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Las ciudades sustentables

Prevención de desastres en la ciudad del conocimiento.

Por: Sebastián Gómez.
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo.

Históricamente, la ocurrencia de los desastres climáticos y su oportuna prevención, ha sido un asunto de gran interés para las autoridades gubernamentales y la ciudadanía en general. Este tema plantea un desafío en la implementación de herramientas que permitan dar respuesta oportuna y tomar las medidas pertinentes en tiempo real para minimizar los impactos, tanto humanos como naturales. En ocasiones priman los sentidos frente a lo que se percibe de un fenómeno natural; esta percepción puede ser subjetiva y no corresponder a la realidad. Para el investigador de las ciencias de la tierra, es indispensable reconocer la valoración cuantitativa con el fin de comparar datos y predecir así los acontecimientos y sus consecuencias.

En el marco de los postulados de la sociedad del conocimiento, el papel activo de las tecnologías y herramientas comunicacionales como las TIC han sustentado en la actualidad las formas de producir, gestionar, informar -y para este caso- prevenir posibles desastres naturales en las ciudades. Bajo esta dinámica se han modificado las dimensiones espacio-temporales que han virtualizado la información a través de flujos y redes, posibilitando la accesibilidad y difusión de la información. Tal como plantea Acebedo (2010) “Esta nueva relación espacio-temporal estaría marcando la aparición de la “ciudad informacional”, basada en el conocimiento, organizada en torno a redes y compuesta en parte por flujos. Por lo tanto, no sería una forma, sino un proceso, caracterizado por el dominio estructural del espacio de los flujos”.

Bajo esta nueva concepción de la información, la ciudad de Manizales le ha apostado a esta nuevas formas de procesamiento de la información, especialmente con relación a los desastres naturales, su monitoreo y consecuentes acciones; según la Universidad Nacional sede Manizales (2005) “Para ello, existen hoy instrumentos de medida modernos, económicos, que no solo permiten esa medición sino que ella se haga en tiempo real y de manera remota. En el caso del clima, estos instrumentos se agrupan en ESTACIONES METEOROLÓGICAS O CLIMÁTICAS, que pueden operar en red gracias a las ventajas de las telecomunicaciones modernas”.

Esta iniciativa representa un esfuerzo conjunto interinstitucional entre la Universidad Nacional a través del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA), la Administración Municipal por medio de le Oficina Municipal para la Atención de Desastres (OMPAD) y la empresa privada a través de la empresa Metropolitana de Aseo EMAS S.A., Esta alianza se ha sostenido desde el año 2003, contándose con seis estaciones distribuidas en la zona urbana que posibilitan la generación de datos con fines investigativos, académicos, de diseño, de planificación y prevención.

Figura 1. Red de estaciones meteorológicas y sus aéreas de influencia en la ciudad de Manizales

Las condiciones particulares climáticas y territoriales del municipio asociadas a una zona de alta vulnerabilidad a la ocurrencia de desastres naturales, propiciaron el surgimiento de este proyecto. Estas condiciones son:
• Localización de zona andina (2150 msnm).
• Clima característico ecuatorial de montaña. (pendientes de ladera pronunciada)
• Precipitación de tipo bimodal, uno entre marzo y mayo y otro entre septiembre diciembre.
• Precipitación media de 2000 mm anuales.
• Suelos de origen volcánico.

La ubicación de la ciudad coincide con la zona más amenazada en el país y está sometida principalmente a las amenazas de deslizamientos, terremotos, erupciones volcánicas y en menor medida inundaciones.

Un aspecto fundamental en la creación de la red de monitoreo ambiental de la ciudad de Manizales se refiere a la innovación, puesto que en el momento en que se generó la iniciativa no existía localmente la tecnología necesaria para el desarrollo de la red. Era necesario acudir a países europeos para adquirir los instrumentos y metodologías que permitieran la conformación del sistema; esta situación hacía inviable el proyecto debido al alto costo tanto en la inversión inicial como en la operacional y de mantenimiento. Ante este evento la universidad se dio a la tarea de generar tecnologías propias, sacando provecho a la carrera de Ingeniería Electrónica que existe en la sede; se adelantaron investigaciones que permitieron producir a nivel local algunos de los componentes de la red disminuyendo los costos al uno por ciento del presupuesto inicial y permitiendo la viabilidad del proyecto.

