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LA INFLUENCIA DE LOS MODELOS DE DESARROLLO EN LOS PROCESOS DE SUBURBANIZACION EN LA CIUDAD LATINOAMERICANA

 
Por: Juan Alejandro Marulanda Gaviria
Arquitecto
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia -Sede Manizales.


El desarrollo ha sido un elemento que ha influenciado notoriamente las transformaciones en el urbanismo latinoamericano, trayendo consigo, a mediados del siglo XX, en las ciudades latinoamericanas, fenómenos de metropolización, la suburbanización y la contra urbanización, incentivado el crecimiento económico, social, el declive de los centros urbanos y un surgimiento rural desordenado, con políticas ineficientes en la regulación y planificación del suelo, provocando un asentamiento humano desconcentrado en el territorio.

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=388771&page=113

Al reflexionar sobre la influencia del modelo de desarrollo actual en el fenómeno llamado suburbanización, es necesario dirigirnos a la revolución verde en los años 70’s,  donde la población redistribuía sus actividades y espacios rurales cercanos a las ciudades.  Esta tendencia marcada, en un principio, por los países de Europa Occidental y los Estados Unidos, generó condiciones favorables, con procesos que ofrecían un estilo de vida más saludable, tecnología  similar a la ciudad, contacto con la naturaleza, cercanía a la “gran ciudad” por medio del transporte público y particular; todo esto, sucedió bajo un incentivo importante: la política agraria común de la Unión Europea, la cual, destinaba parte de su presupuesto al sector agrícola como parte de sus políticas de convergencia. Sin embargo este modelo funciono bien para los países europeos, pero en el caso de las ciudades latinoamericanas, fue un proceso totalmente distinto ya que éstas intensificaron aún más la industrialización y tercerización del aparato productivo y por lo tanto, la urbanización de la economía, donde las ciudades se consolidaron como centros neurálgicos en torno a los que se ha ido articulando la dinámica de acumulación, crecimiento y modernización de los distintos componentes de una economía en acelerado proceso de globalización, ello ha incidido en el impulso de las políticas de liberalización económica de desregulación y  la penetración de las nuevas tecnologías  durante las últimas décadas. Ante estos efectos combinados y simultáneos de las nuevas tecnologías de la información, la reestructuración económica y la globalización, han estado procesando un conjunto de radicales transformaciones que han terminado afectando a todos los rincones de la economía latinoamericana, alterando profundamente el escenario de la acción social, tanto en sus dimensiones económicas, sociales, políticas y culturales, como en su expresión territorial.

Paralelo a esto,  dichas actividades se fueron intensificando, erogaron los salarios más elevados en cada país, generando la mayor demanda por costosos y sofisticados artefactos urbanos cuya presencia, especialmente en las metrópolis periféricas, se ha intensificado en esta fase del desarrollo capitalista, su localización metropolitana ha contribuido fuertemente al desencadenamiento y a la retroalimentación de efectos inductores del crecimiento y de la expansión urbana. En particular, la proliferación de shoppings-malls de última generación, de condominios cerrados de alto estándar, de edificios corporativos inteligentes, de conjuntos empresariales integrados, etc., han tenido una fundamental incidencia en la estructuración metropolitana y en la configuración de la morfología emergente. Todo ello ha redundado en que en su crecimiento, las respectivas manchas urbanas tiendan a encaminarse hacia una dinámica de metropolización expandida, en la que progresivamente van ocupando los pueblos y áreas rurales que encuentran a su paso, desbordando una y otra vez sus límites anteriores.

Consecuencia  de esto, se enmarcan lo que podríamos llamar los “polos” de suburbanización en las ciudades latinoamericanas, caracterizados por el establecimiento de industrias, pero sobre todo por la masiva inmigración de los estratos bajos y de la mayor parte de la población económicamente activa, que, en relación a esto, establecen los asentamientos debido a la migración de los trabajadores(as) y sus familias hacia las mencionadas cabeceras municipales, se promueve el crecimiento informal de barrios marginales, los cuales, en parte también se extienden en las colindantes zonas rurales, sumado a la disponibilidad de grandes extensiones de tierras sin valor agrícola que en su mayoría, son semilegalmente parceladas y después vendidas a precios relativamente económicos; esto, en cierta medida, es consecuencia de la carencia de políticas claras entorno a los instrumentos reguladores del suelo para el ordenamiento del territorio. De igual forma, la existencia de nuevos establecimientos y/o por el traslado de empresas en los corredores industriales, ha provocado una relativamente fuerte inmigración a las áreas suburbanas y cabeceras municipales, debido a sus buenas conexiones viales y a su buen equipamiento en el sector terciario, son preferidos como lugares de vivienda para migrantes desde la ciudad, predominantemente de población perteneciente a los estratos medios, quienes en su mayoría se trasladan pendularmente a sus lugares de trabajo;  dentro de este proceso de la suburbanización, pequeños poblados han podido fortalecer notoriamente su función como subcentros dentro de cierta región.

Así mismo el fenómeno de la suburbanización, se ha vinculado a la estratificación de la población, donde los estratos altos corren paralelamente a otros procesos ya conocidos de expansión en las metrópolis latinoamericanas: el traslado sucesivo de escuelas, colegios y universidades privadas de alto costo, así como de exclusivos centros de recreación y de deporte, de instituciones de previsión para la alta demanda, excluyendo así mismo, construcción de urbanizaciones, conjuntos cerrados, así como casas unifamiliares de lujo, en las cuales siempre aparecen las correspondientes medidas de seguridad. Debido a la cada vez mayor distancia de la ciudad y al aumento enorme del tránsito muchas de estas casas no son utilizadas como viviendas permanentes sino únicamente en los fines de semana. Junto a esta situación se suma la concentración lineal de los  restaurantes, discotecas, kioscos, cafeterías, misceláneas, etc., donde  las autopistas y ejes secundarios, se han sobrecargado en los fines de semana por un masivo turismo en el que toman parte en gran medida los estratos medios y bajos.

Cabe concluir, que el desarrollo, ha sido un elemento estructurante en los procesos de metropolización y  suburbanización,  que si bien, se han fortalecido en los últimos años debido a las continuas transformaciones sucedidas en ciudades latinoamericanas a nivel económico, político, social y cultural,  es necesario establecer instrumentos encaminados a la regulación en los usos del suelo y a los modelos de ocupación para que funcionen como alternativa de control a la expansión urbana y al crecimiento en los territorios suburbanos.

