitución del territorio del conocimiento, es necesario revisar en que sector se centraran los esfuerzos para generar un desarrollo científico. Para el presente articulo, se tomaran dos sectores, (la cultura y el contexto ambiental, sin excluir los demás sectores) y se analizaran a la luz de su importancia endógena y sinérgica.

La EEC es biodiversa, puesto que tiene un variado potencial de pisos térmicos, ecosistemas y culturas. En una misma región se pueden encontrar diversas zonas de vida, que van desde las zonas nivales en el Parque Nacional Natural de los Nevados, hasta las selvas tropicales del Chocó biogeográfico; además, en la región están las cuencas hidrográficas (arterias de Colombia) del Río Cauca y del Río Grande de La Magdalena; y también es posible identificar un sinnúmero de cultivos asociados a los pisos térmicos (donde el principal es el café) y a las culturas relacionadas con el cultivo (entre otros aspectos)

Lo anterior, permite evidenciar que se cuenta en la región con una variedad de posibilidades de investigación en el área ambiental y cultural. En la región se deben destacar esfuerzos como los realizados por la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad Tecnológica de Pereira, la cual desde hace 20 años viene formando profesionales en el área de los Saberes Ambientales y, desarrollando procesos de investigación relacionados con la variabilidad genética de las especies, la agroecología, las interfaces rur-urbanas, la gestión ambiental empresarial, urbana, rural, hídrica y cultural, desde la óptica de las problemáticas ambientales.

A su vez, en la ciudad de Manizales se encuentra el Instituto de Estudios Ambientales –IDEA- de la Universidad Nacional de Colombia. Este instituto busca incentivar a través de la docencia, la investigación y la extensión, una mejor gestión política, científica y tecnológica en la solución de los problemas ambientales de la región. Por su parte en la ciudad de Armenia, se encuentra el Instituto de Investigación en Recursos Biológicos Alexander von Humboldt (IAvH), que tiene como función la investigación científica sobre biodiversidad para su uso sustentable en las áreas de la salud, desarrollo, agua y ecosistemas.

Así mismo, en el sistema cultural, se encuentra un proyecto de revaloración y visibilización de la cultura cafetera, reconocido por la UNESCO como Paisaje Cultural Cafetero (PCC). Esta iniciativa liderada por el ALMA MATER, reconoce la relación especial evidente en esta zona del país de su sustrato natural con las actividades humanas (relacionadas con la modificación o alteración de los elementos naturales) y las actividades productivas (relacionadas con el componente funcional de la economía, formas de vida, cultura).

El PCC ofrece un marco contextual que puede servir de referencia para la innovación y la tecnología asociada al conocimiento tradicional de los pobladores cafeteros, revalorando a partir de la investigación aplicada los saberes consuetudinarios y los mecanismos de adaptación de estas poblaciones al contexto ambiental actual. Se parte de apreciar la cultura cafetera, según ALMA MATER (2010), “desde la cohesión social, la belleza escénica, las actividades productivas, la protección a los recursos naturales y el uso racional del suelo”, para llegar a incentivar una cultura de aprendizaje colectivo y de difusión de conocimiento de todos los agentes (mencionados anteriormente), generando así, un escenario adecuado para la promoción del desarrollo endógeno basado en el conocimiento.

 A manera de conclusión

Las tres ciudades del eje cafetero (Armenia, Manizales y Pereira) deben unificar sus criterios de planeación hacia proyectos colectivos que generen identidad y reduzcan la duplicidad de esfuerzos, por ejemplo, el caso de la EEC como territorio del conocimiento, el ALMA MATER y el PCC, en el contexto educativo y ambiental; sin desconocer otros procesos de integración como las autopistas del Café y el Distrito regional de la Policía Nacional.

La consolidación de la EEC como territorio del conocimiento será posible en la medida que se haga desde una perspectiva endógena, que complemente las economías de los tres departamentos. Lo anterior es posible, si se reconoce la diversidad de la base ambiental y cultural de toda la región en su conjunto, en un contexto de inclusión de todos los sectores de la economía articulados a la oferta ambiental del territorio y al saber tradicional de los pobladores.

