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Prevención de desastres en la ciudad del conocimiento.

Por: Sebastián Gómez.
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo.

Históricamente, la ocurrencia de los desastres climáticos y su oportuna prevención, ha sido un asunto de gran interés para las autoridades gubernamentales y la ciudadanía en general. Este tema plantea un desafío en la implementación de herramientas que permitan dar respuesta oportuna y tomar las medidas pertinentes en tiempo real para minimizar los impactos, tanto humanos como naturales. En ocasiones priman los sentidos frente a lo que se percibe de un fenómeno natural; esta percepción puede ser subjetiva y no corresponder a la realidad. Para el investigador de las ciencias de la tierra, es indispensable reconocer la valoración cuantitativa con el fin de comparar datos y predecir así los acontecimientos y sus consecuencias.

En el marco de los postulados de la sociedad del conocimiento, el papel activo de las tecnologías y herramientas comunicacionales como las TIC han sustentado en la actualidad las formas de producir, gestionar, informar -y para este caso- prevenir posibles desastres naturales en las ciudades. Bajo esta dinámica se han modificado las dimensiones espacio-temporales que han virtualizado la información a través de flujos y redes, posibilitando la accesibilidad y difusión de la información. Tal como plantea Acebedo (2010) “Esta nueva relación espacio-temporal estaría marcando la aparición de la “ciudad informacional”, basada en el conocimiento, organizada en torno a redes y compuesta en parte por flujos. Por lo tanto, no sería una forma, sino un proceso, caracterizado por el dominio estructural del espacio de los flujos”.

Bajo esta nueva concepción de la información, la ciudad de Manizales le ha apostado a esta nuevas formas de procesamiento de la información, especialmente con relación a los desastres naturales, su monitoreo y consecuentes acciones; según la Universidad Nacional sede Manizales (2005) “Para ello, existen hoy instrumentos de medida modernos, económicos, que no solo permiten esa medición sino que ella se haga en tiempo real y de manera remota. En el caso del clima, estos instrumentos se agrupan en ESTACIONES METEOROLÓGICAS O CLIMÁTICAS, que pueden operar en red gracias a las ventajas de las telecomunicaciones modernas”.

Esta iniciativa representa un esfuerzo conjunto interinstitucional entre la Universidad Nacional a través del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA), la Administración Municipal por medio de le Oficina Municipal para la Atención de Desastres (OMPAD) y la empresa privada a través de la empresa Metropolitana de Aseo EMAS S.A., Esta alianza se ha sostenido desde el año 2003, contándose con seis estaciones distribuidas en la zona urbana que posibilitan la generación de datos con fines investigativos, académicos, de diseño, de planificación y prevención.

Figura 1. Red de estaciones meteorológicas y sus aéreas de influencia en la ciudad de Manizales

Las condiciones particulares climáticas y territoriales del municipio asociadas a una zona de alta vulnerabilidad a la ocurrencia de desastres naturales, propiciaron el surgimiento de este proyecto. Estas condiciones son:
• Localización de zona andina (2150 msnm).
• Clima característico ecuatorial de montaña. (pendientes de ladera pronunciada)
• Precipitación de tipo bimodal, uno entre marzo y mayo y otro entre septiembre diciembre.
• Precipitación media de 2000 mm anuales.
• Suelos de origen volcánico.

La ubicación de la ciudad coincide con la zona más amenazada en el país y está sometida principalmente a las amenazas de deslizamientos, terremotos, erupciones volcánicas y en menor medida inundaciones.

Un aspecto fundamental en la creación de la red de monitoreo ambiental de la ciudad de Manizales se refiere a la innovación, puesto que en el momento en que se generó la iniciativa no existía localmente la tecnología necesaria para el desarrollo de la red. Era necesario acudir a países europeos para adquirir los instrumentos y metodologías que permitieran la conformación del sistema; esta situación hacía inviable el proyecto debido al alto costo tanto en la inversión inicial como en la operacional y de mantenimiento. Ante este evento la universidad se dio a la tarea de generar tecnologías propias, sacando provecho a la carrera de Ingeniería Electrónica que existe en la sede; se adelantaron investigaciones que permitieron producir a nivel local algunos de los componentes de la red disminuyendo los costos al uno por ciento del presupuesto inicial y permitiendo la viabilidad del proyecto.

La potencialidad de este proyecto es enorme para la ciudad, la región y el país. Permite en el futuro expandir la red a territorios más extensos como la consolidación de una red para la atención y prevención de desastres a nivel regional fomentando el desarrollo endógeno de tecnologías.

Gracias a la acción conjunta entre universidad, estado y empresa privada, se logra contar hoy en día con un proyecto bien definido, no solo para la acción ante un evento natural repentino, si no que se cuenta con una estructura que permite el desarrollo de estudios de carácter ambiental que permita el accionar en la prevención y mitigación de acontecimientos naturales desastrosos.

Bibliografía.
Gestión de riesgos / Identificación del riesgo / Estaciones.
Estaciones Meteorológicas. Universidad Nacional de Colombia sede Manizales.
http://www.manizales.unal.edu.co/gestion_riesgos/estaciones.php

RED DE ESTACIONES METEOROLÓGICAS PARA PREVENCIÓN
DE DESASTRES EN MANIZALES – CALDAS (COLOMBIA)
INSTITUTO DE ESTUDIOS AMBIENTALES IDEA
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE MANIZALES
Manizales, Septiembre 28-29 de 2006
http://www.manizales.unal.edu.co/gestion_riesgos/descargas/gestion/redestaciones.pdf

Elementos para una teoría del desarrollo territorial. Cuadernos de clase 1 de 3. Elementos para una teoría del desarrollo territorial. Grupo de investigación en desarrollo regional sostenible. 2010 – 2012.
UN Manizales Líder en la Gestión del Riesgo en desastres.
http://noticias.universia.net.co/vida-universitaria/noticia/2009/06/16/237237/manizales-lider-gestion-riesgo-desastres.html

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Pereira: Hacia la construcción de una ciudad del conocimiento

Plan de Desarrollo Pereira 2012-2016

Por: Alejandra Marín Buitrago
Abogada Urbanista
Estudiante Maestría en Hábitat

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El nuevo Plan de Desarrollo de Pereira adoptado por la presente administración municipal, integra el ejercicio de Prospectiva Territorial, “Pereira 2032”, realizado con ocasión de la celebración de los 150 años de fundación de la ciudad.