La potencialidad de este proyecto es enorme para la ciudad, la región y el país. Permite en el futuro expandir la red a territorios más extensos como la consolidación de una red para la atención y prevención de desastres a nivel regional fomentando el desarrollo endógeno de tecnologías.

Gracias a la acción conjunta entre universidad, estado y empresa privada, se logra contar hoy en día con un proyecto bien definido, no solo para la acción ante un evento natural repentino, si no que se cuenta con una estructura que permite el desarrollo de estudios de carácter ambiental que permita el accionar en la prevención y mitigación de acontecimientos naturales desastrosos.

Bibliografía.
Gestión de riesgos / Identificación del riesgo / Estaciones.
Estaciones Meteorológicas. Universidad Nacional de Colombia sede Manizales.
http://www.manizales.unal.edu.co/gestion_riesgos/estaciones.php

RED DE ESTACIONES METEOROLÓGICAS PARA PREVENCIÓN
DE DESASTRES EN MANIZALES – CALDAS (COLOMBIA)
INSTITUTO DE ESTUDIOS AMBIENTALES IDEA
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE MANIZALES
Manizales, Septiembre 28-29 de 2006
http://www.manizales.unal.edu.co/gestion_riesgos/descargas/gestion/redestaciones.pdf

Elementos para una teoría del desarrollo territorial. Cuadernos de clase 1 de 3. Elementos para una teoría del desarrollo territorial. Grupo de investigación en desarrollo regional sostenible. 2010 – 2012.
UN Manizales Líder en la Gestión del Riesgo en desastres.
http://noticias.universia.net.co/vida-universitaria/noticia/2009/06/16/237237/manizales-lider-gestion-riesgo-desastres.html

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Manizales: ¿una ciudad universitaria que le apuesta al conocimiento?

Imagen

Imagen tomada de infografía Jorge Morales

Por Daniel Posada
Arquitecto, Estudiante de la Maestría en Hábitat
Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales.

Varios años atrás, se ha venido formando en el imaginario de los manizaleños y de la región en general, la posibilidad de catapultar a Manizales como una ciudad del conocimiento; es decir, una ciudad que le apuesta a las dinámicas del conocimiento como materia viva de su diario vivir, al poseer en su infraestructura urbana, centros educativos, de investigación y universidades de alta calidad que soporten dicha actividad a través de la creatividad y la innovación. Ahora bien, ¿será que la presencia de instituciones educativas, es suficiente para acuñar un término tan densamente complejo y cargado de más aditamentos, en tanto condiciona la imagen y estructura de la ciudad?,  o ¿existe en la memoria urbana antecedentes que permitan valorarla en este sentido por otras acciones? Para ello, quiero indagar un poco a partir de si la ciudad de Manizales realmente ha hecho del conocimiento foco de intereses comunes y visión del territorio a futuro.

Históricamente, las ciudades colombianas han desplegado su forma de vivir y de sostenerse con actividades agrícolas que resaltan la actividad económica propia de sus tradiciones, y con ello, proyectan su visión respaldada en dichas actividades. A la par, se desarrollan perspectivas diferenciadas de tipo cultural a nivel nacional, mientras que en el ámbito regional se definen rasgos y parentescos sociales de acuerdo a identidades compartidas, dando forma a una prospectiva integral del territorio en pasado, presente y futuro. Ambos, en la labor reciproca de permanecer, valerse y ser auténticos para acercar la idea de un lugar diferente, peculiar, bohemio, un lugar para la cultura y las artes, tanto vernáculas como importadas; no en contraposición a las demás maneras de forjar territorio, sino en el reconocimiento de la diversidad social, un país de países como es la región del eje cafetero Colombiano.