La EEC es pionera en procesos de investigación ambiental y cultural. Es en el estudio de la base ambiental, de la biodiversidad y de la diversidad cultural, donde se pueden basar las políticas regionales de fomento a la investigación en las tres ciudades (y sus institutos de investigación), los planes de desarrollo institucionales y los presupuestos públicos con el fin de establecer la plataforma de la innovación y el desarrollo en el territorio del conocimiento.

Bibliografía

Acebedo, L. F. (Octubre de 2010). Territorios del conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento. Obtenido de Caleidoscopios Urbanos: http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/search?updated-min=2010-01-01T00:00:00-05:00&updated-max=2011-01-01T00:00:00-05:00&max-results=42. Recuperado el 28 de Mayo de 2012

Acebedo, L. F. (2010). Territorios del conocimiento en la Ecorregión Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento. Tesis Doctoral para optar al título de Ph.D de Urbanismo. Caracas: Instituto de Urbanismo. Universidad Central de Venezuela.

Acosta, J. (2011). Ciudades de América Latina en la sociedad del conocimiento. Experiencias de investigación, innovación y creatividad. ARENOTECH. Revista en línea , 25-50.

ALMA MATER, R. (Octubre de 2010). Paisaje CUltural Cafetero. Obtenido de Red Alma Mater: http://www.almamater.edu.co/sitio/contenido-paisaje-cultural-cafetero-59.html. Recuperado el 23 de Mayo de 2012

Castell, M., & Hall, P. (1994). Las tecnópolis del mundo. La formación de los complejos industriales del seglo XXI. Madrid: Alianza Editorial. Obtenido de Acosta, J. (2011). Ciudades de América Latina en la sociedad del conocimiento. Experiencias de investigación, innovación y creatividad. ARENOTECH. Revista en línea , 25-50.


[1] Figura que va mas allá de las ciudades del conocimiento en cuanto al contexto geográfico, pues lo que se busca es que las tres capitales del eje cafetero se integren a este modo de re-pensar y re-construir la identidad de estas ciudades

[2] Abreviatura de “Tecnologías de la información y la comunicación”

Planificación y Desarrollo Regional con Base en el Reconocimiento de la Complejidad del Territorio

Por: Juan David Céspedes Restrepo
Administrador Ambiental
Estudiante Maestría en Hábitat
Universidad Nacional de Colombia -Sede Manizales-

 Fuentes:                                                                        http://www.viajescolombia.net/wp-content/uploads/2011/06/eje-cafetero.jpg  http://http://www.armeniahotel.com.co/wp-content/uploads/2011/02/armenia.jpg  http://imagenesyfotos.info/wp-content/uploads/2011/06/Viaducto_pereira.jpg

Actualmente, uno de los desafíos que adquiere cada vez más importancia para el país en materia de planificación, se centra en desarrollar procesos de ordenamiento del territorio que reconozcan y resignifiquen aquellas relaciones territoriales que han surgido y se han fortalecido históricamente entre diferentes municipios y/o departamentos. Rutas comerciales, arterías viales, flujos de información y materiales, productos, prestación de servicios, relaciones económicas y continuidad en los sistemas naturales[1]; son sólo algunos ejemplos de aspectos que al interior de un territorio sobrepasan los límites político-administrativos establecidos para los municipios y departamentos de Colombia. No obstante pese a la innegable existencia de estas interrelaciones, el desconocimiento de la naturaleza transversal de las mismas dentro de los instrumentos de planificación -tales como Planes de Ordenamiento Territorial [en adelante POT] y Planes de Desarrollo- continúa favoreciendo la fragmentación del territorio y fortaleciendo el crecimiento desmesurado de los núcleos urbanos y las ciudades capitales.

Esta situación en sí misma, representa una contradicción directa a la premisa básica del ordenamiento del territorio; el cual, de acuerdo a lo expuesto en la Ley 1454 de 2011 (Congreso de Colombia, 2011) se constituye como “un proceso de construcción colectiva de país, (…) tendiente a lograr una adecuada organización político administrativa del Estado en el territorio, para facilitar el desarrollo institucional, el fortalecimiento de la identidad cultural y el desarrollo territorial; entendido este como desarrollo económicamente competitivo, socialmente justo, ambiental y fiscalmente sostenible, regionalmente armónico, culturalmente pertinente, atendiendo a la diversidad cultural y físico-geográfica de Colombia”.