Desde lo territorial la apuesta de la ciudad, consiste en consolidarse como una territorialidad multipolar que integra otros entes territoriales, para conformar una región metropolitana que en el corto plazo puede cobijar 19 municipios. La ciudad y su visión de región es consciente que el rumbo hacia el futuro es la articulación de una ciudad líder con otras similares (Pereira, 2012).

En materia de construcción de ciudad, el Plan contempla una organización del territorio a partir de redes y nodos. Por nodos, se asimilan los actuales equipamientos públicos y privados dedicados a la empresa, la academia y el gobierno, así como otros, que se pretenden construir en el horizonte del ejercicio de prospectiva, con el objetivo de densificar y articular los llamados ejes de la innovación, la ciencia y la tecnología.

Dentro de los escenarios propuestos en dichas líneas estratégicas, se definieron un conjunto de proyectos estratégicos para la ciudad y su área de influencia, en materia Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación Integral, cuya ejecución de propone hacia el umbral del año 2032.

Entre ellos se encuentran, lo relativos a la generación de la Red de Nodos de Innovación Ciencia y Tecnología, que inicialmente se orientaran a temas como la  Metalmecánica, la Biotecnología, la Agroindustria, las TICs; así como el “Parque Sapiens”, de vocación turística.

También en materia de turismo y biodiversidad, en el horizonte propuesto por el ejercicio se asume la Parque Temático de Flora y Fauna y Operación urbana Integral de Resignificación de ríos Otún y Consota.

En el caso del rio Consota su proceso de resignificación abarca tanto el campo del turismo y biodiversidad, como la Innovación Ciencia y Tecnología. El Consota además de sus importantes implicaciones históricas, es un eje que articula varios de los nodos académicos como la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), la Universidad Católica, la Universidad Libre, junto con otros de tipo industrial y empresarial.

Por otro lado, se plantean estrategias de renovación y re desarrollo urbano, que se orientan a la competitividad. Dentro de esta importante estrategia, se pretende específicamente recuperar sectores claves para la economía local y regional, tales como el área del colector Egoyá, otras zonas cercanas al centro histórico y al sector de la Circunvalar, como las que abarca el plan parcial Corocito.

Otro tema fundamental es la modernización del Aeropuerto Internacional Matecaña, el cual está contemplado dentro de los objetivos del Sesquicentenario y pretende dinamizar la economía local y generar conectividad con más destinos internacionales.

En general, este ejercicio de prospectiva, intenta considerar cada uno de sus recursos y espacios de la ciudad como oportunidades para inspirar y generar empresa, competitividad, tecnología y en lo posible innovación. En este propósito, se resaltan algunos de los proyectos que se espera ejecutar en el mediano plazo.

Operación urbana Integral de Resignificación del Río Consota

El ejercicio de prospectiva recoge los hallazgos de varios estudios y escenarios de construcción ciudadana, tales como el “Foro Social Permanente por los Ríos”. En los estudios previos a la operación urbana, se dio vocación a cada una de las actuaciones de resignificación, identificando que el Río Consotá se constituye como “Eje del Conocimiento”.

Tal denominación en atención a que en las cercanías del Consotá, “se ubican un gran número de los establecimientos de educación superior y media, así como los principales parques de Pereira (desde el Jardín Botánico de la UTP, hasta el futuro Parque Temático de Flora y Fauna). Por lo tanto, “constituye una importante infraestructura para implementar acciones correspondientes al escenario planteado por el proceso de Prospectiva y Movilización Social, para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, así como para los objetivos de la ‘Movilización Social por la Economía del Conocimiento’” (Alcaldía de Pereira, 2012).

El reconocimiento del Consota como eje del conocimiento, implica además de la densificación de la red de nodos que enmarca el rio, potencializar las relaciones que se tejen a su alrededor, es decir, tanto las relaciones entre las instituciones, como de estas con el Consota.

Reconversión del centro -hacia la competitividad-

En el centro de la ciudad se plantea la ejecución de los desarrollos Bulevar Victoria, Parque Lineal Egoya, y el edificio World Trade Center. Estos proyectos, apuntan a la consolidación de la vocación empresarial de este sector, como centro de negocios regional. En todas estas intervenciones, se planea la generación de alianzas entre promotores inmobiliarios, propietarios y la administración municipal.

En este corredor estratégico para la ciudad, se busca generar infraestructura urbana para crear una “red de generadores de innovación”, a partir de la conjugación de los proyectos urbanísticos, empresariales y académicos y sus las dinámicas. Con ello se busca potencializar la competitividad del centro, integrando los sectores productivos, el espacio público -como escenario de atracción turística- y la academia, esta ultima representada en la integración de la Universidad Andina, al sector.

Estos proyectos, contemplan igualmente objetivos ambiciosos en materia de espacio público, que responden a una estrategia de ciudad que se ha descrito como “costuras”, es decir, generación de espacio público, que articule e integre las diferentes partes del territorio.

Instrumentos de gestión

La intervención urbanística que daría continuidad al plan parcial de “Ciudad Victoria”, se viene proyectando desde hace ya varias, administraciones. Por  regla general, cada administración ha contemplado la intervención de privados -en mayor o menor medida- aunque hasta el momento no se había tenido claridad de los instrumentos de gestión a implementar para viabilizar tal propósito.

Varias herramientas legales han aparecido en el panorama nacional, para facilitar la articulación y complementariedad de los procesos de desarrollo territorial de gran escala. Hasta el momento la gestión de estos proyectos se viene dando por la figura del plan parcial, que fue posteriormente complementada con los desarrollos en materia de macroproyectos urbanos, estos últimos, facilitan la integración de esfuerzos políticos, técnicos y financieros entre autoridades de diferentes niveles para la ejecución de proyectos urbano‐regionales estratégicos.

En el proceso de dotar al desarrollo urbano de instrumentos eficientes, se expide recientemente, la Ley 1508 o Ley de Asociaciones Publico Privadas (APP), la cual aporta algunas herramientas para viabilizar la participación privada en los proyectos de desarrollo urbano.

