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Por: Alejandra Marin Foto 1: Platanal y café, ilustra los policultivos de la caficultura, en municipio de Quinchía- Risaralda. 2008 A pesar de las escasas referencias normativas al tema paisaje, las múltiples implicaciones de los paisajes culturales[i], hacen que en … Sigue leyendo

Nuestro paisaje cultural cafetero sin declaratoria ¿Sería Paisaje Cultural?

Por: Jeinsbert Jensen Gómez

Arquitecto Universidad Nacional de Colombia, Estudiante de Maestría en Hábitat Universidad Nacional de Colombia.

Teniendo en cuenta la declaración trascendental del paisaje cultural cafetero como patrimonio de la humanidad por parte de la UNESCO (2011), es importante estudiar el porqué de esta declaratoria, y su significado. Además entender que el gran paisaje cultural es el que se ha creado de generación en generación en las distintas zonas cafeteras colombianas.

Colombia es un país que contiene diversos paisajes que difieren en clima, vegetación y fauna, uno de estos paisajes gira en torno al café, una bebida apetecida en nuestro país y por supuesto por muchos países del mundo. Cabe anotar que conservar nuestro paisaje cultural no es solo centrarnos en lo físico de este sino también en lo inmaterial como elemento de gran importancia cultural.

Área de catación, Comité de Cafeteros de Caldas, Chinchiná. Foto Jensen, 2012

¿Por qué hablamos de un paisaje cultural?

La cultura es el motor de una sociedad, es la fuerza articuladora entre muchas comunidades, pero cuando descuidamos la importancia de la naturaleza podemos lesionar directa e indirectamente el paisaje, como nos explica  Maderuelo,( 2006: página 11) “Si bien la naturaleza ha sido una fuente inagotable de inspiracion en las sucesivas interpretaciones del género conocido como pintura del paisaje, la estética del Idealismo, escorada de un modo unilateral hacia la filosofia del arte como teoría del genio, no expulsó por completo a lo bello natural ni a la viviencia estética de la naturaleza, pero les prestó tan escasa atención, que frustró durante largo tiempo una reflexión sobre el paisaje”. Si es claro que todos los seres humanos podemos dar un juicio estético sobre las cosas dentro de un medio (naturaleza) obviamente lo hacemos a través de la cultura. Deberíamos entonces indagar sobre la relación de la cultura con la naturaleza, una relación de contacto donde actualmente la naturaleza es la más perjudicada.

Es evidente que actualmente se pone en duda el titulo paisaje cultural, donde podríamos hablar de solo un paisaje natural producido por culturas que no reconocemos como tal, siendo lo más importante para muchos gremios y empresas privadas (el valor, entendido como precio). Un gran ejemplo que nos muestra un gran descuido del Estado y algunas organizaciones privadas es la falta de agua potable como lo explica CENICAFE, (2011: 60) “Los titulares de derechos son familias campesinas con hombres, mujeres y niños de origen indígena, afro descendiente y mestizo, que son afecatados por la violencia interna y tienen alto indices de necesidades básicas insatisfechas y pobreza extrema con pocas opciones para generar ingresos estables. Esto se refleja , en la falta de acceso a agua potable, que es un derecho fundamental y factor imprescindible para la salud, el bienestar y el desarrollo”. Olvidándonos en este caso de la cultura, de un patrimonio inmaterial que puede estar en decadencia.

El patrimonio inmaterial dentro de este paisaje se ha dado a través de los años desde la producción del café, nutriéndose  de muchas vivencias tristes y felices de sus caficultores, creando así hábitat, un hábitat que no puede describirse solamente entorno a lo económico.

La gran cultura cafetera expresa un gran sentimiento sobre la tierra, no solo porque es el elemento que les permite lograr “el pan de cada día”, sino que es algo intrínseco entre el hombre y la naturaleza. Así lo reafirma ALMA MATER (2010: 01) cuando sostine “el paisaje cultural es una parte del territorio, resultado de la acción humana y su influencia sobre factores naturales. El paisaje es el resultado de un proceso histórico  natural y cultural de relaciones de una comunidad con un medio ambiente determinado”.