BIBLIOGRAFIA:

TORRES TOVAR, Carlos Alberto (2009). Ciudad informal colombiana: barrios construidospor la gente. Bogotá: Editorial Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.

Bazant, J. (2001). Periferias urbanas, expansión urbana incontrolada de bajos ingresos y su impacto en el medio ambiente. México D. F.: Editorial Trillas S. A. de C. V.

DELGADO, J. (2003).  La urbanización difusa, arquetipo territorial de la ciudad-región. En Revista Sociológica. Año 18, número 51. Enero-abril 2003, pp. 13-48.

JANOSCHKA Michael, 2009 El nuevo modelo de la ciudad latinoamericana: fragmentación y privatización. Universidad Humboldt de Berlín, Alemania

 Dematteis, Giuseppe, (1998). “Subur-banización y periurbanización. Ciudades anglosajonas y ciudades latinas”. Monclús, Fco. Javier (Ed.), La ciudad dispersa. Barcelona, Centre de Cultura Contemporània de Barcelona.

Czerny, M. (1989): El proceso de la descentralización: una de las alternativas del desarrollo de las ciudades pequeñas y medianas. Actas Latinoamericanas de Varsovia 8, p. 219-232.

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Una mirada crítica a las ciudades de conocimiento

Por Dalia Nuit Roncancio R

Bióloga

Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo

Para empezar a entender una ciudad de conocimiento es necesario saber qué es una ciudad desde un punto de vista conceptual.

Según Vásquez-Barquero (2005, citado por Acosta, 2011), una ciudad se ha convertido en el espacio preferente para el desarrollo de las economías. La proximidad de empresas y de actores facilita los intercambios en buenas condiciones económicas; la diversidad del sistema productivo potencia la dinámica económica; la interacción entre las empresas y actores facilita las negociaciones y los acuerdos entre ellos, así como la difusión de la información y del conocimiento; y la concentración de recursos humanos e institucionales, unida a la presencia de servicios a las empresas convierten a las ciudades en espacios para la creación y difusión de las innovaciones, estimulando el aprendizaje de la cultura emprendedora y competitiva por parte de los individuos y las organizaciones.

Por otro lado Nel. Lo (2002, citador por Acosta, 2011) expone que la ciudad, además, es el lugar de interacción por excelencia. Los lugares de encuentro de los decisores económicos, políticos, culturales y sociales; de los artistas, diseñadores, técnicos, investigadores, profesionales y trabajadores que están normalmente, en la ciudad. En ella se localizan las oficinas de las administraciones y las sedes de las empresas en las que se toman decisiones de inversión, los centros de formación y de investigación, los centros de emprendimiento, los recintos feriales y de exhibición de productos, los lugares de ocio y de la cultura. La ciudad es un espacio de relaciones e intercambios que permite la formación de redes a través de interacciones culturales, económicas, sociales, científicas y políticas. Las relaciones de red reducen la incertidumbre y facilitan los intercambios, por lo que garantizan mejores resultados económicos a las empresas y sistemas productivos locales.

Entendiendo ahora sí, desde una mirada conceptual que es una ciudad y que se genera en ella, se puede conocer el concepto de la ciudad del conocimiento, la cual se puede resumir de la siguiente manera: La ciudad del conocimiento se puede definir como un medio creador e innovador conformado por un gran sistema de estructuras sociales, institucionales, organizativas, económicas y territoriales que crea condiciones para la generación continua de sinergias (Castells y Hall, 1994; citado por Acosta, 2011), entre actores públicos, privados y universidades, para el desarrollo de nuevas industrias y de nuevos servicios que incorporan conocimiento y creatividad del más alto valor agregado, a partir del conocimiento generado en los sistemas de educación, ciencia y tecnología, a través de infraestructuras de investigación y desarrollo, y de la capacidad creadora de la respectiva cultura. (Acosta, 2011)

Pero que tanto se tiene en cuenta la cultura en todo este proceso? Si bien es un boom que se está viviendo ahora, y que es necesario para el progreso de las ciudades, será que de verdad se está tomando en cuenta las culturas que integran la ciudad o simplemente es una forma acelerada de buscar el progreso económico y capitalista de la misma para atraer más inversión extranjera y generar avances y confort para ellos?. La idea de tener estos progresos suena fenomenal, pero si de verdad existiera una igualdad social, en donde todos los integrantes de una ciudad tuvieran los mismos recursos y oportunidades, funcionaria de maravilla, pero en la realidad eso no ocurre.

Estas ciudades de conocimiento son limitadas ya que su plataforma está casi siempre reducida a una base digital, de nuevas tecnologías, a las cuales solo los que tiene conocimiento de estas pueden acceder y por tanto generar nuevas tecnologías que ayuden al progreso de la ciudad en todos sus aspectos. Además como lo plantea Prince K, et al (citado por Romero y Del Valle, 2008) la ciudad digital debe alinearse con los paradigmas de la Sociedad del Conocimiento: la convergencia de cada cosa, persona u organización, de cada parte de la sociedad, con las características que describen y guían los cambios en este pasaje de la era industrial a la era digital. Porque eso es lo que está viviendo la sociedad hoy en día, un cambio vertiginoso de tecnología, innovación y conocimiento abrumador, de la cual no todas las ciudades y sociedades están preparadas.

Lo cual lleva a que las actuales coyunturas mundiales exigen una renovación en los estudios y prácticas sobre la interfase entre redes electrónicas y ciudades. Debido a que surgen nuevos conceptos, nuevas nociones y las ciudades comienzan a ser vistas como medios innovadores, tanto para sus ciudadanos como en relación a las regiones circundantes y a sus países de pertenencia. Estas ciudades como medios innovadores significan desarrollo, progreso e integración a la Sociedad del Conocimiento (Finquelievich 2007, Prince 2004; citados por Romero y Del Valle, 2008).

Pero de verdad están preparadas las ciudades, en especial las que los economistas llaman del tercer mundo o subdesarrolladas? La verdad, el camino que estas ciudades deben recorrer es muy largo y aunque existe la teoría y la intensión de llevarlas a cabo les va tomar mucho tiempo, dinero, coyuntura y unión de todos los sectores para hacerlas realidad, aunque ya existen modelos y pinitos de desarrollo de estas ciudades, es apenas el comienzo y el camino es lo más importante en el logro de estas ciudades de ensueño en donde todos los ciudadanos puedan tener oportunidades para generar, crear y poner en marcha ese conocimiento.