El documento recientemente publicado en página web por diferentes organizaciones sociales, culturales y productivas de Manizales, titulado “El anhelo ciudadano. Manizales una ciudad del conocimiento con educación de calidad como requisito indispensable para lograr desarrollo”, hace un desglose más que sintético, preciso y no por ello mínimo, de la vocación educativa que en los primeros habitantes se vislumbraba, gracias a la economía fuerte del café que, impulsó, además de una tradición para el mundo con paisajes de filos en ferrocarril aromatizados por el mejor café del mundo, viajes a Europa. Estos resultarían decisivos en la manera  como la ciudad abordaría el tema espacial inundando el entorno con arquitectura ecléctica y dejando a su paso un centro histórico consolidado; en asocio, el tema educativo que suponía para ellos en la memoria ya creciente de sus quereres, la inclusión del conocimiento como la manera en que sus hijos heredarían la tierra.

Toda una tradición de escenarios educativos estaban proyectados, con el fin de introducir a una ciudad de montaña y neblina, las formas de habitar de las ciudades inglesas con sus calles de boulevard, cafés, y edificios de ensueño; “En 1900 los hijos de los fundadores resolvieron convertir a Manizales en la aldea más importante del país, y estaban convencidos de que esto no se lograba sólo con dinero, sino que era indispensable la educación y la cultura” (ACRIP, s/f). Una cultura propia exógenizada por las escenografías urbanas europeas. Para aquella época, realmente se vivía ese ambiente.

“En junio de 1852, solo dos años después de la Fundación, se abrió oficialmente la primera escuela en la ciudad, y  se nombró a don Felipe Moreno como su primer maestro.” Desde ese instante, y hasta la fecha, se ha hecho inversión en edificios educativos que se han configurado como proyectos de arquitectura de avanzada para su época y sin reparo en gastos ni estilos. “Lograron antes de culminar la primera década del nuevo siglo que Manizales fuera reconocida en todo el país por cuenta del café, y conectaron, a través de este producto,  la ciudad con el mundo, haciendo las primeras exportaciones a Londres. En 1910 inauguraron la primera Biblioteca Pública y el Primer Museo, como anticipo del deseo profundo de sus habitantes de tener educación universitaria disponible en la ciudad, que hasta entonces era provista en el Cauca para todos aquellos que deseaban y podían tenerla. […] También se fundaron en esta época las dos escuelas  normales (1909 y 1910), […] Se fundó el Colegio de Cristo en 1907. En 1914 se creó el Instituto Universitario, en donde se han formado miles de estudiantes,[…]La Escuela de Artes y Oficios se creó en 1931, soporte luego, como Escuela de Bellas Artes, de la Universidad de Caldas. En 1943 se estableció la “Universidad Popular”, por Ordenanza, pero sin alcanzar a ofrecer programas de educación superior, lo cual se consigue en 1948 con el establecimiento en Manizales de la Universidad Nacional de Colombia y en 1950 con la Universidad de Caldas. Con posterioridad se crean la Universidad Católica (1954), la Universidad de Manizales (1972) y la Universidad Autónoma (1979). (ACRIP, s/f)”

El recorrido seguido ha llevado consigo un bagaje de obras construidas para la formación que aún están en funcionamiento, y que han dado a Manizales en estos últimos años la imagen de ciudad universitaria; con la cual, ha forjado una proyección de plataforma educadora y con potencialidades en cuanto a lo académico, pero, ¿es únicamente la presencia de establecimientos educativos y en mayor medida, la educación superior y universitaria quien puede darle soporte como una ciudad del conocimiento?