Es necesario estudiar a fondo la importancia que les hemos dado a las comunidades cafeteras en un sentido social, que actualmente exigen con más fuerza debido a la declaratoria de la UNESCO.

El paisaje como elemento social

La trama de la ciudad principalmente está basada por condiciones que son direccionadas por hitos que configuran su estructura; el paisaje también resalta un hábitat, que se “presenta” y se rige por un sistema productivo, que busca de alguna manera el desarrollo de un sector agropecuario de alguna zona en la región cafetera.

Lamentablemente puede considerarse que los lazos sociales pueden estar sumergidos por la imposición de la economía, no obstante podemos indagar sobre las obligaciones sociales que tiene el Gobierno Nacional sobre estos pobladores, ya que ellos impulsan a la dinámica del presupuesto Nacional; es de aclarar que el estado “adopta” un perfil meramente monetario y condicionado a intereses políticos.

La academia a través de muchos estudios ha intentado y lo ha logrado en algunos aspectos, pero hace falta el acompañamiento por falta del Gobierno, se puede llegar a una dinámica social, para establecer un balance que pueda estructurar la vida de los pobladores proporcionalmente con el desarrollo de un territorio, Giraldo Zuluaga (2012: 17) nos explica que laLa construcción de las prácticas culturales y sociales asociadas a la producción agrícola, permiten establecer la forma como se inscriben dichas relaciones en una nueva territorialidad. En la zona cafetera a partir del predominio de la finca familiar, se convierte en la unidad básica de explotación, en donde se combina el cultivo del café con los cultivos de pan coger. Esta forma de tenencia expresa al máximo el uso de la racionalidad campesina, que para tal efecto utiliza estrategias económicas domésticas como el aprovechamiento al máximo de la mano de obra familiar y el uso intensivo del suelo.”.

La problemática social es evidente, es causal a un desarrollo meramente individual y político, pero podemos aclarar que nuestros pobladores están sumergidos en una monotonía que denota intenciones personales, que de alguna forma condicionan y demuestran las consecuencias de un contraste visible en la vidas de los pobladores o agricultores, teniendo como valor agregado muchas problemáticas que atañen a nuestro País como la corrupción, la violencia, y muchos inconvenientes que resuenan en muchos regiones del País. En el informe de la Universidad del Quindío: Paisaje Cultural Cafetero y Valoración Social del Patrimonio en Paisajes Culturales (2009: 25) nos explica que “de igual forma los problemas más comunes hacen referencia a la crisis económica, la falta de educación, la desintegración, entre otros. Para la mayoría de las acciones de cambio se responsabiliza al individuo, a la comunidad y la Junta de Acción Comunal para la recuperación de valores, el mejoramiento del diálogo, la unión, la integración, y la concientización de la comunidad”.

A modo de conclusión

Se nota la necesidad de exaltar todas las costumbres de estas comunidades cafeteras. Esta declaratoria es una oportunidad no solo para conocer más sobre nuestras culturas colombianas sino también para protegerla y promoverlas.

Entender que además del café existen diversos productos agrícolas que también conforman este paisaje cultural. Y por último rescatar todos estos valores culturales de los habitantes de estas zonas cafeteras, trabajando con instituciones públicas y privadas en la búsqueda de un sentido social.

No olvidar que esta declaratoria no puede ser solo el elemento importante en  el conocimiento y promoción de nuestro paisaje. El estudio de la  cultura cafetera es la base para entender que nuestro paisaje sin una declaratoria es un gran Paisaje Cultural Cafetero.

Bibliografía

CENICAFE, F. N. (2011). Construyendo el modelo para la gestión integrada del recurso hídrico en la caficultura Colombiana. Chinchiná.

Maderuelo, J. (2006). Paisaje y Pensamiento. Madrid: Abada Editores.