Las APP son un instrumento de vinculación del capital que se materializa en un contrato entre la entidad estatal, con el privado, con el propósito de desarrollar infraestructuras o de prestar servicios públicos. En estas alianzas, se pactan los parámetros de retención y transferencia de riesgos, entre públicos y privados. Los proyectos desarrollados por APP, pueden provenir incluso de la iniciativa privada, de modo que puede ser el particular el que haga toda la formulación y establezca su forma de pago mediante la explotación posterior del proyecto que se construya.

Conclusiones 

El ejercicio de prospectiva Pereira 2032, se plantea dotar a la ciudad de una estructura urbana eficiente y apta para la innovación, la ciencia y la tecnología. Con ellos pretende la construcción de una ciudad del conocimiento a través de proyectos estratégicos y un “cocido de espacios públicos”, que dinamicen sectores emergentes en la economía regional y de alto valor agregado, tales como la metalmecánica, la biotecnología, la agroindustria y el turismo.

Pereira se propone a su vez, el mejoramiento de la conectividad con infraestructuras como el remodelado Aeropuerto Matecaña que será un pilar en la construcción de Región multipolar

Para tales propósitos, la ciudad debe acudir a instrumentos de gestión que permitan la optimización del territorio y su uso. Estos instrumentos deben permitir la articulación clara de los sectores: gobierno academia y empresa.

En tal sentido las APP, pueden llegar a constituir un avance significativo en la atracción de capital y técnica para la generación de territorios del conocimiento, pues ofrecen una opción menos atada a los presupuestos y tramites del sector público para la financiación de las infraestructuras y desarrollos urbanos más innovadores. En todo caso, la aplicación de las APP requiere de fortalecimiento institucional, del sector público, orientado al mejoramiento de las  capacidades en materia de planificación estratégica, promoción de agencias y negociación con los particulares. 

Bibliografía 

Acebedo, Luis Fernando. (2010). Territorios del Conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento. . Tesis Doctoral, Doctorado en Urbanismo. Caracas: Universidad Central de Venezuela

Acosta, Jaime. (2009). Ciudades de América Latina en la Sociedad del Conocimiento [Versión digital .pdf. Bogotá: División de Planeación Estratégica y Evaluación de Colciencias. Recuperado el 31 de mayo de 2012, Red Europea de Ciudades Digitales, página web Oficial:
http://www.villesnumeriques.org/rvn/bc_doc.nsf/0/ae29a8cbeb9aff10c12578c90061916b/$File/ciudades_conocimiento_america_latina.pdf

Alcaldía de Pereira (2012), Proyecto Pereira 2032, digital Pereira: Coordinación del Sesquicentenario. Recuperado el 2 de junio de 2012, en: http://portal.pereira.gov.co:7778/PUBLICADOR//SESQUICENTENARIO/SESQUICENTENARIO.pdf

Planificación y Desarrollo Regional con Base en el Reconocimiento de la Complejidad del Territorio

Por: Juan David Céspedes Restrepo
Administrador Ambiental
Estudiante Maestría en Hábitat
Universidad Nacional de Colombia -Sede Manizales-

 Fuentes:                                                                        http://www.viajescolombia.net/wp-content/uploads/2011/06/eje-cafetero.jpg  http://http://www.armeniahotel.com.co/wp-content/uploads/2011/02/armenia.jpg  http://imagenesyfotos.info/wp-content/uploads/2011/06/Viaducto_pereira.jpg

Actualmente, uno de los desafíos que adquiere cada vez más importancia para el país en materia de planificación, se centra en desarrollar procesos de ordenamiento del territorio que reconozcan y resignifiquen aquellas relaciones territoriales que han surgido y se han fortalecido históricamente entre diferentes municipios y/o departamentos. Rutas comerciales, arterías viales, flujos de información y materiales, productos, prestación de servicios, relaciones económicas y continuidad en los sistemas naturales[1]; son sólo algunos ejemplos de aspectos que al interior de un territorio sobrepasan los límites político-administrativos establecidos para los municipios y departamentos de Colombia. No obstante pese a la innegable existencia de estas interrelaciones, el desconocimiento de la naturaleza transversal de las mismas dentro de los instrumentos de planificación -tales como Planes de Ordenamiento Territorial [en adelante POT] y Planes de Desarrollo- continúa favoreciendo la fragmentación del territorio y fortaleciendo el crecimiento desmesurado de los núcleos urbanos y las ciudades capitales.

Esta situación en sí misma, representa una contradicción directa a la premisa básica del ordenamiento del territorio; el cual, de acuerdo a lo expuesto en la Ley 1454 de 2011 (Congreso de Colombia, 2011) se constituye como “un proceso de construcción colectiva de país, (…) tendiente a lograr una adecuada organización político administrativa del Estado en el territorio, para facilitar el desarrollo institucional, el fortalecimiento de la identidad cultural y el desarrollo territorial; entendido este como desarrollo económicamente competitivo, socialmente justo, ambiental y fiscalmente sostenible, regionalmente armónico, culturalmente pertinente, atendiendo a la diversidad cultural y físico-geográfica de Colombia”.

Bajo esta consideración, la armonía regional de las ciudades es una condición sine qua non para garantizar la funcionalidad y sostenibilidad en el marco del desarrollo territorial. Para tal fin, ésta debe fundamentarse en el reconocimiento de la complejidad que reviste el territorio, mediante el abandono del sesgo espacialista que ha marcado históricamente la relación del ser humano con éste. La fragmentación existente demanda en primer lugar, una trasformación del paradigma tradicional que considera al territorio como una plataforma inerte donde se llevan a cabo procesos para el desarrollo; en este sentido es indispensable profundizar en la comprensión del territorio y su interrelación con los aspectos socioculturales de quienes lo ocupan. Como explican Echeverría y Rincón (2000) se debe partir “desde los procesos y grupos sociales que lo han transformado e intervenido haciéndolo parte de su devenir”. Estos aspectos son fundamentales dado que la relación entre el sujeto transformador y el espacio transformado no es unidireccional sino de retroalimentación, lo que implica que al tiempo que el sujeto modifica el territorio éste último actúa sobre el sujeto transformándolo también[2].