Pensar en ciudad, es pensar en sociedad, en cada uno de los ladrillos que conforman esta construcción social y cultural. Uno de estos ladrillos es la educación y el conocimiento; una sociedad en cualquier lugar del mundo, basa su forma de existir en el conocer y reconocer su ambiente, sus practicas, su contexto, de allí deviene el conocimiento de ese  lugar al cual pertenece; entonces, ¿que hace que un entorno sea especial al otro en términos de conocimiento? “la sociedad del conocimiento se entendió a menudo como aquella en donde los sectores que utilizan el conocimiento de una forma intensiva son los que más contribuyen al crecimiento de la economía (Rohrbach, 2007).[…] No obstante, desde una perspectiva más compleja del desarrollo algunos autores proponen una definición que las identifica como “aquellas capaces de generar, incorporar y aplicar diversas formas de conocimiento para mejorar la competitividad económica, el bienestar de la población, la sostenibilidad ambiental, una mayor participación ciudadana en los asuntos públicos y una gobernanza más eficaz del territorio.” (Romeiro, 2008) A partir de estas definiciones, se entiende una ciudad del conocimiento no simplemente como un artefacto que tiene forma de campus, o de aula, sino, una integración de factores sociales, económicos, culturales y políticos ligados a la apuesta de saberes. Estar respaldado por la fuerza educativa, no es el fin, es el medio para alcanzar la totalidad de las dinámicas complejas de una región, que por fortuna, tiene el conocimiento en la palma de su mano.

Es cierto que la presencia de campus universitarios posibilita economías de migrantes en la ciudad que estabilizan sectores productivos, como el mercado inmobiliario en la figura de residencias universitarias, o los mercados de comidas para la solución de necesidades básicas de alimentación y el mercado nocturno que asegura el esparcimiento de miles de estudiantes que diariamente lo habitan, entre otros; pero, ¿hay algún tipo de control(políticas) sobre estas dinámicas en beneficio de los usuarios (los estudiantes), del sector (plusvalías y mejoramientos), de la economía (comerciantes locales) y del ambiente (ética ambiental)?

Ahora bien, es evidente la desarticulación entre ciudad y universidad, cayendo en el error de la negación total y desinteresada de su contexto, una rueda suelta a la manera de claustro académico medieval cerrado y ensimismado; o inversamente, la cooperación de la universidad a los mercados de consumo y multinacionales que fijan su atención en las instituciones que trabajan por el conocimiento, como las universidades, para usarlas en pos de su crecimiento económico; una institución que trabaja por la empresa no local en detrimento de la sociedad que sustenta su misión.

La universidad no es la única responsable de la apuesta de Manizales como una ciudad del conocimiento, pero alcanza un valor significativo en la transformación del sentido hacia otros horizontes, ya que primero, debe trabajar en el cambio mental de una sociedad que poco a poco pierde su identidad cafetera y cultural, por una del conocimiento como principal valor agregado, lo cual no implica negar su potencial productivo de carácter histórico. Es necesario reconocer el compromiso de mirar sinérgicamente las interrelaciones de los diferentes actores sociales, políticos, institucionales, económicos, culturales y ambientales; y el propósito del diálogo de esas experiencias para la construcción de nuevas e innovadoras formas de re-crear mejores condiciones para la productividad y la calidad de vida de sus habitantes. Algo muy diferente a un desarrollo de “call center” o “casinos” evidenciados por doquier. “Bien es sabido que estas empresas de servicios se mueven por el mundo con una gran flexibilidad de acuerdo a la desregulación de las leyes laborales y a la oferta y la demanda de los mercados, lo cual impacta negativamente al empleo productivo de alta y baja capacitación, precarizándolo por igual.” (Acebedo, 2010)

Es necesario preparar el terreno para que las diferentes formas de hacer ciudad se organicen positivamente en el encuentro de sus saberes propiciando mejores alternativas de trabajo y estabilidad, entendiendo tanto las dinámicas urbanas y rurales como la participación ciudadana en ellas.

Bibliografía

Acebedo, L. F. (12 de Febrero de 2010). Manizales: de Eje del Conocimiento a Call Center. Recuperado el 06 de Mayo de 2012, de http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/2010/02/manizales-de-eje-del-conocimiento-call.html

ACRIP, A. A. (s/f). El anhelo ciudadano. Manizales una ciudad del conocimiento con educación de calidad como requisito indispensable para lograr desarrollo. Recuperado el 25 de 05 de 2012, de http://mseducacion.files.wordpress.com/2012/02/documento-final-pdf1.pdf

R. MENDEZ, J. M. (2006, XXXVIII). Redes institucionales e innovacion en ciudades intermedias para el desarrollo territorial. Ciudad y Territorio, Estudios Territoriales , 377-395.