Referencias bibliográficas

PUERTAS, ACOSTA. Jaime. 2011. Ciudades de américa latina en la sociedad del conocimiento. Experiencias de investigación, innovación y creatividad. Revista en línea ARENOTECH, julio 2011.

ROMEIRO, Patricia; MÉNDEZ GUTIÉRREZ DEL VALLE, Ricardo. 2008. Las ciudades del conocimiento: revisión crítica y posibilidades de aplicación a las ciudades intermedias. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales.  Barcelona: Universidad de Barcelona, 1 de agosto de 2008, vol. XII, núm. 270 (50). <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-270/sn-270-50.htm&gt; [ISSN: 1138-9788]

LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO EN LOS PROCESOS DE TRANSFORMACIÓN DEL HÁBITAT

Por: Juan Carlos Marín Villegas

Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo

La crisis ambiental contemporánea, con asentamientos urbanos como principal hábitat del hombre, ya no precisa solamente de soluciones para el tema de la salubridad, como en la ciudad industrial, o de la función o el confort como en la urbe moderna, sino que comprende una necesaria preocupación por las condiciones del medio natural y construido, por la obtención del bienestar humano y por el acceso equitativo a los recursos y a los beneficios obtenidos de ellos. La posibilidad de alcanzar este equilibrio se encuentra basada en las formas de relación ecosistema-cultura. En este sentido, los avances científicos de los últimos años, constructores de una nueva sociedad -la sociedad del conocimiento-, se constituyen como soporte de las nuevas formas de relación social y de transformación productiva del espacio.

Lo ambiental como realidad englobante de las comprendidas en el hábitat, es “el campo de la realidad en el cual se establecen y definen interacciones entre las esferas de la naturaleza y la sociedad” (Fernández, 2000:3). El hábitat humano puede entenderse como un sistema vivo y por lo tanto complejo de interrelaciones, en el que se desarrollan procesos de construcción material y simbólica a distintas escalas, entre las estructuras sociales y las estructuras físicas. Según Fique (2008:120), “Los procesos de apropiación y transformación del medio físico (natural y construido), mediante los cuales se configura un hábitat, tienen un carácter productivo”. La resolución de la interacción sociedad-espacio, entendida de esta manera, es un proceso productivo de hábitat, que según el mismo autor  “es el conjunto de acciones y retroacciones -materiales y simbólicas- desarrolladas en unos contextos específicos, entre numerosos y diversos agentes para el desarrollo o consecución y utilización de los recursos necesarios para la gestión, planeación, producción, distribución, uso, mantenimiento y/o transformación del medio físico.”

Como se advertía, en el hábitat se desarrollan procesos de producción material y simbólica. Simonds (1958), citado por Fique (2008), ya había propuesto distinguir entre, por un lado, una acción humana sobre el medio y, por otro, una acción simbólica sobre el ser humano. El interés del presente documento es analizar, de manera general, algunas de las repercusiones de la configuración de la sociedad del conocimiento en los procesos productivos del hábitat, principalmente en los concernientes a la transformación social del espacio, tomando como caso específico a  la ciudad-región de Manizales.

La sociedad del conocimiento es considerada como la tercera revolución tecnológica del capitalismo. Según Borja y Castells (1997:21), citados por Acebedo (2010), “Las ciudades y sociedades de todo el mundo están experimentando en este fin de siglo XX una profunda transformación histórica cultural. En el centro de dicha transformación se halla una revolución tecnológica, organizada en torno a las tecnologías de información. Basándose en la nueva infraestructura tecnológica, el proceso de globalización de la economía y la comunicación ha cambiado nuestras formas de producir, consumir, gestionar, informar y pensar.”

Las tecnologías de la información y la comunicación estructuran la aparición de la ciudad informacional, interconectada con el resto del mundo para la prestación de servicios, a través de sistemas tecnológicos avanzados, lo que las lleva a asumir roles dentro de las nuevas jerarquías urbanas y metropolitanas. El territorio pierde importancia y sólo se encuentran transformaciones espaciales, procesos productivos materiales de hábitat, en los nodos del sistema informacional. En este sentido, para el caso de Manizales, la posición asumida en los últimos años es la de prestador de servicios informacionales poco avanzados como los call centers, basados principalmente en mano de obra poco calificada y de bajo coste. La oferta de este tipo de servicios se realiza en grandes edificios conectados por redes de comunicación informacional.

Bajo la premisa de la competitividad, otro de los papeles asumidos por la ciudad es el de ser productor de materias primas, basado en los recursos naturales de que dispone el territorio. Para esto se dio prioridad a la construcción de infraestructura física que garantice la concreción de una economía principalmente exportadora (Aero palestina, autopista del café). Todo esto acompañado por el estímulo a la inversión extranjera. Estas políticas descritas se encuentran enmarcadas en la concepción exógena  de la gestión del territorio- hábitat urbano, visión que según Acebedo (2010:25), consiste “en entender la sociedad del conocimiento como un paradigma tecno científico basado en la competitividad y el libre mercado (…)”. Se trata entonces de acciones que no alcanzan a permear los distintos niveles del hábitat y que persiguen la inclusión en el sistema global bajo el cumplimiento de ciertos estándares impuestos como soluciones universales.

Surge entonces otra manera de abordar la sociedad del conocimiento, la visión endógena, fundamentada en “el valor del territorio como objeto y sujeto en la  generación de conocimientos e innovación (…)” Acebedo (2010:25).  Esta concepción reconoce la cooperación en lugar de la competitividad, el aprendizaje colectivo como manera de alcanzar el desarrollo humano, las potencialidades particulares de los territorios así como su autonomía.

La ciudad de Manizales, inmersa en la Ecoregión del Eje Cafetero, posee cualidades que podrían permitir la construcción de procesos productivos de hábitat, enmarcados en la visión endógena como alternativa a la concepción exógena que ha preponderado en su gestión político-económica. El aprovechamiento de las condiciones complementarias de las ciudades y el territorio de la Ecoregión, la articulación de las universidades en los procesos de innovación tecnológica para la resolución de los problemas de la industria local, el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC’s) para la formación académica de la población, así como la implementación de sistemas de transporte avanzados, pero consecuentes con las condiciones socioculturales de los habitantes, (recordando con esto al fracaso del famoso Sistema de Transporte Integrado de Manizales, “TIM”), son apenas algunas de las políticas que podrían asegurar mejores condiciones de vida para quienes habitan la ciudad, y en todo caso redundar en un mejor tratamiento del medio natural y construido.