ALMA MATER, (2010). RED ALMA MATER. Recuperado el 18 de 08 de 2012, de http://www.almamater.edu.co/sitio/contenido-paisaje-cultural-cafetero-59.html

Giraldo Zuluaga, A. L. (2012). PAISAJE CULTURAL CAFETERO. Abril Indiscreto, Universidad de Pamplona Facultad de Ingeniería y Arquitectura Departamento de Arquitectura y Diseño Industrial. pág.17

UNIVERSIDAD DEL QUINDÍO, (2009). CEIR- SOCIALIZACION DE LOS AVANCES DEL PROYECTO PAISAJE CULTURAL CAFETERO Y VALORACIÓN SOCIAL DEL PATRIMONIO EN PAISAJES CULTURALES-informe final. Armenia. Recuperado el 18 de Agosto de 2012, de http://portal.uniquindio.edu.co/fac/humanas/documentos/ceir/proyectos/11socializpcc.pdf

Lugares comunes y lugares inéditos del Paisaje Cultural Cafetero

Por Diego Echeverry Rengifo

Profesional en Gestión Cultural y Comunicativa. Productor  y Realizador Audiovisual. Estudiante Maestría en Hábitat,Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.  Sigue leyendo

Reflexionemos en torno al Paisaje Cultural Cafetero

Panorámica del paisaje cafetero desde el comedor de la hacienda La Ermita en el municipio de Palestina, Caldas.

Los estudiantes de posgrado de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales,  interesados en participar del “Taller Internacional Estudios del Paisaje. Paisajes Culturales Productivos”  como opción para homologar créditos electivos deberán ceñirse a las siguientes instrucciones.

TUTOR RESPONSABLE DE POSGRADOS: Luis Fernando Acebedo Restrepo.

MÁXIMOS CRÉDITOS HOMOLOGABLES: 3

ASISTENCIA COMPROBADA: 80% del total de actividades como mínimo.

PRESENTACIÓN DE TRABAJO FINAL: Los estudiantes presentarán de manera individual un artículo de opinión de muy buena escritura, con una extensión mínima de dos páginas y máximo tres. En este artículo se desarrollará una mirada crítica, reflexiva y propositiva en torno a alguno de los temas asociados al Taller y referidos al Paisaje Cultural Cafetero.

El artículo se apoyará como mínimo en cinco autores cuyas publicaciones (artículos o libros)  deberán ser citados dentro del texto[1] y referenciados en la bibliografía al final del texto. Se seguirán las normas APA para las citas bibliográficas.

Plazo máximo de entrega del artículo: domingo 19 de agosto de 2012. Se enviarán al siguiente correo: soesna@gmail.com para ser revisados por el profesor tutor. Los artículos serán publicados en el blog https://sociedadespacionaturaleza.wordpress.com/ previo visto bueno del profesor tutor.

CARACTERÍSTICAS DEL TEXTO: Fuente Arial, 12 puntos. Interlineado 1,15.   Fotografías: 2 fotografías originales del Paisaje Cultural Cafetero en formato JPG de buena resolución (300dpi). Se deben anexar en su archivo original (JPG) por fuera del texto. Cada fotografía debe estar soportada con la siguiente información que se incluirá al final del texto: Autor, año y pie de página explicativo.


[1] No se aceptarán como parte de las referencias bibliográficas los resúmenes de las conferencias del taller. Se promueve una consulta bibliográfica complementaria al taller internacional.

Manizales: ¿una ciudad universitaria que le apuesta al conocimiento?

Imagen

Imagen tomada de infografía Jorge Morales

Por Daniel Posada
Arquitecto, Estudiante de la Maestría en Hábitat
Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales.

Varios años atrás, se ha venido formando en el imaginario de los manizaleños y de la región en general, la posibilidad de catapultar a Manizales como una ciudad del conocimiento; es decir, una ciudad que le apuesta a las dinámicas del conocimiento como materia viva de su diario vivir, al poseer en su infraestructura urbana, centros educativos, de investigación y universidades de alta calidad que soporten dicha actividad a través de la creatividad y la innovación. Ahora bien, ¿será que la presencia de instituciones educativas, es suficiente para acuñar un término tan densamente complejo y cargado de más aditamentos, en tanto condiciona la imagen y estructura de la ciudad?,  o ¿existe en la memoria urbana antecedentes que permitan valorarla en este sentido por otras acciones? Para ello, quiero indagar un poco a partir de si la ciudad de Manizales realmente ha hecho del conocimiento foco de intereses comunes y visión del territorio a futuro.