ROHRBACH, D. (2007). The development of knowledge societies in 19 OECD countries between 1970 and 2002. Social Science information, Vol. 46, núm. 4 , 655-689.

Romeiro, P. (2008). LAS CIUDADES DEL CONOCIMIENTO: REVISIÓN CRÍTICA Y POSIBILIDADES DE APLICACIÓN A LAS CIUDADES INTERMEDIAS. Barcelona.

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Por: Alejandra Marín Buitrago Abogada Urbanista Estudiante: Maestría en Habitat   Fuente: http://hacedordepecados.blogspot.com/2010/06/el-apartheid-del-siglo-xxi-en-el.html Son muchos los aspectos en los cuales el discurso del desarrollo ha afectado la configuración de las ciudades latinoamericanas. Es innegable que los hombres ocupan sus territorios conforme … Sigue leyendo

Cambios de paradigma en los imaginarios colectivos, la ciudad sustentable

Por Willliams Gilberto Jiménez García

Administrador Ambiental

Estudiante Maestría en Hábitat

La sociedad actual se encuentra en una encrucijada que la concita a una novedosa voluntad por agregar nuevos temas y redefinir conceptos que permitan comprender y analizar integralmente una realidad, hasta el momento muy definida, pero poco interpretada. Los esfuerzos por construir nuevos paradigmas de ciudad que contribuyan a la construcción de imaginarios colectivos que sustenten la acción de las personas, la continuidad de los procesos sociales, el intercambio y construcción de información y la supervivencia del planeta a escala global, en medio de una virtualización de la realidad y una lucha cada vez más evidente por los recursos naturales, son algunas de las manifestaciones de una nueva forma de ver el mundo.

Acercamiento al cambio de paradigma de la ciudad

La ciudad como centro de intercambio y epicentro del desarrollo humano, ve su génesis en antiguas civilizaciones agrícolas, según Sjordberg (1982), citado por Villamil (2000) hace 5500 años, y se ha ido transformando y re-significando en diversos periodos que incluyen la ciudad medieval, la ciudad industrial, la ciudad moderna (con sus matices como ciudad mercantil y ciudad productiva, etc) e incluso hoy se habla de la ciudad del conocimiento y de las eco-ciudades.

Se crearon en la ciudad nuevas formas de organización y participación democrática, el abastecimiento y consumo de nuevos productos, el comercio y renta de tierras. La ciudad también permitió según Lezama (citado por Acebedo, 2012)1, la búsqueda de espacios de libertad (aunque también propició procesos de restricción de la misma). Para Castells (citado por Acebedo 2012)2  la ciudad ayudó a la concentración espacial de los pobladores que transmitían nuevos sistemas de valores y además  generó en las personas nuevas maneras de ocupar, construir, sentir y pensar sus espacios.

Al ser la ciudad, según Villamil (2000), un ente vivo, que ha surgido, florecido y muerto a través de la historia de diversas culturas y espacios geográficos, se encuentra en su contexto práctico actual en crisis por cuenta del paradigma del desarrollo económico global, patrones del capitalismo como la segmentación de los roles, la generación de información, la dualidad de libertad y desigualdad, el agotamiento de recursos naturales, la pobreza y el hacinamiento. Todos estas situaciones hacen de las ciudades centros de la insustenibilidad.

La insustentabilidad en las ciudades no deja de ser la consecuencia del paradigma actual de desarrollo (el cual termina siendo paradójico, pues permitió la reproduciblidad de las ciudades por mucho tiempo) y según Pesci (2009), se puede relacionar todos estos efectos con las grandes extensiones urbanas o metropolitanas que se han convertido en el nicho de la diferenciación social, los impactos ambientales, el aumento de población y la paranoia colectiva. Siendo así necesario un cambio de paradigma que permita el sostenimiento de las ciudades y el ambiente en el tiempo.