Bibliografía

FERNANDEZ, Roberto. (2000). La ciudad Verde. Teoría de la Gestión ambiental urbana. Buenos Aires: Espacio Editorial.

FIQUE, Pinto Luis. (2008). hábitat: hacia un modelo de comprensión. En Pensando en Clave de Hábitat: una búsqueda por algo más que un techo. Pp 102-129. Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá.

ACEBEDO, Luis Fernando. (2010). El concepto de territorio y el tránsito de la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento. En cuadernos de clase nº 01-03, elementos para una teoría del desarrollo territorial. Pp. 10-29. Maestría en desarrollo regional y planificación territorial, Universidad Autónoma de Manizales.

LA CULTURA REGIONAL COMO INGREDIENTE FUNDAMENTAL DE LOS TERRITORIOS DEL CONOCIMIENTO

Por: Andrés Felipe Grisales Sánchez

Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia – Sede Manizales

En un tiempo en el que los límites que permiten la interrelación entre las personas ya no son como antes, es decir, no son geográficos, estas personas se enfrentan a otras barreras muy aparte del hecho de poder ir a un lugar determinado o comunicarse con una persona o entidad. Dichas barreras pueden ser económicas, sociales o culturales, pero lo que si es posible decir es que de ningún modo son tecnológicas. Este hecho de tener más posibilidades tecnológicas en la actualidad nos brinda mayores herramientas para actuar, trabajar, entretenernos y en general vivir.

El municipio, la región o el país en el que vivimos es un lugar de potencialidades inmensas si logramos utilizar y aprovechar los avances tecnológicos y científicos actuales. Lo que requerimos es conocernos a nosotros mismos, conocer nuestras fortalezas naturales y tener conciencia de nuestras debilidades también, para poder planificar sensatamente nuestra región.  Los asuntos económicos, políticos y sociales a nivel nacional e internacional deben tenerse en cuenta por supuesto, pero lo que no se debe dejar olvidar es tener como objetivo primario lo local y después lo externo o global.

Teniendo en cuenta que la ciudad o el territorio se puede asimilar a un sistema u organismo complejo, compuesto por muchos y variados organismos  más pequeños, y que de igual forma hace parte, junto con otros sistemas, de un sistema mucho mayor, podemos verificar así que para el sostenimiento adecuado del territorio se  requerirá tener en cuenta todo lo que ocurre a nivel de los territorios mayores y menores. Por ejemplo, si lo que nos preocupa es el desarrollo o el sostenimiento de nuestra ciudad, debemos estar atentos a lo que ofrecen y demandan nuestros barrios y comunas y a la vez examinar lo que se ofrece y se  demanda en nuestro departamento, país o inclusive a nivel mundial. Esto es, observar e integrar el mundo entero, es un abordaje holístico del problema, es lo que buscan o deben buscar las ciudades o territorios actuales del conocimiento.

Aquellas ciudades que basan su economía y cultura en aquello que no es autóctono u originario de su región y que a la vez no generan una economía propia real, son ciudades sin cimientos firmes para su sostenibilidad.  Un territorio del conocimiento debe ser un territorio con conciencia no solo moral sino también económica, social y cultural. En nuestro país no observamos niveles aceptables de este tipo de conciencia, pues como ejemplo, nunca se dieron cuenta o nunca prestaron atención al hecho de que era urgente reordenar el territorio y fortalecer las vías urbano-regionales de tal forma que hubiera agilidad entre el campo y la ciudad como una de las herramientas indispensables para afrontar por lo menos dignamente los nuevos tratados de libre comercio.

Hablando ya de las fortalezas naturales de nuestra región habría que preguntarnos, ¿somos buenos en la agricultura, en la minería, en los servicios?, y sin lugar a dudas el producto que nos identifica es el café, no es sino decir de qué región estamos hablando: “región cafetera” y si esto no es suficiente mirémonos en un marco mundial, en donde Colombia se encuentra dentro de los países productores de café en el tercer lugar. Esto es una gran área de trabajo dentro del territorio del conocimiento a conformar, pero no es el único, considerando además que esta tierra es muy rica para producir los alimentos necesarios para nuestro propio sustento regional.

Nuestra región y cualquier región se aproximará a ser un territorio del conocimiento en la medida en que cooperen aquellos que hacen con los que saben, el gobierno con la academia, cuando se actúe con fuerza tanto para los asuntos externos (fuerza exógena) como para los internos (fuerza endógena).

Pensando el tema de región y observando alrededor del mundo vemos cómo en el momento existe un territorio ya conformado que se tambalea y en ocasiones se escuchan rumores de división, estoy hablando de la Unión Europea en donde los problemas económicos graves de algunos de sus países han puesto a meditar a muchos si en realidad todos los integrantes de esta unión sí son europeos, aunque lo parezcan porque se encuentran en el mismo continente.  Una reflexión a la que se llega es que existen países dentro de esta unión, con una cultura tan diferente que no parecen o no están por decirlo así, en la misma onda de los países más desarrollados de Europa (Alemania, Francia e Inglaterra). Teniendo en cuenta lo anterior podemos decir que los problemas de la “región” de Europa no son financieros, ni son geográficos, son más bien culturales.

Unión Europea                                                                     Región Eje Cafetero

El anterior ejemplo, nos hace caer en cuenta entonces que para desarrollar y sostener un territorio o ciudad del conocimiento en nuestra región, necesitamos además cambiar o mejorar la cultura de todos quienes vivimos en esta, nuestra región cafetera.

Los límites ya no son como antes, límites geográficos, son límites mentales.

REFERENCIAS:

LUZON Benedicto, José Luis, STADEL, Christoph, BORGES, Cesar.   Transformaciones regionales y urbanas en Europa y America Latina.  Publicacions Universitat de Barcelona. Barcelona. 2003.

Reflexiones en torno al territorio y los pueblos indígenas.