Históricamente, las ciudades colombianas han desplegado su forma de vivir y de sostenerse con actividades agrícolas que resaltan la actividad económica propia de sus tradiciones, y con ello, proyectan su visión respaldada en dichas actividades. A la par, se desarrollan perspectivas diferenciadas de tipo cultural a nivel nacional, mientras que en el ámbito regional se definen rasgos y parentescos sociales de acuerdo a identidades compartidas, dando forma a una prospectiva integral del territorio en pasado, presente y futuro. Ambos, en la labor reciproca de permanecer, valerse y ser auténticos para acercar la idea de un lugar diferente, peculiar, bohemio, un lugar para la cultura y las artes, tanto vernáculas como importadas; no en contraposición a las demás maneras de forjar territorio, sino en el reconocimiento de la diversidad social, un país de países como es la región del eje cafetero Colombiano.

El documento recientemente publicado en página web por diferentes organizaciones sociales, culturales y productivas de Manizales, titulado “El anhelo ciudadano. Manizales una ciudad del conocimiento con educación de calidad como requisito indispensable para lograr desarrollo”, hace un desglose más que sintético, preciso y no por ello mínimo, de la vocación educativa que en los primeros habitantes se vislumbraba, gracias a la economía fuerte del café que, impulsó, además de una tradición para el mundo con paisajes de filos en ferrocarril aromatizados por el mejor café del mundo, viajes a Europa. Estos resultarían decisivos en la manera  como la ciudad abordaría el tema espacial inundando el entorno con arquitectura ecléctica y dejando a su paso un centro histórico consolidado; en asocio, el tema educativo que suponía para ellos en la memoria ya creciente de sus quereres, la inclusión del conocimiento como la manera en que sus hijos heredarían la tierra.

Toda una tradición de escenarios educativos estaban proyectados, con el fin de introducir a una ciudad de montaña y neblina, las formas de habitar de las ciudades inglesas con sus calles de boulevard, cafés, y edificios de ensueño; “En 1900 los hijos de los fundadores resolvieron convertir a Manizales en la aldea más importante del país, y estaban convencidos de que esto no se lograba sólo con dinero, sino que era indispensable la educación y la cultura” (ACRIP, s/f). Una cultura propia exógenizada por las escenografías urbanas europeas. Para aquella época, realmente se vivía ese ambiente.

“En junio de 1852, solo dos años después de la Fundación, se abrió oficialmente la primera escuela en la ciudad, y  se nombró a don Felipe Moreno como su primer maestro.” Desde ese instante, y hasta la fecha, se ha hecho inversión en edificios educativos que se han configurado como proyectos de arquitectura de avanzada para su época y sin reparo en gastos ni estilos. “Lograron antes de culminar la primera década del nuevo siglo que Manizales fuera reconocida en todo el país por cuenta del café, y conectaron, a través de este producto,  la ciudad con el mundo, haciendo las primeras exportaciones a Londres. En 1910 inauguraron la primera Biblioteca Pública y el Primer Museo, como anticipo del deseo profundo de sus habitantes de tener educación universitaria disponible en la ciudad, que hasta entonces era provista en el Cauca para todos aquellos que deseaban y podían tenerla. […] También se fundaron en esta época las dos escuelas  normales (1909 y 1910), […] Se fundó el Colegio de Cristo en 1907. En 1914 se creó el Instituto Universitario, en donde se han formado miles de estudiantes,[…]La Escuela de Artes y Oficios se creó en 1931, soporte luego, como Escuela de Bellas Artes, de la Universidad de Caldas. En 1943 se estableció la “Universidad Popular”, por Ordenanza, pero sin alcanzar a ofrecer programas de educación superior, lo cual se consigue en 1948 con el establecimiento en Manizales de la Universidad Nacional de Colombia y en 1950 con la Universidad de Caldas. Con posterioridad se crean la Universidad Católica (1954), la Universidad de Manizales (1972) y la Universidad Autónoma (1979). (ACRIP, s/f)”

El recorrido seguido ha llevado consigo un bagaje de obras construidas para la formación que aún están en funcionamiento, y que han dado a Manizales en estos últimos años la imagen de ciudad universitaria; con la cual, ha forjado una proyección de plataforma educadora y con potencialidades en cuanto a lo académico, pero, ¿es únicamente la presencia de establecimientos educativos y en mayor medida, la educación superior y universitaria quien puede darle soporte como una ciudad del conocimiento?