 Es por esta razón que en los procesos de planificación orientados al desarrollo regional, la identificación profunda de las territorialidades[3] -elementos constitutivos y estructurantes del territorio- representa el eje fundamental para la definición de una región, al permitir diferenciar los límites del territorio con base en las relaciones que se originan en su interior. Sin embargo, cabe resaltar que dado el carácter supraespacial que poseen, numerosas territorialidades –con diverso alcance espacial- pueden existir simultáneamente y de manera superpuesta en torno a un núcleo regional diferenciado. Este hecho dificulta los procesos de planificación regional ya que implica el establecimiento de límites flexibles y múltiples para la conformación de una región (Arango, 2011). La existencia de regiones estáticas y rígidas en cuanto a su delimitación va en contra del carácter dinámico propio de la naturaleza del territorio y atenta contra su capacidad funcional. Por esto, la existencia de múltiples delimitaciones regionales al interior de un territorio se presenta como una condición indispensable para el desarrollo regional, y evidencia el fracaso de algunas regiones que dentro del contexto nacional se establecen como sistemas cerrados y estáticos. Casos como las relaciones territoriales existentes entre departamento de Risaralda con el Chocó y Valle de Cauca, o de Caldas y Quindío con Tolima y parte del valle del río Magdalena, dejan en claro la necesidad de trascender y dinamizar la delimitación de región rígida hacia el interior y exterior del eje cafetero, para evitar el aislamiento y el deterioro de las territorialidades que rebasan las fronteras establecidas.

La escasa capacidad de los POT actuales frente a esta condición, deja en claro las limitaciones de las ciudades para articularse al contexto regional dentro del cual se hallan inmersas; hecho que ha acentuado la fragmentación del territorio a escala regional, e incluso a escalas más reducidas como el municipio, donde la visión instrumental de definición de usos de suelo ha generado rompimientos al interior de los sistemas urbanos que “se manifiestan en el  espacio de urbanizaciones y barrios que no establecen conectividad con el tejido urbano, con  el espacio público o con la viabilidad externa, y que por el contrario se marginan creando límites y barreras” (Centro de Estudios del Hábitat Popular [CEHAP], 1998).

Además de las consideraciones que deben integrarse a los instrumentos de planificación del país frente al establecimiento de límites regionales, otro elemento de suma importancia se centra en la complementariedad que debe existir entre las ciudades que hacen parte de una región[4]. Bajo el enfoque de la teoría general de sistemas, un territorio puede categorizarse como un sistema abierto, el cual dada su naturaleza y progresivo crecimiento tiende a estados de complejidad cada vez mayores. Este tipo de sistemas alcanzan su estabilidad a través de dos características básicas denominadas Integración y Diferenciación (Ossa, 2004). La Integración hace referencia a la necesidad de que exista un elemento “coordinador” o “dominante” que se encargue mantener los elementos relacionados entre sí; y la Diferenciación se refiere a la mecanización progresiva que experimenta un sistema a medida que aumenta en complejidad, la cual se traduce como la división y especialización de funciones en los elementos que lo conforman[5]. De manera similar, la garantía de una distribución adecuada de las cargas y beneficios al interior de una región, descansa en el hecho de que las ciudades que la conforman puedan complementarse con base en las funciones que desarrollan frente a la prestación de servicios y elaboración de productos, objetivo que sólo puede lograrse por medio del desarrollo de las identidades individuales y la reducción de la competencia.

Sin embargo, aún en medio la división de funciones propia de la complementariedad, se hace necesario que siga existiendo un elemento “coordinador” al interior de la región, sin que éste absorba las funciones de las demás ciudades, ni restrinja las posibilidades de desarrollo de cada una. Esta noción de complementariedad descansa entonces en la descentralización de las capacidades de gestión y las funciones administrativas pero reconoce la necesidad de una coordinación de funciones que facilite la continuidad en las interrelaciones propias de la región.

Para el caso de la ecorregión eje Cafetero, las capitales de los departamentos de Risaralda, Caldas y Quindío -las cuales cumplen la función de núcleos regionales-, se han constituido por su relevancia económica y tamaño como las ciudades de mayor jerarquía en la región; hecho que ha permitido explorar sus fortalezas para el desarrollo propio y su armonización regional: Manizales se proyecta como un eje de conocimiento, con base en la prestación de servicios y la proyección de ciudad universitaria, a lo que se suman las diferentes actividades industriales que se llevan a cabo en la periferia; Pereira por su ubicación estratégica en la zona de confluencia de varias arterias viales del país, se ha consolidado como una ciudad de aptitud comercial; igualmente, Armenia ha logrado articularse a los demás municipios del Quindío en torno al aprovechamiento de la belleza paisajística del departamento, lo cual sumado una importante inversión en infraestructura, la consolida como uno de los destinos turísticos de mayor calidad en el país. Esta situación de complementariedad entre las capitales cafeteras -salvo algunos asuntos que aún deben resolverse- ha brindado a éstas la posibilidad de desarrollarse libres de competencia

Sin embargo, a pesar del logro que esto representa, un alto porcentaje de los restantes 89 municipios que conforman la ecorregión eje cafetero, no ha explorado de manera adecuada su vocación ni ha desarrollado su identidad funcional. Esta situación hace que permanezcan  relegados frente a las ciudades capitales y favorece el arraigo de paradigmas que presentan al turismo y la agroindustria como soluciones quiméricas a las debilidades locales[6]; hecho que impide la integración regional.

Finalmente,  es importante recalcar que sumado a las consideraciones expuestas en este texto, la construcción de las regiones debe partir de las relaciones económicas, sociales y políticas existentes; ya que sólo a partir de estos elementos tiene real significado la formalización de éstas ante la ley. Por esta razón en la perspectiva del ordenamiento territorial no sólo es esencial que cada región que se proponga haya tenido su propia dinámica histórica, sino que su configuración jurídica responda además a la decisión de una efectiva consulta ciudadana, a las características propias del contexto y a la realidad territorial en que se encuentra inmersa.



[1] Esta continuidad puede verse representada a través de características comunes en la geoforma, la continuidad ecosistémica, o la utilización de bienes y servicios ambientales compartidos como en el caso en que diferentes ciudades se encuentran dentro de una misma cuenca o región natural.  

[2] Esta relación de doble vía entre el hombre y el territorio ocurre principalmente por medio de la cultura.

 [3] De acuerdo con Luis Felipe Marquéz (2010), las territorialidades son las “acciones sobre el territorio, que se ejercen y se practican por el hombre y la sociedad”  las cuales se fundamentan en la propiedad y la defensa del mismo. Las territorialidades se constituyen como uno de los factores que otorgan al territorio un estado de permanente configuración, con un carácter dinámico y  cambiante en el cual, lo físico es apenas una de las tantas dimensiones en las que la territorialidad se expresa.