Sólo existía la oscuridad.
Bajo ella Sabaseba creó lo que somos hoy: “Luz”.
En medio de la belleza de un espacio infinito,
Sabaseba creó la vida y con ella la razón de existir
de un pueblo: Ishtana, la Tierra.
Todo era oscuro, no había en la tierra,
sol ñana, agua, estrellas, totobira selva,
pescado, básico fuego, karera ni gente alguna,
sólo existía piña, Nankadura, y pequeños arbustos
donde se encontraban Sabaseba, nuestro Creador
y Saymadoyi, nuestros antepasados.
KA, INSHQUI SACKAYBA

Por: Efraím Quintero Manzano
Estudiante de la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo.
Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales.

Si asumimos que el hábitat se construye socialmente y no simplemente se llega a ocupar, entenderemos el territorio como aquella forma simbólica de propiedad que da cuenta del sentido de pertenencia a un determinado lugar. El territorio adquiere no sólo forma en las relaciones sociales que allí se tejen, sino también sentido. Así, nos encontramos con dos aspectos referidos por Yori (2009): el sentido de lo material concebido como el proceso de construcción social-material del espacio físico “producción social del espacio construido”, hábitat; y el sentido de lo simbólico donde alude a los procesos de construcción social de la realidad y del hábitat propiamente dichos, no tanto al hacer la vivienda, pero sí a su modo de vida o de habitar de esa realidad.

Por otra parte y de una manera abstracta, Acebedo (2010) sostiene que la consolidación del territorio en cada momento histórico parece estar determinado por “la conjugación de por lo menos cuatro (4) fuerzas motoras que interactúan de manera dialéctica: Espacio, tiempo, técnica y movimiento. Dependiendo de las características de la sociedad y del modo de producción que predomine, las fuerzas motoras le imprimen al territorio sus características y connotaciones básicas”. Con este otro planteamiento, aunque enfocado desde ese proceso de tránsito de la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento, se referencian esos elementos conceptuales que permiten construir un territorio por las actividades que se suceden en dicho territorio, en cualquier tiempo o espacio conocido.

A partir de los criterios anteriores, intentaremos vislumbrar lo que sucede en un territorio indígena como el Bari, localizado en torno a la cuenca del río Catatumbo al nororiente colombiano. Estos dos acercamientos teóricos, posibilitan encontrar las relaciones del sujeto estudiado con su territorio y manifiestan la construcción de un hábitat particular en esa dimensión espacio-temporal, modulada por sus actividades en procesos de acomodación al lugar.

El concepto de territorio para los pueblos indígenas implica integralidad ecológica, un proceso construido desde el engranaje de diversos aspectos constitutivos de su cultura, en su espacio-tiempo, su movimiento y reconocimiento constante de lo que camina y su historia particular: Sus imperativos culturales se remiten a su mundo cosmogónico que integran el todo y la naturaleza; incluyen procesos de apropiación de territorios que implican experimentación, adaptación y decantación de prácticas y conocimientos.

La apropiación, movimiento, innovación en tecnologías apropiadas al contexto y la convivencia con los territorios, se interrelacionan con complejas dinámicas de socialización cultural mediadas por las autoridades tradicionales o sabios, “…personas o instituciones reconocidas por el respectivo pueblo indígena como las Autoridades legítimas que administran y ejercen justicia en los territorios indígenas de conformidad con sus usos, costumbres, normas, procedimientos, reglamentos de convivencia y la legislación especial indígena. Que (manifiestan) la pervivencia y la construcción cultural territorial.” (Piñacué, 2003). Es entendible que la existencia y desarrollo de un pueblo indígena no es posible sin el territorio que han construido, apropiado y defendido culturalmente en miles de años (Salazar, 2005).

Es importante anotar en este aspecto de administración del territorio un componente importante, el Consejo de Caciques y sus asambleas semestrales, integrado por todos los habitantes mayores de edad y “registrados formalmente”, son las instancias donde se deposita la soberanía de todos los comuneros y se toman las decisiones de mayor trascendencia mediante procedimientos participativos de democracia directa. Autoridades que ejercen su conocimiento de las normas y procedimientos propios. (Bondia Garcia, 2009).

Asumir el territorio como construcción social con características particulares de acuerdo a una situación específica, un tiempo que transcurre, unos caminos y espacios recorridos, más unas maneras de hacer las cosas y con una simbología manifiesta en un tiempo ponderado, requiere plantear o proponer dos enfoques que vislumbren el quehacer de la comunidad dentro del territorio y por qué tanta anomalía para perdurar en lo espacial.

Un primer enfoque va argumentado desde los derechos de los Pueblos Indígenas y de los Grupos Étnicos junto con sus Territorios en el concepto de reconocimiento y protección de la diversidad étnica y cultural. (Salazar, 2005). Y un segundo enfoque visto desde la perspectiva que genera el caos y el cosmos como elemento estructurante de la creación del hábitat y su concerniente habitar.

Según Piñacué (2003) “Los Territorios Indígenas se entienden como las áreas poseídas en forma regular y permanente por un pueblo indígena y aquellas que, aunque no están poseídas en dicha forma, constituyen su hábitat o el ámbito tradicional de sus actividades sagradas o espirituales, sociales, económicas y culturales, así otros grupos étnicos o poblacionales habiten en dicho territorio”. Para las Naciones Unidas (Citado por Bondia García, 2008) “Son comunidades, pueblos y naciones indígenas los que, teniendo una continuidad histórica con las sociedades anteriores a la invasión y pre coloniales que se desarrollaron en su territorio, se consideran distintos de otros sectores de las sociedades que ahora prevalecen en esos territorios o en partes de ellos. Constituyen ahora sectores no dominantes de la sociedad y tienen la determinación de preservar, desarrollar y transmitir a futuras generaciones sus territorios ancestrales y su identidad étnica como base de su existencia continuada como pueblo, de acuerdo con sus propios patrones culturales, sus instituciones sociales y sus sistemas legales” (SUBCOMISIÓN DE PREVENCIÓN DE DISCRIMINACIONES Y PROTECCIÓN A LAS MINORÍAS DE LAS NACIONES UNIDAS: Estudio del Problema de la Discriminación contra las Poblaciones Indígenas, Doc. ONU E/CN.4/Sub.2/1986/7/Add.4, párr. 379).