Pensar en ciudad, es pensar en sociedad, en cada uno de los ladrillos que conforman esta construcción social y cultural. Uno de estos ladrillos es la educación y el conocimiento; una sociedad en cualquier lugar del mundo, basa su forma de existir en el conocer y reconocer su ambiente, sus practicas, su contexto, de allí deviene el conocimiento de ese  lugar al cual pertenece; entonces, ¿que hace que un entorno sea especial al otro en términos de conocimiento? “la sociedad del conocimiento se entendió a menudo como aquella en donde los sectores que utilizan el conocimiento de una forma intensiva son los que más contribuyen al crecimiento de la economía (Rohrbach, 2007).[…] No obstante, desde una perspectiva más compleja del desarrollo algunos autores proponen una definición que las identifica como “aquellas capaces de generar, incorporar y aplicar diversas formas de conocimiento para mejorar la competitividad económica, el bienestar de la población, la sostenibilidad ambiental, una mayor participación ciudadana en los asuntos públicos y una gobernanza más eficaz del territorio.” (Romeiro, 2008) A partir de estas definiciones, se entiende una ciudad del conocimiento no simplemente como un artefacto que tiene forma de campus, o de aula, sino, una integración de factores sociales, económicos, culturales y políticos ligados a la apuesta de saberes. Estar respaldado por la fuerza educativa, no es el fin, es el medio para alcanzar la totalidad de las dinámicas complejas de una región, que por fortuna, tiene el conocimiento en la palma de su mano.

Es cierto que la presencia de campus universitarios posibilita economías de migrantes en la ciudad que estabilizan sectores productivos, como el mercado inmobiliario en la figura de residencias universitarias, o los mercados de comidas para la solución de necesidades básicas de alimentación y el mercado nocturno que asegura el esparcimiento de miles de estudiantes que diariamente lo habitan, entre otros; pero, ¿hay algún tipo de control(políticas) sobre estas dinámicas en beneficio de los usuarios (los estudiantes), del sector (plusvalías y mejoramientos), de la economía (comerciantes locales) y del ambiente (ética ambiental)?

Ahora bien, es evidente la desarticulación entre ciudad y universidad, cayendo en el error de la negación total y desinteresada de su contexto, una rueda suelta a la manera de claustro académico medieval cerrado y ensimismado; o inversamente, la cooperación de la universidad a los mercados de consumo y multinacionales que fijan su atención en las instituciones que trabajan por el conocimiento, como las universidades, para usarlas en pos de su crecimiento económico; una institución que trabaja por la empresa no local en detrimento de la sociedad que sustenta su misión.

La universidad no es la única responsable de la apuesta de Manizales como una ciudad del conocimiento, pero alcanza un valor significativo en la transformación del sentido hacia otros horizontes, ya que primero, debe trabajar en el cambio mental de una sociedad que poco a poco pierde su identidad cafetera y cultural, por una del conocimiento como principal valor agregado, lo cual no implica negar su potencial productivo de carácter histórico. Es necesario reconocer el compromiso de mirar sinérgicamente las interrelaciones de los diferentes actores sociales, políticos, institucionales, económicos, culturales y ambientales; y el propósito del diálogo de esas experiencias para la construcción de nuevas e innovadoras formas de re-crear mejores condiciones para la productividad y la calidad de vida de sus habitantes. Algo muy diferente a un desarrollo de “call center” o “casinos” evidenciados por doquier. “Bien es sabido que estas empresas de servicios se mueven por el mundo con una gran flexibilidad de acuerdo a la desregulación de las leyes laborales y a la oferta y la demanda de los mercados, lo cual impacta negativamente al empleo productivo de alta y baja capacitación, precarizándolo por igual.” (Acebedo, 2010)

Es necesario preparar el terreno para que las diferentes formas de hacer ciudad se organicen positivamente en el encuentro de sus saberes propiciando mejores alternativas de trabajo y estabilidad, entendiendo tanto las dinámicas urbanas y rurales como la participación ciudadana en ellas.