 [4] La existencia de esta condición garantiza la sostenibilidad y favorece los procesos de descentralización al interior del territorio

 [5] Aunque parezca paradójico, ambas características coexisten en los sistemas complejos sin que por ello exista una centralización que desconozca a los demás elementos que los conforman.

 [6] Esta tendencia –en el caso del turismo- se evidencia de manera clara en los planes de desarrollo de un gran número de municipios de la ecorregión, especialmente en el departamento de Risaralda. El éxito de muchos municipios del Quindío frente al turismo ha generado la idea errónea de que el modelo puede ser replicado en otros contextos, ignorando las particularidades de cada municipio.

Bibliografía

Arango, Oscar. 2011. Cinco Vacíos en el Proyecto de Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial: Una Lectura desde la Ecorregión Eje Cafetero. Revista La Redvista; No.2 Enero-Junio de 2011. pp. 22-39. Sello Editorial Alma Mater; Pereira.

Centro de Estudios del Hábitat Popular -CEHAP-. 1998. Vivienda y Hábitat… Claves en el Tejido de Ciudades [Versión digital .pdf]. Medellín: Centro de Estudios del Hábitat Popular – CEHAP Facultad de Arquitectura  – Universidad Nacional de Colombia. Recuperado el 9 de abril de 2012, Biblioteca Digital, Repositorio Institucional Universidad Nacional de Colombia: http://www.bdigital.unal.edu.co/3248/1/vivhabitat.pdf

Echeverría, María Clara. Ríncón, Analida. 2000. Ciudad de Territorialidades: Polémicas de Medellín. Medellín: Centro de Estudios del Hábitat Popular – CEHAP – Facultad de Arquitectura – Universidad Nacional de Colombia

Marquéz, Luis Felipe. 2010. Hábitat y Planificación Urbana, Instrumentos para la planificación del hábitat a la escala del barrio: Ciudades intermedias – Caso Manizales. Trabajo presentado para optar al titulo de Magíster en Hábitat. Manizales: Universidad Nacional de Colombia.

Ossa, Carlos Alberto. 2004. Teoría General de Sistemas, Fundamentos. Pereira: Editorial Gráficas Olímpica. 254 pág.

República de Colombia, Congreso. 2011. Ley 1454 de 2011 [versión digital] Recuperado el 1 de mayo de 2012, Secretaría del Senado página web: http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/2011/ley_1454_2011.html

Una mirada crítica a las ciudades de conocimiento

Por Dalia Nuit Roncancio R

Bióloga

Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo

Para empezar a entender una ciudad de conocimiento es necesario saber qué es una ciudad desde un punto de vista conceptual.

Según Vásquez-Barquero (2005, citado por Acosta, 2011), una ciudad se ha convertido en el espacio preferente para el desarrollo de las economías. La proximidad de empresas y de actores facilita los intercambios en buenas condiciones económicas; la diversidad del sistema productivo potencia la dinámica económica; la interacción entre las empresas y actores facilita las negociaciones y los acuerdos entre ellos, así como la difusión de la información y del conocimiento; y la concentración de recursos humanos e institucionales, unida a la presencia de servicios a las empresas convierten a las ciudades en espacios para la creación y difusión de las innovaciones, estimulando el aprendizaje de la cultura emprendedora y competitiva por parte de los individuos y las organizaciones.

Por otro lado Nel. Lo (2002, citador por Acosta, 2011) expone que la ciudad, además, es el lugar de interacción por excelencia. Los lugares de encuentro de los decisores económicos, políticos, culturales y sociales; de los artistas, diseñadores, técnicos, investigadores, profesionales y trabajadores que están normalmente, en la ciudad. En ella se localizan las oficinas de las administraciones y las sedes de las empresas en las que se toman decisiones de inversión, los centros de formación y de investigación, los centros de emprendimiento, los recintos feriales y de exhibición de productos, los lugares de ocio y de la cultura. La ciudad es un espacio de relaciones e intercambios que permite la formación de redes a través de interacciones culturales, económicas, sociales, científicas y políticas. Las relaciones de red reducen la incertidumbre y facilitan los intercambios, por lo que garantizan mejores resultados económicos a las empresas y sistemas productivos locales.

Entendiendo ahora sí, desde una mirada conceptual que es una ciudad y que se genera en ella, se puede conocer el concepto de la ciudad del conocimiento, la cual se puede resumir de la siguiente manera: La ciudad del conocimiento se puede definir como un medio creador e innovador conformado por un gran sistema de estructuras sociales, institucionales, organizativas, económicas y territoriales que crea condiciones para la generación continua de sinergias (Castells y Hall, 1994; citado por Acosta, 2011), entre actores públicos, privados y universidades, para el desarrollo de nuevas industrias y de nuevos servicios que incorporan conocimiento y creatividad del más alto valor agregado, a partir del conocimiento generado en los sistemas de educación, ciencia y tecnología, a través de infraestructuras de investigación y desarrollo, y de la capacidad creadora de la respectiva cultura. (Acosta, 2011)

Pero que tanto se tiene en cuenta la cultura en todo este proceso? Si bien es un boom que se está viviendo ahora, y que es necesario para el progreso de las ciudades, será que de verdad se está tomando en cuenta las culturas que integran la ciudad o simplemente es una forma acelerada de buscar el progreso económico y capitalista de la misma para atraer más inversión extranjera y generar avances y confort para ellos?. La idea de tener estos progresos suena fenomenal, pero si de verdad existiera una igualdad social, en donde todos los integrantes de una ciudad tuvieran los mismos recursos y oportunidades, funcionaria de maravilla, pero en la realidad eso no ocurre.

Estas ciudades de conocimiento son limitadas ya que su plataforma está casi siempre reducida a una base digital, de nuevas tecnologías, a las cuales solo los que tiene conocimiento de estas pueden acceder y por tanto generar nuevas tecnologías que ayuden al progreso de la ciudad en todos sus aspectos. Además como lo plantea Prince K, et al (citado por Romero y Del Valle, 2008) la ciudad digital debe alinearse con los paradigmas de la Sociedad del Conocimiento: la convergencia de cada cosa, persona u organización, de cada parte de la sociedad, con las características que describen y guían los cambios en este pasaje de la era industrial a la era digital. Porque eso es lo que está viviendo la sociedad hoy en día, un cambio vertiginoso de tecnología, innovación y conocimiento abrumador, de la cual no todas las ciudades y sociedades están preparadas.