El apego a las tierras ancestrales y a los hábitats en que viven es precisamente una de las características que distingue a estos pueblos. (Shelton Davis, 1991, citado por Salazar, 2005). Bajo este criterio es primordial identificar el mapa del territorio tradicional ancestral, el cual va aportar fundamentos interesantes al imaginario colectivo del pueblo Bari para defender sus derechos a su integridad étnica y cultural, sobre sus territorios tradicionales, frente a –por ejemplo- las solicitudes de exploración de grandes proyectos petroleros y carboníferos en su territorio.

El territorio es imprescindible para la supervivencia tanto física como cultural de los pueblos indígenas. Permite medirse, asumirse como conocido, facilita la interacción de sus componentes, involucra el pensamiento y la magia de lo desconocido poniendo en el imaginario simbologías abstraídas de la naturaleza y su creación por sujetos fuera de lo palpable y observable.

Es la posibilidad de encontrar esos territorios permeados por el tiempo, incrustados en la memoria de aquellos que se untaron con la valentía de los que venían, transfugados en las magnitudes de las montañas y los senderos evasivos, posicionados en la topofilia que requiere de ese espacio transitado de un lugar a otro lugar (Yi-Fu Tan) o la topofobia mesurada de lo no conocido pero también la toponimia referenciada en el relato arrullador de la abuela que marrulla el tabaco de la tierra cultivada con las pisadas de pies abiertos y desnudos.

La leyes de los libertadores son para nosotros un menor derecho no igual jamás al de los indígenas que tenemos desde antes nuestro derecho mayor…por eso nos hemos puesto a recordar y a pensar que todo el tiempo, desde siempre, los indígenas hemos vivido en estas tierras y mucho más … esta es la verdad, la más grande verdad, porque nadie en el mundo puede negar que este continente fue ocupado, habitado, trabajado antes que nadie por nuestros habitantes, luego por nuestros padres y hoy por nosotros mismos. De ahí, de esta verdad mayor nace nuestro derecho mayor. Manifiesto Guambiano, Cabildo de Guambía, 1980.

Su cosmovisión y su forma de vida trascienden. “…la vida social en los poblados originarios se estructura con base en el criterio comunitario, según el cual los intereses y derechos individuales no se le atribuyen al sujeto por el mero hecho de su calidad de ser humano individual, sino, antes bien, por ser miembro de su comunidad… Ello determina que el sujeto esté más integrado y obligado en la comunidad. (Bondia Garcia, año).

El concepto de territorio indígena pertenece al campo del pensamiento indígena, a su llamado derecho consuetudinario, y que constituye uno de los soportes de su cosmovisión. (Sánchez, 92 citado por Salazar, 2005). El territorio viene a ser la morada del principio creador, su cosmovisión magnifica lo contenido, permea todo concepto diferente a sus creencias religiosas o subjetivas sobre su posicionamiento en el lugar. Un principio generador “…de un universo de seres sobrenaturales que comúnmente ejercen potestad sobre la naturaleza”.

“Los Bari no se preguntan tanto por el origen mismo del mundo sino por la necesidad de alguien que ordene las cosas, las gentes y su conducta para que cada elemento esté en su sitio. Este proceso ocurre en la interacción entre Sabaseba, sus enviados y los Bari mismos… Viene con el viento desde el poniente donde vivía con su familia y llega a la tierra que encuentra “oscura, sin estructura, sin forma determinada, caótica (…). Con su trabajo la ordena, la modela, dándole una nueva forma hasta conseguir su situación actual: llanita y con sentido para poder ser habitada y disfrutada”. (Castillo 1981:290, citado por Jaramillo, 1992). Un territorio desconocido, extranjero, sin ocupar (lo que quiere decir con frecuencia: sin ocupar por «los nuestros»), continúa participando de la modalidad fluida y larvaria del «Caos». Al ocuparlo y, sobre todo, al instalarse en él, el hombre lo transforma simbólicamente en Cosmos por una repetición ritual de la cosmogonía. Lo que ha de convertirse en «nuestro mundo» tiene que haber sido «creado» previamente, y toda creación tiene un modelo ejemplar: la Creación del Universo por los dioses.

A manera de concluir este trabajo remito dos connotaciones presentadas en este, el considerar la construcción del territorio como algo que va con las especies y más con los seres humanos, fortalecidos con su poder de seleccionar y cuestionar un determinado lugar como emblemático o posibilitador de acciones inherentes a un mundo subjetivo que va a estructurar esa segunda connotación de crear un imaginario dotado de variedad de situaciones permeadas por los cuestionamientos de cómo se suceden las cosas o como aparecieron ellos en este enclave territorial. “…No nos interesa, por tanto, el hábitat reducido al análisis de unas propiedades físicas sino en tanto expresión de los procesos subjetivos de quienes lo gestionan y construyen. La idea de que el territorio es construido socialmente supone, por tanto, la construcción de una micro-sociedad, esto es, de un acuerdo social sobre el espacio”. (Yori, 2009)

Ahora, ¿Como vislumbrar un pensamiento generado o construido desde el territorio usurpado o tomado por otros? o ¿Que nos dicen los últimos que han llegado para permanecer en los lugares que fueron de otros retirados a la fuerza?; ¿Será que esa construcción de ese territorio por los nuevos poseedores es parecida a esa historia contada desde los conquistadores o colonizadores en estos más de quinientos años recorridos? “Desde siempre, la cuestión indígena ha sido, sobre todo, una cuestión territorial y por tanto, parte del sistema mundo moderno-colonial y, por esta razón, es uno de los meollos de la cuestión nacional.

Referencias.