Bibliografía

Acebedo, L. F. (12 de Febrero de 2010). Manizales: de Eje del Conocimiento a Call Center. Recuperado el 06 de Mayo de 2012, de http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/2010/02/manizales-de-eje-del-conocimiento-call.html

ACRIP, A. A. (s/f). El anhelo ciudadano. Manizales una ciudad del conocimiento con educación de calidad como requisito indispensable para lograr desarrollo. Recuperado el 25 de 05 de 2012, de http://mseducacion.files.wordpress.com/2012/02/documento-final-pdf1.pdf

R. MENDEZ, J. M. (2006, XXXVIII). Redes institucionales e innovacion en ciudades intermedias para el desarrollo territorial. Ciudad y Territorio, Estudios Territoriales , 377-395.

ROHRBACH, D. (2007). The development of knowledge societies in 19 OECD countries between 1970 and 2002. Social Science information, Vol. 46, núm. 4 , 655-689.

Romeiro, P. (2008). LAS CIUDADES DEL CONOCIMIENTO: REVISIÓN CRÍTICA Y POSIBILIDADES DE APLICACIÓN A LAS CIUDADES INTERMEDIAS. Barcelona.

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Por: Alejandra Marín Buitrago Abogada Urbanista Estudiante: Maestría en Habitat   Fuente: http://hacedordepecados.blogspot.com/2010/06/el-apartheid-del-siglo-xxi-en-el.html Son muchos los aspectos en los cuales el discurso del desarrollo ha afectado la configuración de las ciudades latinoamericanas. Es innegable que los hombres ocupan sus territorios conforme … Sigue leyendo

REFLEXIÓN ACERCA DE LA PERCEPCIÓN DEL HÁBITAT Y EL TERRITORIO DESDE LA MÚSICA AFROPACÍFICA Y AFROCARIBEÑA

Por: Alexander Paruma
Geógrafo
Estudiante Maestría en Hábitat
 
“Esta casa que yo hice
Pasando tanto trabajo
tiene piso guayacán
y paredes de chachajo
esta casa la hice yo
con amor y sacrificio
pero el barrio está de fiesta,
he invitado a mis amigos
hoy, la vamos a tumba”
Canción: La vamos a tumbar. Grupo Saboreo, 2000)
 

“La vamos a tumbar”, es como se titula una de las canciones del folclor del pacífico colombiano, interpretada por el grupo chocoano Saboreo. Nos habla precisamente en su letra de ese importante lugar llamado casa, que sin ser el todo del hábitat, si es algo fundamental a la hora de reflexionar sobre este término. En dicha interpretación musical podemos hacernos a una clara idea del paisaje y ante todo de lo que representa la casa para los habitantes de esta apartada región de nuestro país, sin desconocer claro está, la importancia que para el resto de los mortales también lo representa; si no fijémonos en el sueño generalizado de la población de tener su propia casa, sueño que nos lo recuerdan a diario las innumerables vallas publicitarias dispersas en las ciudades donde se oferta una gran variedad de casas y apartamentos.

Este currulao hace parte de la extensa gama de ritmos afrodescendientes propios de las comunidades negras asentadas en el pacífico colombiano; el cual deja entrever desde los distintos materiales con las que fueron construidas las casas, hasta los factores culturales y socioeconómicos que las circundan, en la medida en que el hecho de tumbarla y celebrar dicho acontecimiento nos habla más que de un posible abandono de dicho lugar. Efectivamente es el mensaje oculto que expresa esta canción, reconstrucción de la casa con materiales diferentes a los que inicialmente la constituían. Hecho que genera una serie de interrogantes acerca de los factores económicos, políticos, culturales, físicos etc. que impulsan las nuevas dinámicas de construcción,  ya sean urbanas o rurales.

 “Esta es mi tierra bonita
que embriaga mis sueños
con tantos parajes
y al desprevenido horizonte
en cualquier momento lo vuelve paisaje
Esta es mi tierra bonita
jardín que brotó de la naturaleza
riendo entre dos cordilleras
que celosas protegen mi tierra preciosa
Y quedó oliendo a café
quedó sabiendo a guarapo
con rico sabor de caña
el Cauca dejó la montaña”.
(Canción: Mi Valle del Cauca. Grupo Niche, 1988.)
 