Bajo esta consideración, la armonía regional de las ciudades es una condición sine qua non para garantizar la funcionalidad y sostenibilidad en el marco del desarrollo territorial. Para tal fin, ésta debe fundamentarse en el reconocimiento de la complejidad que reviste el territorio, mediante el abandono del sesgo espacialista que ha marcado históricamente la relación del ser humano con éste. La fragmentación existente demanda en primer lugar, una trasformación del paradigma tradicional que considera al territorio como una plataforma inerte donde se llevan a cabo procesos para el desarrollo; en este sentido es indispensable profundizar en la comprensión del territorio y su interrelación con los aspectos socioculturales de quienes lo ocupan. Como explican Echeverría y Rincón (2000) se debe partir “desde los procesos y grupos sociales que lo han transformado e intervenido haciéndolo parte de su devenir”. Estos aspectos son fundamentales dado que la relación entre el sujeto transformador y el espacio transformado no es unidireccional sino de retroalimentación, lo que implica que al tiempo que el sujeto modifica el territorio éste último actúa sobre el sujeto transformándolo también[2].

 Es por esta razón que en los procesos de planificación orientados al desarrollo regional, la identificación profunda de las territorialidades[3] -elementos constitutivos y estructurantes del territorio- representa el eje fundamental para la definición de una región, al permitir diferenciar los límites del territorio con base en las relaciones que se originan en su interior. Sin embargo, cabe resaltar que dado el carácter supraespacial que poseen, numerosas territorialidades –con diverso alcance espacial- pueden existir simultáneamente y de manera superpuesta en torno a un núcleo regional diferenciado. Este hecho dificulta los procesos de planificación regional ya que implica el establecimiento de límites flexibles y múltiples para la conformación de una región (Arango, 2011). La existencia de regiones estáticas y rígidas en cuanto a su delimitación va en contra del carácter dinámico propio de la naturaleza del territorio y atenta contra su capacidad funcional. Por esto, la existencia de múltiples delimitaciones regionales al interior de un territorio se presenta como una condición indispensable para el desarrollo regional, y evidencia el fracaso de algunas regiones que dentro del contexto nacional se establecen como sistemas cerrados y estáticos. Casos como las relaciones territoriales existentes entre departamento de Risaralda con el Chocó y Valle de Cauca, o de Caldas y Quindío con Tolima y parte del valle del río Magdalena, dejan en claro la necesidad de trascender y dinamizar la delimitación de región rígida hacia el interior y exterior del eje cafetero, para evitar el aislamiento y el deterioro de las territorialidades que rebasan las fronteras establecidas.

La escasa capacidad de los POT actuales frente a esta condición, deja en claro las limitaciones de las ciudades para articularse al contexto regional dentro del cual se hallan inmersas; hecho que ha acentuado la fragmentación del territorio a escala regional, e incluso a escalas más reducidas como el municipio, donde la visión instrumental de definición de usos de suelo ha generado rompimientos al interior de los sistemas urbanos que “se manifiestan en el  espacio de urbanizaciones y barrios que no establecen conectividad con el tejido urbano, con  el espacio público o con la viabilidad externa, y que por el contrario se marginan creando límites y barreras” (Centro de Estudios del Hábitat Popular [CEHAP], 1998).

Además de las consideraciones que deben integrarse a los instrumentos de planificación del país frente al establecimiento de límites regionales, otro elemento de suma importancia se centra en la complementariedad que debe existir entre las ciudades que hacen parte de una región[4]. Bajo el enfoque de la teoría general de sistemas, un territorio puede categorizarse como un sistema abierto, el cual dada su naturaleza y progresivo crecimiento tiende a estados de complejidad cada vez mayores. Este tipo de sistemas alcanzan su estabilidad a través de dos características básicas denominadas Integración y Diferenciación (Ossa, 2004). La Integración hace referencia a la necesidad de que exista un elemento “coordinador” o “dominante” que se encargue mantener los elementos relacionados entre sí; y la Diferenciación se refiere a la mecanización progresiva que experimenta un sistema a medida que aumenta en complejidad, la cual se traduce como la división y especialización de funciones en los elementos que lo conforman[5]. De manera similar, la garantía de una distribución adecuada de las cargas y beneficios al interior de una región, descansa en el hecho de que las ciudades que la conforman puedan complementarse con base en las funciones que desarrollan frente a la prestación de servicios y elaboración de productos, objetivo que sólo puede lograrse por medio del desarrollo de las identidades individuales y la reducción de la competencia.