Acebedo, Luis Fernando. (2010). El Concepto de Territorio y el Tránsito de la Sociedad Industrial a la Sociedad del Conocimiento. En: Cuadernos de clase 01-03. Elementos para una teoría del desarrollo territorial. Universidad Autónoma de Manizales. Pp: 235-263.
Ashcayra Arabadora Acrora. La explotación petrolera en el Catatumbo -Colombia; Genocidio al Pueblo Bari. Disponible en: http://www.cdca.it/IMG/doc/explotacion_petroleo_documento_de_los_bari.doc. Búsqueda realizada el 5 de septiembre de 2011.
Bondia Garcia, David. De lo Global a lo Local o de lo Local a lo Global. Informe Relator Especial ONU para los Derechos de los Pueblos Indígenas, Julio de 2009. Instituto Colombiano de cultura hispánica. Geografía Humana de Colombia.
Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. http://www.lablaa.org/blaavirtual/bio.htm. Búsqueda realizada el 5 de Septiembre 2011
Páez Quintero, David Alonso. MUNDO BARÍ. Un pueblo que se niega a desaparecer. 2010.
Piñacue Achicue, Jesús Enrique.(2003). Colombia: Proyecto de Ley sobre Jurisdicción Especial Indígena. http://alertanet.org/proyecto-colombia.htm. Búsqueda realizada el 4 de septiembre de 2011.
Porto-Gonçalves, Carlos Walter. Los indígenas y la cuestión nacional (o de ONG y transnacionales). http://www.rebelion.org/noticia.php?id=116460. Búsqueda realizada el 5 de Septiembre 2011
Salazar J., Carlos Augusto. ISHTANA, el Territorio Tradicional BARÍ. Informe final sobre territorio tradicional del Pueblo Indígena Bari, Región del Catatumbo, Norte de Santander. OXFAM-CECOIN. Agosto – 2005
Yori, Carlos Mario. (año). La Construcción Social del Hábitat. Una aproximación antropogeográfica a la ciudad latinoamericana, en “clave de La Construcción Social del Hábitat. Una aproximación antropogeográfica a la ciudad latinoamericana, en “clave de derechos derechos”, orientada a la recualificación de las políticas públicas en materia de hábitat y calidad de vida. Los casos de Ciudad de México y Bogotá, período 1995-2009.

REFLEXIONES SOBRE TERRITORIO Y REGIÓN

Por: Juan Carlos Marín Villegas

Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.

El concepto de territorio no es un concepto simple, no sólo por su importancia en la vida cotidiana de los seres humanos, sino por la multiplicidad de usos y significados que se le ha conferido por las distintas disciplinas a raíz de su reconocimiento como uno de los conceptos básicos de la vida humana. La construcción de una noción integral del Territorio implica una visión compleja que no se limite a la caracterización física, ni a la de simple plataforma. En este sentido ARDILA (2006) advierte: “Una definición del concepto de territorio nos obliga a superar la idea de que el territorio es un espacio de tierra sobre el cual se desenvuelve –sin más– la vida humana, así como la idea de que el territorio es tan sólo la organización político administrativa que se derivó de la aparición del Estado-nación”. A pesar de tener una base física donde se concreta, la noción de Territorio no se encuentra limitada únicamente por su componente espacial y/o político, sino que corresponde además a una amplia red de intercambios y relaciones ecosistémicas y culturales, cuyos procesos lejos de ser estáticos, no permiten la delimitación de fronteras rígidas, sino más bien de traslapos porosos y en constante movimiento a manera de membrana.

En el caso de nuestro país, es claro que las actuales fronteras político-administrativas que delimitan el territorio de Departamentos y Municipios no responden a las realidades ecosistémicas y culturales. Así lo constata   MASSIRIS (1997)  cuando afirma que “En esta división se advierten dos hechos: el primero tiene que ver con el mantenimiento de la división municipal y departamental que existía antes de 1991, con sus disfuncionalidades para la eficacia de la política de descentralización en el caso de los municipios y de la creación de regiones de planificación funcionales en el caso de los departamentos (…). El segundo hecho se relaciona con el excesivo tipo de entidades territoriales creadas por la nueva Constitución Política, lo cual constituye un obstáculo para la coordinación y armonía en la acción de éstas sobre el territorio”.

Es indispensable, por tanto, reconocer que no se ha resuelto aún entre nosotros la crisis nacional representada en el desorden territorial existente, lo que lleva a insistir en, como lo propone FALS (2001) “alternativas de transformación social y política, entre ellas las que ofrecen las regiones redivivas y las culturas que sirvan a éstas como soportes de identidad”

Si bien la normativa colombiana concerniente a la ordenación del territorio reconoce a las regiones, provincias y asociaciones municipales como entes territoriales, la falta de compromiso político no ha permitido su concreción. Este es el caso del proyecto de ordenamiento Territorial de la Ecoregión del eje Cafetero, el cual  aún no cuenta con los instrumentos de financiación y gestión que permitan consolidar tan importante iniciativa. Sería una fortuna que la reciente declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero como “Patrimonio cultural de la Humanidad” por parte de la UNESCO, así como la también reciente aprobación de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial ayuden a la viabilización del proyecto en mención.

Ecoregión Eje Cafetero. Fuente: http://www.sirideec.org.co/

Para concluir estas breves consideraciones dejo a manera de conclusión, la reflexión que sobre la Ecoregión del Eje Cafetero plantea ACEBEDO (2010) “(…) las regiones deben ser instrumentos flexibles y no entidades territoriales cerradas. Deben ser el resultado de realidades socioculturales y productivas, promover procesos de desarrollo que tengan como propósito la integración, más que la fragmentación. Las regiones son expresiones territoriales vivas y dinámicas de la sociedad.”

Bibliografía
Ardila, Gerardo. 2006. Ingeniería y Territorio: una relación política indisoluble. Palimpsesto 5:60-67.

Massiris, Angel. Determinantes de los planes de ordenamiento territorial. Publicación digital en la página web de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, tomado de la revista Perspectiva geográfica No.2.
http://www.banrepcultural.org/node/30034. Búsqueda realizada el 03 de Septiembre de 2011

FALS, Orlando. Kaziyadu. Registro del reciente despertar territorial en Colombia. Ediciones desde abajo. Bogotá, 2001.

ACEBEDO, Luis Fernando. (2010) Nuevos aires para la Ecoregión Eje Cafetero tras el voto por la autonomía de la Región Caribe. Publicación digital en la página web Caleidoscopios Urbanos.
http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/2010/04/nuevos-aires-para-la-ecoregion-eje.html. Búsqueda realizada el 04 de Septiembre de 2011

EL AGUA Y LA CIUDAD

Por: Andrés Felipe Grisales Sánchez

Ingeniero Civil
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia – Sede Manizales

Consultando sobre las razones que motivaron al surgimiento de las primeras ciudades, encuentro que según V. Gordon Childe (1950) éstas se originaron como producto de la capacidad de producir por vez primera un excedente de productos agrícolas, lo cual permitió la acumulación de bienes por encima del mínimo necesario para la sobrevivencia de la gente. Este excedente fue posible cuando se encontró la forma de traer agua a los campos relativamente áridos mediante canales de riego y así aumentar la producción agrícola y eliminar en gran parte, el riesgo de perder las cosechas en tiempos de sequía.