Otro de los ritmos que nos invita a reflexionar sobre el hábitat y el territorio y todo el universo temático que estos encierran, tales como la problemática socioeconómica, las relaciones hombre-medio, por nombrar sólo algunos, es el género conocido como la salsa; ritmo que al son de las maracas, congas, clave y campana, entre otros instrumentos, describe mucha de la realidad de la región latinoamericana y pone de manifiesto los apegos sentimentales que se establecen entre los seres humanos y el medio que ellos habitan. Ejemplo fiel de estas aseveraciones son varias de las interpretaciones de agrupaciones como el Grupo Niche en nuestro país, en donde su director de origen chocoano, Jairo Varela, le dedica varias de sus canciones a su segunda tierra natal el Valle del Cauca y especialmente a la ciudad de Cali, describiendo sus paisajes tanto naturales como culturales. Canciones como: Cali pachanguero, Cali ají, Del puente pa´alla y mi Valle del Cauca se convierten en verdaderos símbolos músicales que profundizan las raíces territoriales de los habitantes de esta región y proporcionan de alguna manera, a los que no lo son, un mayor conocimiento de sus paisajes y cultura.

“De allá arriba se ve un río También se ve un platanal
Se divisa un cafetal Y más arriba un bohío
Pero todo está vacío Sólo se escucha el ladrar
De un perrito blanco y negro que no pudieron llevar
Se marcharon los Rodríguez No se sabe para dónde
Dejaron su terruñito Se fueron del monte”.
(Canción: Los Rodríguez. Conjunto clásico, 1979)
 

La nostalgia de abandonar el terruño se deja sentir a la hora de escuchar la canción titulada “Los Rodríguez” del Conjunto Clásico, otro tema a ritmo de salsa en el cual su letra nos lleva a reflexionar sobre un fenómeno muy común como es el del abandono, por una u otra razón, de las tierras del campo por parte de sus habitantes; y en la mayoría de los casos este abandono tiene como destino final las zonas urbanas y con ello el desencadenamiento de toda una problemática que va desde el crecimiento desmedido y la construcción en lugares no aptos,  hasta la perdida de la cultura campesina.

No sólo en la letra de esta canción se puede identificar la nostalgia y melancolía que representa el deshabitar sino que también en la imagen impresa en la caratula de su álbum.

Sin duda alguna el repertorio salsero es interminable, lo importante de esta pequeña muestra es resaltar las representaciones espaciales que se desglosan a través de las distintas vivencias y percepciones, convirtiendo así los espacios en lugares y el medio en paisaje. Al respecto Gómez (1994) planea “Por paisaje entendemos aquí la percepción del medio a partir de la expresión externa de éste. El medio se hace paisaje cuando alguien lo percibe”. Valorar el paisaje se convierte entonces en una valoración de quien lo percibe, es decir, del sujeto que habita un determinado territorio y que con toda su carga emocional pasa a hacer elemento fundamental a la hora de pensar en un ordenamiento del territorio, sobre todo hoy en día cuando el paisaje de calidad es más escaso, el mismo Gómez manifiesta que “el paisaje de calidad es escaso, también resulta obvio, porque obvio es el hecho de la depredación del paisaje por actividades de muy diversa naturaleza y de magnitud creciente: Urbanización, infraestructura de todo tipo, agricultura intensiva, minería, depósitos de residuos, etc.”

“Que lindos son los palmares
de mi cuba bendecida
el extranjero lo admira
que bonitos sus paisajes
arrogante sus palmares
y sus ríos caudalosos
allí todo era reposo
y se aliviaban pesares”.
(Canción: Junto al cañavera, Guillermo Portabales, 1967)
 

La guajira, un estilo cubano de música campesina, nos invita a través de uno de los representantes más importantes de este estilo musical, como lo fue Guillermo Portabales, a explorar las características del paisaje antillano, con sus letras y al son de una guitarra logró mostrar al resto de Latinoamérica y al mundo entero la sencillez de la vida campesina y el amor a su territorio. Cañaverales, ríos y palmares son tan sólo algunos de los elementos naturales que se resaltan en sus canciones.