La crisis propicia los cambios

El cambio de paradigma necesita un propósito que motive al conjunto de la población pensar, analizar y cambiar su actitud-comportamiento ante una situación cualquiera. Como todo sistema, el ser humano, la ciudad y el ambiente, necesitan de estimulos (externos o internos) que garanticen la reacomodación del sistema ante las nuevas necesidades y propósitos del mismo.

Un estimulo que generó pensar desde la alteridad y la complejidad a la ciudad y el territorio, ya no desde la perspectiva de conglomeración de habitantes y escenario de extracción sino de la relación sujeto/objeto, ha sido la crisis ambiental que emerge no como solución a los problemas no resueltos del desarrollo, sino como el dinamizador de cambios en los modelos económicos, sociológicos y del conocimiento.

El pensar en una crisis a escala planetaria que se manifestaba por la particularidad y la relación de fenómenos naturales y sociales antes vistos de manera aislada por parte de las instituciones de poder, pero que ahora dejaban ver una conexión intrínseca entre ellos y, que además, se intensificaban, puso en jaque a estos grandes conglomerados del poder mundial (entiéndase grupos financieros, estados y grupos científicos, para nombrar los más representativos) y preocupó a corrientes de pensadores que abordaron la problemática con intenciones que iban más allá de entenderla, más bien, comprenderla.

Por su parte Enrique Leff (2007) anota en este sentido y cuando ya el discurso de crisis empieza a configurarse y relacionarse con la forma de pensar, entender y habitar el territorio:

“La crisis ambiental de nuestro tiempo es el signo de una nueva era histórica. Esta encrucijada civilizatoria es ante todo una crisis de la racionalidad de la modernidad y remite a un problema del conocimiento. La degradación ambiental –la muerte entrópica del planeta– es resultado de las formas de conocimiento a través de las cuales la humanidad ha construido el mundo y lo ha destruido por su pretensión de unidad, de universalidad, de generalidad y de totalidad; por su objetivación y cosificación del mundo. La crisis ambiental no es pues una catástrofe ecológica que irrumpe en el desarrollo de una historia natural. Más allá de la evolución de la materia desde el mundo cósmico hacia la organización viviente, de la emergencia del lenguaje y del orden simbólico, el ser de los entes se ha “complejizado” por la re-flexión del conocimiento sobre lo real”

Desde esta perspectiva planteada, la crisis ambiental engloba las demás crisis mundiales (económica, productivista-consumista, materialismo-objetualidad, epistemológica, ciudad moderna) porque la analiza a partir de las formas en las que la humanidad ha interpretado y modificado el mundo, desde el saber y el conocimiento, lo que hace que este fenómeno (la crisis) sea transversal a todas las ciencias y delate una visión integral de la realidad, sin querer indicar una situación catastrófica con visión apocalíptica, sino, un escenario de construcción, re-construcción y de-construcción que busca el concurso de todas las disciplinas y de todos los agentes del desarrollo.

Desde la complejidad de los procesos de desarrollo de las ciudades en un contexto de la globalización es necesario una critica al concepto mismo de desarrollo (en crisis), que se haga desprendidamente de los modelos usuales, que sea un examen colectivo pormenorizado de las posibilidades, individuales, sociales, técnicas, tecnológicas y científicas, de reflexionar y actuar de acuerdo a la construcción de los imaginarios colectivos desde la ciudad hasta el ambiente más amplios, más profundos y, eventualmente, más respetuosos con las visiones ajenas.

Nuestra realidad, un posible nuevo paradigma

La visión compleja del mundo hace necesario cambiar el paradigma y reflexionar de una manera integral a la ciudad. Villamil (2000) propone que a dicha reflexión se le debe dar un sentido humano y no solamente técnico, un sentido político y no solamente disciplinario; un sentido social y no solamente académico, con el fin de generar los espacios de construcción colectivos e interdisciplinarios, aprovechando las sinergias de estos sistemas complejos.