Lo cual lleva a que las actuales coyunturas mundiales exigen una renovación en los estudios y prácticas sobre la interfase entre redes electrónicas y ciudades. Debido a que surgen nuevos conceptos, nuevas nociones y las ciudades comienzan a ser vistas como medios innovadores, tanto para sus ciudadanos como en relación a las regiones circundantes y a sus países de pertenencia. Estas ciudades como medios innovadores significan desarrollo, progreso e integración a la Sociedad del Conocimiento (Finquelievich 2007, Prince 2004; citados por Romero y Del Valle, 2008).

Pero de verdad están preparadas las ciudades, en especial las que los economistas llaman del tercer mundo o subdesarrolladas? La verdad, el camino que estas ciudades deben recorrer es muy largo y aunque existe la teoría y la intensión de llevarlas a cabo les va tomar mucho tiempo, dinero, coyuntura y unión de todos los sectores para hacerlas realidad, aunque ya existen modelos y pinitos de desarrollo de estas ciudades, es apenas el comienzo y el camino es lo más importante en el logro de estas ciudades de ensueño en donde todos los ciudadanos puedan tener oportunidades para generar, crear y poner en marcha ese conocimiento.

Referencias bibliográficas

PUERTAS, ACOSTA. Jaime. 2011. Ciudades de américa latina en la sociedad del conocimiento. Experiencias de investigación, innovación y creatividad. Revista en línea ARENOTECH, julio 2011.

ROMEIRO, Patricia; MÉNDEZ GUTIÉRREZ DEL VALLE, Ricardo. 2008. Las ciudades del conocimiento: revisión crítica y posibilidades de aplicación a las ciudades intermedias. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales.  Barcelona: Universidad de Barcelona, 1 de agosto de 2008, vol. XII, núm. 270 (50). <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-270/sn-270-50.htm&gt; [ISSN: 1138-9788]

Generación de conocimiento ambiental en la ciudad región del Eje Cafetero.

Por: Gonzalo Zuluaga López
Alumno Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo.

El Eje Cafetero visto desde el panorama de una región construida para la generación de conocimiento requiere un análisis desde diferentes perspectivas, tanto políticas, económicas y sociales como desde el ámbito ambiental. Es en torno a la integración de estas miradas en la planificación desde donde se pueden observar las distintas coyunturas y determinantes para la sustentabilidad de un proyecto territorial de generación y construcción de conocimiento con el objetivo de determinar sus necesidades y potencialidades de desarrollo.

El desarrollo del Eje Cafetero y de la ciudad-región que hoy reconocemos se articula en la “ linealidad metropolitana” de la conurbación Manizales-Pereira-Armenia, avanza jalonado por el comercio espontaneo que se propicia por las necesidades básicas de su población y el floreciente ritmo económico que se ha inyectado en la última década con el auge del ecoturismo; Allí se encuentran también fuentes de desarrollo en las empresas e industrias localizadas aleatoriamente en la región y en núcleos de conocimiento abanderados por las universidades., Todo ello integrado permitiría más fácilmente apreciar un panorama más cercano a la construcción territorial de conocimiento.

Sin duda alguna la perspectiva política influye en la construcción del conocimiento en el contexto del Eje Cafetero en la medida en que los tres Departamentos que conforman la eco-región, generan autónoma -y a veces autárquicamente- programas y planes de desarrollo estructurantes, sin tomar en cuenta procesos y dinámicas que superan los límites político-administrativos. Esta realidad pone en evidencia las dificultades para tomar medidas acordes y coherentes con el medo físico que comparten, donde las cuencas de los ríos y el potencial hídrico desde donde se abastecen la mayoría de los acueductos municipales, entre otros temas de naturaleza regional, son comunes entre ellos. En este mismo sentido se expresan las necesidades de abastecimiento de productos de la canasta básica, el manejo de residuos sólidos, y en general, las infraestructuras y equipamientos metropolitanos que no solo propician ahorro de recursos, sino que ponen en una perspectiva más lógica la ordenación del territorio.

Ha sido común entender que los Departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda, deban adelantar sus planes de desarrollo y adelantar los estudios y análisis de sus necesidades y políticas de inversión para sus infraestructuras independientemente, pero esto no ha sido posible ni siquiera desde el contexto ambiental, a pesar de algunos procesos de integración de las corporaciones ambientales. El manejo de planes independientes y la orientación sectorizada que se propone para distintos frentes, hace que muchos programas sean estériles, ya que se debe empezar a generar el desarrollo de conocimiento socio-ambiental conjunto. Así sucede, por ejemplo, con el renglón turístico. El trabajo conjunto entre gobierno, empresarios, academia y sociedad, debería permitir avanzar en la evaluación de estrategias comunes e integrales que redunde en el mejor aprovechamiento del potencial turístico con el que cuenta la región pero partiendo de la cualificación y protección desus potencialidades ambientales.

Pero exactamente, aun no se conoce y tampoco se desarrollan planes de evaluación para conocer el impacto que la sociedad produce en el medio ambiente en su conjunto, con el que se pueda organizar el territorio y llegar a la visión compleja que propone Acebedo (2010) en la construcción de territorios del conocimiento, en donde la planeación física debe reconocer los proyectos críticos en donde se desarrollan procesos de innovación, aprendizaje y asociatividad, para convertirlos en verdaderos territorios inteligentes, sustentados en la participación ciudadana, la promoción de  redes de proyectos socioproductivos comprometidos con el medio ambiente y la ecología del paisaje.

La generación de estrategias para conquistar paradigmas basados en el Policentrismo, tal y como los describe Acebedo, nos permite conocer un enfoque del urbanismo en el cual la generación de proyectos urbanos inteligentes de carácter endógeno redundan en mayor equilibrio social, calidad de vida y sustentabilidad ambiental.

La ciudad región del Eje Cafetero debe incorporar el concepto de territorio del conocimiento a partir de la suma de conceptos en donde el espacio genera y recoge el aporte del conocimiento y la sociedad. Acebedo (2010) describe la metáfora del calidoscopio, en donde el territorio del conocimiento está compuesto por el espacio, el tiempo, la innovación y el movimiento; bajo estas premisas nos permite identificar un territorio, donde la región del Eje Cafetero en un espectro de tiempo deberá generar innovación a partir de la sinergia de distintos actores con el fin de alcanzar sostenibilidad, gobernabilidad, productividad y equilibrio social.