Sin embargo, aún en medio la división de funciones propia de la complementariedad, se hace necesario que siga existiendo un elemento “coordinador” al interior de la región, sin que éste absorba las funciones de las demás ciudades, ni restrinja las posibilidades de desarrollo de cada una. Esta noción de complementariedad descansa entonces en la descentralización de las capacidades de gestión y las funciones administrativas pero reconoce la necesidad de una coordinación de funciones que facilite la continuidad en las interrelaciones propias de la región.

Para el caso de la ecorregión eje Cafetero, las capitales de los departamentos de Risaralda, Caldas y Quindío -las cuales cumplen la función de núcleos regionales-, se han constituido por su relevancia económica y tamaño como las ciudades de mayor jerarquía en la región; hecho que ha permitido explorar sus fortalezas para el desarrollo propio y su armonización regional: Manizales se proyecta como un eje de conocimiento, con base en la prestación de servicios y la proyección de ciudad universitaria, a lo que se suman las diferentes actividades industriales que se llevan a cabo en la periferia; Pereira por su ubicación estratégica en la zona de confluencia de varias arterias viales del país, se ha consolidado como una ciudad de aptitud comercial; igualmente, Armenia ha logrado articularse a los demás municipios del Quindío en torno al aprovechamiento de la belleza paisajística del departamento, lo cual sumado una importante inversión en infraestructura, la consolida como uno de los destinos turísticos de mayor calidad en el país. Esta situación de complementariedad entre las capitales cafeteras -salvo algunos asuntos que aún deben resolverse- ha brindado a éstas la posibilidad de desarrollarse libres de competencia

Sin embargo, a pesar del logro que esto representa, un alto porcentaje de los restantes 89 municipios que conforman la ecorregión eje cafetero, no ha explorado de manera adecuada su vocación ni ha desarrollado su identidad funcional. Esta situación hace que permanezcan  relegados frente a las ciudades capitales y favorece el arraigo de paradigmas que presentan al turismo y la agroindustria como soluciones quiméricas a las debilidades locales[6]; hecho que impide la integración regional.

Finalmente,  es importante recalcar que sumado a las consideraciones expuestas en este texto, la construcción de las regiones debe partir de las relaciones económicas, sociales y políticas existentes; ya que sólo a partir de estos elementos tiene real significado la formalización de éstas ante la ley. Por esta razón en la perspectiva del ordenamiento territorial no sólo es esencial que cada región que se proponga haya tenido su propia dinámica histórica, sino que su configuración jurídica responda además a la decisión de una efectiva consulta ciudadana, a las características propias del contexto y a la realidad territorial en que se encuentra inmersa.



[1] Esta continuidad puede verse representada a través de características comunes en la geoforma, la continuidad ecosistémica, o la utilización de bienes y servicios ambientales compartidos como en el caso en que diferentes ciudades se encuentran dentro de una misma cuenca o región natural.  

[2] Esta relación de doble vía entre el hombre y el territorio ocurre principalmente por medio de la cultura.

 [3] De acuerdo con Luis Felipe Marquéz (2010), las territorialidades son las “acciones sobre el territorio, que se ejercen y se practican por el hombre y la sociedad”  las cuales se fundamentan en la propiedad y la defensa del mismo. Las territorialidades se constituyen como uno de los factores que otorgan al territorio un estado de permanente configuración, con un carácter dinámico y  cambiante en el cual, lo físico es apenas una de las tantas dimensiones en las que la territorialidad se expresa.

 [4] La existencia de esta condición garantiza la sostenibilidad y favorece los procesos de descentralización al interior del territorio

 [5] Aunque parezca paradójico, ambas características coexisten en los sistemas complejos sin que por ello exista una centralización que desconozca a los demás elementos que los conforman.

 [6] Esta tendencia –en el caso del turismo- se evidencia de manera clara en los planes de desarrollo de un gran número de municipios de la ecorregión, especialmente en el departamento de Risaralda. El éxito de muchos municipios del Quindío frente al turismo ha generado la idea errónea de que el modelo puede ser replicado en otros contextos, ignorando las particularidades de cada municipio.

Bibliografía

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