Pensar las ciudades con principios de sustentabilidad (como nuevo paradigma) refiere a la sociedad un paso de interpretar la realidad de flujos lineales a flujos cíclicos, donde según Pesci (2009) la concepción de la realidad debe dejar de entenderse fragmentadamente, es decir de forma parcial (sectorial) a ser vivida de manera holística; las técnicas usadas en conjunto de la sociedad deben pasar de ser especializadas a ser integradoras; el capital debe no limitarse solo a lo económico, sino tener en cuenta todos los tipos (natural, socioeconómico, cultural). Las estrategias no pueden ser más de corto plazo, ya que se incluyen en procesos con todas las escalas de tiempo; los ciclos no pueden ser mas incompletos, para completarse cuando se retroalimenten con sí mismos y con otros ciclos.

Las ciudades con principios de sustentabilidad se basan según Pesci (2012) en cuatro niveles de diagnóstico y propuesta:

Eco-forma: una ciudad que asume sus grandes valores paisajísticos ambientales, la defensa de su biodiversidad y enfrenta los riesgos de su geomorfología y su clima para transformarlos en una matriz creativa que orienta su diseño y evolución.

Socio-forma: una sociedad que consulta los deseos de sus habitantes y trata de concertar soluciones leves (antes que prepotentes) e inclusivas (antes que excluyentes).

Tiempo-forma: una ciudad que sabe evolucionar prudentemente manteniendo sus patrones deseables de ecoforma y socioforma.

Formas de gestión: una ciudad que adopta formas participativas y consorciadas de toma de decisiones, de manera de hacer posibles y sustentables los 3 niveles antes descritos.

Si bien, las ciudades sustentables no son la única formula en procura de la superación de la emergente crisis ambiental global, pueden ser un salvavidas que aunado con las ciudades del conocimiento pueden determinar un nuevo rumbo, un nuevo paradigma en la forma de vivir las ciudades. El gran desafío es mirar a la ciudad en su conjunto y defender los atributos culturales que la significan y a su vez le indican su función orgánica y técnica, verla desde lo individual hasta lo colectivo, desde lo natural hasta lo construido, desde lo mítico hasta lo científico. Pesci (2012)argumenta que es necesario innovar para recuperar un sistema alterado o crear paisajes nuevos, más innovadores porque la naturaleza de los procesos productivos y sociales demandan cambios.

Notas

1 Lezama, J.L. Características de la ciudad moderna. Seminario Sociedad Espacio Naturaleza.  Luis Fernando Acebedo, Marzo 2 de 2012. Maestría en Hábitat, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales

2 Castells, M. Fenómeno de urbanización. Seminario Sociedad Espacio Naturaleza.  Luis Fernando Acebedo, Marzo 2 de 2012. Maestría en Hábitat, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales

Referencias Bibliográficas

Leff, E. (2007). La Complejidad Ambiental. Polis. Revista académica de la universidad bolivariana. Revista en Línea. Recuperado el 4 de Marzo de 2012, de: http://www.revistapolis.cl/16/leff.htm

Pesci, R. (2009). FLACAM, Pensamiento y Acción. Facultad de Arquitectura del Paisaje. Universidad Central, Santiago de Chile. Recuperado el 6 de Marzo de: http://www.flacam-red.com.ar/centrodocumentacion/documentacion/Reflexiones%20sobre%20la%20praxis%20socio-ambiental.pdf

Pesci, R. (7 de Marzo de 2012). Reflexiones desde la praxis socio-ambiental de CEPA / FLACAM y contribuciones a la teoría de la ciudad del conocimiento. Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales FLACAM. Recuperado el 8 de Marzo de: http://www.flacam-red.com.ar/centrodocumentacion/documentacion/Reflexiones%20sobre%20la%20praxis%20socio-ambiental.pdf

Sjordberg, G. (1982). Origen y evolución de las ciudades. En Scientific American, 1-26. En: Villamil, L. (2000). La ciudad colombiana : Una reflexion desde lo disciplinario y lo social. Revista Bitacora. Urbano Regional. Vol 1 No 4.Facultad de Artes Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, 73-77.

Villamil, L. (2000). La ciudad colombiana : Una reflexion desde lo disciplinario y lo social. Revista Bitacora. Urbano Regional. Vol 1 No 4. Facultad de Artes Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, 73-77.