La Ciudad Región del Eje cafetero, deberá profundizar en áreas fundamentales de I+D, con el fin de realizar un uso sostenible de la biodiversidad, lograr el aprovechamiento y preservación de los recursos hídricos, desarrollo de investigación en ciencias de la salud y estudios referidos a la paz y la cohesión social, como lo describe el programa de políticas públicas- Colombia Construye y Siembra Futuro 2008.

Referencias bibliográficas:

Acebedo Restrepo, Luis Fernando. (2010). Territorios del conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento. Tesis para optar el título de Doctor en Urbanismo, Instituto de Urbanismo, Universidad Central de Venezuela, Caracas.

Colciencias. (2008). Colombia construye y siembra futuro. Política Nacional de Fomento a la Investigación y la Innovación. Documento para la discusión. Bogotá. Disponible en: http://www.colciencias.gov.co/centro_recursos/colombia-construye-y-siembra-futuro-pol-tica-nacional-de-fomento-la-investigaci-n-y-. Consultado el 24 de noviembre de 2011.

LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO EN LOS PROCESOS DE TRANSFORMACIÓN DEL HÁBITAT

Por: Juan Carlos Marín Villegas

Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo

La crisis ambiental contemporánea, con asentamientos urbanos como principal hábitat del hombre, ya no precisa solamente de soluciones para el tema de la salubridad, como en la ciudad industrial, o de la función o el confort como en la urbe moderna, sino que comprende una necesaria preocupación por las condiciones del medio natural y construido, por la obtención del bienestar humano y por el acceso equitativo a los recursos y a los beneficios obtenidos de ellos. La posibilidad de alcanzar este equilibrio se encuentra basada en las formas de relación ecosistema-cultura. En este sentido, los avances científicos de los últimos años, constructores de una nueva sociedad -la sociedad del conocimiento-, se constituyen como soporte de las nuevas formas de relación social y de transformación productiva del espacio.

Lo ambiental como realidad englobante de las comprendidas en el hábitat, es “el campo de la realidad en el cual se establecen y definen interacciones entre las esferas de la naturaleza y la sociedad” (Fernández, 2000:3). El hábitat humano puede entenderse como un sistema vivo y por lo tanto complejo de interrelaciones, en el que se desarrollan procesos de construcción material y simbólica a distintas escalas, entre las estructuras sociales y las estructuras físicas. Según Fique (2008:120), “Los procesos de apropiación y transformación del medio físico (natural y construido), mediante los cuales se configura un hábitat, tienen un carácter productivo”. La resolución de la interacción sociedad-espacio, entendida de esta manera, es un proceso productivo de hábitat, que según el mismo autor  “es el conjunto de acciones y retroacciones -materiales y simbólicas- desarrolladas en unos contextos específicos, entre numerosos y diversos agentes para el desarrollo o consecución y utilización de los recursos necesarios para la gestión, planeación, producción, distribución, uso, mantenimiento y/o transformación del medio físico.”

Como se advertía, en el hábitat se desarrollan procesos de producción material y simbólica. Simonds (1958), citado por Fique (2008), ya había propuesto distinguir entre, por un lado, una acción humana sobre el medio y, por otro, una acción simbólica sobre el ser humano. El interés del presente documento es analizar, de manera general, algunas de las repercusiones de la configuración de la sociedad del conocimiento en los procesos productivos del hábitat, principalmente en los concernientes a la transformación social del espacio, tomando como caso específico a  la ciudad-región de Manizales.

La sociedad del conocimiento es considerada como la tercera revolución tecnológica del capitalismo. Según Borja y Castells (1997:21), citados por Acebedo (2010), “Las ciudades y sociedades de todo el mundo están experimentando en este fin de siglo XX una profunda transformación histórica cultural. En el centro de dicha transformación se halla una revolución tecnológica, organizada en torno a las tecnologías de información. Basándose en la nueva infraestructura tecnológica, el proceso de globalización de la economía y la comunicación ha cambiado nuestras formas de producir, consumir, gestionar, informar y pensar.”

Las tecnologías de la información y la comunicación estructuran la aparición de la ciudad informacional, interconectada con el resto del mundo para la prestación de servicios, a través de sistemas tecnológicos avanzados, lo que las lleva a asumir roles dentro de las nuevas jerarquías urbanas y metropolitanas. El territorio pierde importancia y sólo se encuentran transformaciones espaciales, procesos productivos materiales de hábitat, en los nodos del sistema informacional. En este sentido, para el caso de Manizales, la posición asumida en los últimos años es la de prestador de servicios informacionales poco avanzados como los call centers, basados principalmente en mano de obra poco calificada y de bajo coste. La oferta de este tipo de servicios se realiza en grandes edificios conectados por redes de comunicación informacional.

Bajo la premisa de la competitividad, otro de los papeles asumidos por la ciudad es el de ser productor de materias primas, basado en los recursos naturales de que dispone el territorio. Para esto se dio prioridad a la construcción de infraestructura física que garantice la concreción de una economía principalmente exportadora (Aero palestina, autopista del café). Todo esto acompañado por el estímulo a la inversión extranjera. Estas políticas descritas se encuentran enmarcadas en la concepción exógena  de la gestión del territorio- hábitat urbano, visión que según Acebedo (2010:25), consiste “en entender la sociedad del conocimiento como un paradigma tecno científico basado en la competitividad y el libre mercado (…)”. Se trata entonces de acciones que no alcanzan a permear los distintos niveles del hábitat y que persiguen la inclusión en el sistema global bajo el cumplimiento de ciertos estándares impuestos como soluciones universales.

Surge entonces otra manera de abordar la sociedad del conocimiento, la visión endógena, fundamentada en “el valor del territorio como objeto y sujeto en la  generación de conocimientos e innovación (…)” Acebedo (2010:25).  Esta concepción reconoce la cooperación en lugar de la competitividad, el aprendizaje colectivo como manera de alcanzar el desarrollo humano, las potencialidades particulares de los territorios así como su autonomía.