Lo anterior nos muestra la estrecha relación entre el agua, o mejor dicho las fuentes de agua, con la ciudad. Queriendo encontrar quétan importante es la relación, encuentro que “la ciudad parece haber brotado en unos pocos valles fluviales: el Nilo, el Tigris-Euphrates, el Indus, el Hwang Ho” (Lewis Mumford,1966).  Y que entre las principales grandes ciudades prehistóricas están Ur y Babilonia en Mesopotamia, Thebes en el delta del Nilo y Mohenjo-Daro en el valle del río Indus.

Incluso la que frecuentemente es considerada la más antigua ciudad de la historia, Jericó, comenzó a formarse a partir de un primer asentamiento del siglo X a.c., el cual ya entre los años 8300 a.c. y 7300 a.c. llegó a ser una especie de protociudad gracias a encontrarse en el centro de un oasis, en la única superficie irrigada de la árida depresión del Mar Muerto.

(Fuente de imagen)

Se puede decir entonces que el origen y la evolución de la ciudad es posible en la medida que halla acceso a fuentes de agua para abastecerla y para sanearla.

Mirando mas adelante en la historia vemos que con ciudades ya en expansión el suministro de agua a partir del río o quebrada mas cercana no era suficiente, por lo tanto era necesario traer desde mas lejos este bien, de tal forma que se construyeron canales y estructuras cada vez mas avanzadas, tales como el túnel de Ezequías, el cual fue construido para traer agua de los manantiales de Gihón de un lado de la ciudad de Jerusalén al otro; alrededor del año 701 a.c. dicho túnel tiene un longitud de 530 metros; o como el túnel de Eupalinos de 1036 metros de largo construido por orden de Policrates y excavado bajo la dirección del ingeniero Eupalinos de Megara en la isla de Samos hacia el año 540 a.c. a través del monte Castro para abastecer de agua a la ciudad, ya que había llegado a ser muy importante y poderosa, requiriendo mucha agua para vivir.

(www.lugaresbiblicos.com/tunel_de_ezequias.htm

es.wikipedia.org/wiki/T%C3%BAnel_de_Eupalinos)

Así, entre más crecían las ciudades mas agua necesitaban, por esta razón se traía cada vez de más y más lejos. De esta forma fue que luego aparecieron, con el surgimiento de Roma, los más reconocidos y admirados acueductos, los cuales empezaron trayendo el agua desde unos 16 kilómetros como el Aqua Appia en el 312 a.c. y terminaron haciendo recorridos de 69 kilómetros hasta llegar a Roma con el Aqua Claudia (52 d.c.). Sobra decir la calidad de vida y el confort que este desarrollo le dio a los ciudadanos romanos y la magnitud que llegó a tener esta ciudad.

Cuando las ciudades que había gobernado Roma mermaron la población que albergaban, sus actividades se redujeron y con esto la necesidad de traer el agua desde grandes distancias. Fue así como al volver a la ciudad pequeña o aldea, el aprovisionamiento de agua se constituyó en una función colectiva de la ciudad. Entonces, como nos señala Lewis Mumford (1966) en la “Ciudad en la Historia”, se preocuparon por “la preservación de un pozo o un manantial en un recinto adecuado y luego por el establecimiento de una fuente en la plaza pública principal, y de surtidores y fuentes en los barrios”.

A medida que las ciudades volvían a crecer se vieron obligadas a buscar agua más allá de sus fortificaciones y debido a que las grandes ciudades siguieron creciendo con más rapidez que sus recursos técnicos y económicos ésto llevó a aceptar una provisión más escasa de agua o extraerla de fuentes contaminadas. Con el fin de visualizar esta situación sólo baste poner como ejemplo, que en 1553 cuando París contaba con alrededor de 260.000 habitantes, la dotación diaria de agua para una persona era de 1 litro.

De aquí se puede comprender porqué efectivamente la ciudad debe crecer de manera conjunta y equilibrada en todos sus aspectos. La ciudad es un todo, y como dice el sociólogo Robert E. Park  (año): “La ciudad no es un mecanismo físico ni una construcción artificial solamente. Esta implicada en el proceso vital del pueblo que la compone; es un producto de la naturaleza y particularmente de la naturaleza humana”.

Ya con la llegada de la ciudad moderna, ésta aumentó exponencialmente sus dimensiones y la densificación de su población, con lo cual uno de los principales inconvenientes a resolver era cómo suministrar la suficiente agua a tal cantidad de gente y como evitar problemas sanitarios con las aguas residuales generadas.  Llegamos entonces a los grandes sistemas que transportan el agua a las ciudades de nuestros días, en donde encontramos que ya se trae el agua desde 232 kilómetros como en Viena o hasta más de 320 kilómetros como en Nueva York.

Después de lo comentado debo decir, como reflexión, si una ciudad crece tanto como para tener que trasladarse 100 o 200 kilómetros o más para tomar agua de una fuente lejana, ¿no será que dicha ciudad no debió crecer tanto?, pues es imposible que esto no tenga una consecuencia grande sobre el ecosistema regional y hasta el mundial cuando hablamos de muchas ciudades de este tipo.

La ciudad ejerce tanta influencia sobre las fuentes de agua cercanas a ella, que debe realizarse un análisis detallado y real sobre los caminos a seguir en este aspecto.

Vale la pena mencionar lo que dice al respecto Richard Rogers (2000) en su obra “Ciudades para un pequeño planeta”: “la aplicación de la sostenibilidad no puede conllevar en ningún lugar mayores beneficios potenciales que en las ciudades. De hecho los beneficios que se derivan de este enfoque son tan grandes que la sostenibilidad medioambiental debería convertirse en el principio rector de la moderna proyección urbana”.

Referencias:

CHUECA Goitia, Fernando. Breve historia del urbanismo.  Alianza Editorial, S.A. Madrid. 1968.

CURTIS, Robert Glick. Desarrollo Urbano. ESAP Centro de Publicaciones. Santafé de Bogotá D.C. 1992.

MUMFORD, Lewis. La Ciudad en la Historia, sus orígenes, transformaciones y perspectivas. Ediciones Infinito. Buenos aires. 1966.

ROGERS, Richard. Ciudades para un pequeño Planeta. Ed. Gustavo Gilli, S.A. Barcelona, España. 2000.

http://www.lugaresbiblicos.com/tunel_de_ezequias.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%BAnel_de_Eupalinos

http://historiarte.net/roma/acueductos.html