“Santa Bárbara bendita
para ti surge mi lira
Santa Bárbara bendita
para ti surge mi lira
Y con emoción se inspira
ante tu imagen bonita
Que viva changó Que viva changó”
(Canción: Que viva chango. Celina y Reutilio, 1948)
 

Por su parte a ritmo de guarachas, son antillano y son montuno, agrupaciones como Celina y Reutilio destapan en muchas de sus interpretaciones el sincretismo cultural y religioso que caracteriza al territorio antillano, producto de la llegada de colonizadores europeos a tierras americanas y el desembarco, luego de un gran número de esclavos traídos desde tierras africanas, que al relacionarse de alguna u otra forma con las comunidades asentadas inicialmente en estas latitudes enriquecieron el matiz cultural del territorio. Ejemplo claro son los ritmos afrocaribeños y afropacíficos aquí mencionados y las creencias que como la Yoruba o la Santería cubana  combinan la religión católica con los dioses u Orishas propios de las creencias religiosas africanas,  en la letra de la canción podemos ver cómo el dios Changó de los africanos se mimetiza o relaciona con la Virgen de Santa Barbará del santoral católico.

El arte, en este caso la música como manifestación interna del propio ser humano, se convierte en el espejo donde nos vemos reflejados a través de las diferentes épocas de la historia, y más aún, donde se plasman una a una aquellas emociones que nos generan ciertos lugares, permitiendo una visión más integral de los conceptos de hábitat y territorio  y abandonando interpretaciones a veces sesgadas o alejadas de la realidad. Se hace necesario entonces adoptar concepciones más amplias que tengan presente la  cotidianidad y donde el ser humano con toda su complejidad se vea representado. Al respecto se toma una de las interpretaciones que según Gordillo (2005) son adoptadas en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos, más conocida como Hábitat II, celebrada en junio de 1996 en la ciudad de Estambul, “hábitat, es un lugar espacial, físico e imaginario que permite el asentamiento geográfico de los grupos humanos para su desarrollo por medio de la vivienda, la ciudad y los territorios, y admite así mismo, significación y sentido en el individuo”. Hábitat y territorio no son estáticos, ni en su representación teórica y mucho menos en su representación material, el cambio es algo constante que acompaña a estos conceptos.

La reflexión final nace entonces de la comparación del ayer con el hoy, del espacio habitado ayer con el espacio habitado hoy, partiendo del hecho de que cada una de las canciones expuestas en el artículo presenta su propia temporalidad y espacialidad; algunas más antiguas que otras, de décadas diferentes, de siglos distintos, de múltiples nacionalidades, estilos unidos por su origen, en este caso el africano. Canciones que al ser escuchadas dan pistas de un paisajes desaparecido parcial o totalmente, dan indicios de  problemáticas nuevas o acentuadas.

Quedan muchos interrogantes, dejo algunos para concluir: ¿Qué pasa con nuestra percepción del hábitat y el territorio hoy en día?, ¿La música moderna continua siendo el vehículo con el cual expresamos nuestros sentimientos hacia el lugar que habitamos?, ¿Cuál es el futuro del territorio y el arte en un mundo globalizado?

“Ayyy no se
ya no se ve la alegría
que acostumbrábamos ver
al nacer el nuevo día
en dónde está el reventón
en dónde están las poesías
que el abuelo en el balcón
cantaba todos los días
Ayyy no sé
qué ha pasado con mi pueblo
que se ha olvidado de Dios
pensando solo en dinero
dónde está el jibarito
que con su voz entonaba
un hermoso lelolai
cantándole a su patría”.
(Canción: Todo ha cambiado. Orquesta la Cábala, 1979)

 

Bibliografía
Gómez Oreo,  Domingo. (1994). Ordenación del territorio. Una aproximación desde el medio físico. Madrid, España. Edit. Agrícola española S.A.
 
Gordillo Bedoya, Fernando.(2005). El hábitat: Mutaciones en la ciudad y el territorio. Consultado el 12 de marzo de 2012 de: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=39600308