La ciudad de Manizales, inmersa en la Ecoregión del Eje Cafetero, posee cualidades que podrían permitir la construcción de procesos productivos de hábitat, enmarcados en la visión endógena como alternativa a la concepción exógena que ha preponderado en su gestión político-económica. El aprovechamiento de las condiciones complementarias de las ciudades y el territorio de la Ecoregión, la articulación de las universidades en los procesos de innovación tecnológica para la resolución de los problemas de la industria local, el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC’s) para la formación académica de la población, así como la implementación de sistemas de transporte avanzados, pero consecuentes con las condiciones socioculturales de los habitantes, (recordando con esto al fracaso del famoso Sistema de Transporte Integrado de Manizales, “TIM”), son apenas algunas de las políticas que podrían asegurar mejores condiciones de vida para quienes habitan la ciudad, y en todo caso redundar en un mejor tratamiento del medio natural y construido.

Bibliografía

FERNANDEZ, Roberto. (2000). La ciudad Verde. Teoría de la Gestión ambiental urbana. Buenos Aires: Espacio Editorial.

FIQUE, Pinto Luis. (2008). hábitat: hacia un modelo de comprensión. En Pensando en Clave de Hábitat: una búsqueda por algo más que un techo. Pp 102-129. Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá.

ACEBEDO, Luis Fernando. (2010). El concepto de territorio y el tránsito de la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento. En cuadernos de clase nº 01-03, elementos para una teoría del desarrollo territorial. Pp. 10-29. Maestría en desarrollo regional y planificación territorial, Universidad Autónoma de Manizales.

Retos para consolidar territorios del Conocimiento

Sara Ivone Marín Castro

Trabajadora Social
Estudiante de Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia sede Manizales

Fuente: http://blog.comfia.net/sap. Consultada 28 de Noviembre 2011.

Las urbes contemporáneas están insertas en las tensiones del desarrollo científico y tecnológico, que plantean nuevos caminos, nuevas visiones que configuran las sociedades y sus relaciones con el territorio.

El auge del crecimiento desmedido, la globalización económica y la hibridación cultural, ha puesto en escena el conocimiento, la tecnología y la innovación, elementos fundamentales para aumentar la producción, el capital financiero y humano de un territorio. Es por ello que la definición de contenidos en torno al conocimiento, la tecnología y la innovación, resultan cada vez más definitivos a la hora de precisar las líneas de acción de los instrumentos de planificación de la política pública  en los diferentes entes gubernamentales. El país no puede seguir ajeno a este panorama; los retos y desafíos son cada vez más son inminentes.

Al respecto argumenta Duque (2011):

“…De ahí que las posibilidades y consecuencias de la creación del conocimiento y de su aplicación como asuntos que dependen de las relaciones sociales de producción, obliguen a pensar en el papel del Estado colombiano y en el rol nuestro como ciudadanos en el marco de una sociedad del conocimiento como la que se desarrolla en los tiempos actuales, a pesar de las asimetrías entre las diferentes ecorregiones de la Patria y para las cuales urge priorizar la formación de capital social sobre el crecimiento económico, dado que el mercado ha terminado por deshumanizar la economía y fraccionar esta sociedad, y la tecnología por atropellar el medio ambiente”.

Entre las asimetrías divulgadas por el modelo de desarrollo imperante, son los actores (Empresa, Estado, Universidad y Sociedad Civil) los  articuladores de una visión caleidoscópica de la realidad, quienes posibilitan construir territorio del conocimiento. Sin embargo,  la complejidad de las relaciones que se tejen entre estos actores y la dinámica implícita de la ciudad, han estructurado visiones exógenas que imponen la homogenización del conocimiento entendido como mercancía.

Esta forma de concebir el conocimiento ha permeado las relaciones sociales, especialmente las de producción, cuyo fin es insertarse en las carreras de la competitividad para mejorar las condiciones de calidad de vida y traer “progreso” a la población.

Bajo el lema de generar “progreso” a una región como la del Eje Cafetero, cuyo potencial agroindustrial,  ecosistémico, turístico, tecnológico e innovador, es innegable, las ciudades se han concentrado en lograr incrementos al PIB del país, pero a costa de comprometer la sustentabilidad humana, social, cultural y ambiental de la región. Esta realidad se ve reflejada en los impactos negativos generados sobre el medio ecosistémico especialmente sobre las cuencas hidrográficas, cuya fragilidad ambiental está poniendo en riesgo asuntos tan básicos como la satisfacción de las necesidades humanas y su gestión gubernamental.

Con el afán de responder a las dinámicas competitivas de los mercados, los tres departamentos que integran la Ecoregión Eje Cafetero, han insertado en sus líneas de deseo (instrumentos de planificación) como plantea Acebedo (2011) unas orientaciones gubernamentales reflejadas en programas, proyectos y recursos que logren posicionar cada uno de los entes territoriales a las nuevas demandas económicas aunque no respondan a las realidades locales y endógenas, en este sentido, Acebedo (2011) construye las siguientes tendencias:

“1. Atracción de capitales extranjeros como base para la financiación de proyectos estratégicos.

2. Énfasis en “economía exportadora” para una producción de mediana o baja tecnología.

3. Bajas inversiones en CT&i, orientadas a “modernizar” el aparato productivo local, principalmente.

4. Lento desarrollo de cadenas productivas agroindustriales.

5. Lento avance de infraestructuras viales regionales y nacionales.

6. La construcción de Región a partir de los macroproyectos”.

El reto es sin duda, superar la visión fragmentada, ajena  y  atomizada del territorio, para interiorizar y poner en práctica los fundamentos del territorio del conocimiento planteados por  Acebedo (2011): la consolidación del territorio a partir de los tangible e intangible, entendiendo su complejidad caleidoscópica, cuyos límites ético-políticos se basen en el interés público y colectivo, partiendo del todo sin desconocer las partes y cuyo sistema territorial parta de la región como unidad base de análisis, impulsado por la asociatividad y el aprendizaje colectivo.

Bibliográfica

ACEBEDO, Luis Fernando (2011) Territorios del Conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero. Calidoscopio a partir de tres espejos de representación: Sociedad – Espacio – Conocimiento. Tesis para optar el título de Doctor en Urbanismo, Universidad Central de Venezuela.

DUQUE, Gonzalo (2011). Planes departamentales de CT&I. Circular RAC 627.

Observación Astronómico de Manizales. En:  http://www.bdigital.unal.edu.co/4693/1/gonzaloduqueescobar.201163.pdf