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LA DINÁMICA DE LAS CIUDADES INTERMEDIAS EN LA CONFIGURACION DEL ESCENARIO URBANO DEL EJE CAFETERO.

Por: Juan Alejandro Marulanda Gaviria
Arquitecto
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia -Sede Manizales.
 
 

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Fuente: http://godues.blogspot.com/2010_11_01_archive.html

Actualmente la influencia del desarrollo en los centros urbanos latinoamericanos ha generado una serie de condicionantes  en la configuración y estructuras de las ciudades.  Estas importantes transformaciones producto del  ritmo de crecimiento urbano  y a los fenómenos como la metropolizacion, megapolizacion y la suburbanizacion, se han consolidado a través del tiempo marcando una tendencia  establecida por la dinámica de los modelos de desarrollo actuales en que se insertan nuestras ciudades. Sin embargo son muy pocos los casos dentro del urbanismo latinoamericano donde la influencia de estas nuevas dinámicas abre las puertas hacia la búsqueda de escenarios favorables que promuevan  la integración y complementariedad  en centros  urbanos próximos entre sí.

Este es el caso de las ciudades intermedias donde los centros urbanos cuentan con una población que varía desde el medio millón hasta los dos millones, tienen un rango administrativo más alto, cuentan con una mayor concentración tanto de servicios  públicos como de recursos y se encuentran mejor ubicados con relación a los sistemas de transporte regional y nacional. En relación con el contexto latinoamericano, Colombia es el escenario donde  la dinámica de las ciudades intermedias ha estado marcada por la vinculación, directa o a distancia, con un centro superior durante largos períodos, a su crecimiento poblacional y a condiciones físico-espaciales únicas. Algunas ciudades han pasado de ser simples centros de intercambio agro-comercial a tener su propia base productiva y económica, generando así una identidad urbana basada en sus características socioculturales.

Podemos afirmar que El Eje cafetero es el escenario de dicho fenómeno, en el cual interactúan tres centros urbanos significativos –Manizales, Pereira y Armenia que, debido a sus condiciones de proximidad, morfología, enfoque económico y cultural, han de proyectarse como ciudades intermedias, donde el concepto de “ciudad región” dependerá exclusivamente de que dichos centros logren articularse, no rivalicen entre sí,  se integren a otras ciudades de similar importancia funcionando como un complemento de servicios y cuya proximidad sea relativamente corta promoviendo su competitividad frente a los centros urbanos de mayor escala.

Dichas ciudades se enmarcan dentro de un sistema cuyo desarrollo dependerá de las condiciones de retroalimentación y posición estratégica, que pese a ser centros urbanos de mínima relevancia, lograrían mayor progreso que aquellos que funcionan como centros urbanos autónomos (Medellín y Cali) en el caso de nuestro país.

Según Duque (2006) “Las ciudades intermedias tienen urgencias muy diferentes a las de las grandes megalópolis. Las 400 megalópolis que tendrá el mundo en sus próximas décadas, deben orientar sus esfuerzos a lograr su competitividad internacional y, sobre todo, a manejar problemas estructurales realmente insolubles. Al otro lado y como tercera categoría en el escenario de lo urbano, también están los pequeños poblados cuyo futuro dependerá exclusivamente de su posibilidad para articularse a un centro urbano de importancia, por gozar de algún atributo en el cual este pueda especializar una función complementaria para dicho centro.”

A partir de esto, es necesario reflexionar sobre las estrategias con las cuales se logrará la construcción de este “mega eje de desarrollo” y modelo de “ciudad región”, donde es básica no solo la participación del planificador sino también de los diferentes actores en diversas áreas, que permitan la viabilidad de dicho modelo en los próximos años y la  consolidación del eje cafetero como punto estratégico en la dinámica económica de nuestro país.  De igual forma  la configuración de “la ciudad región” va a depender de la búsqueda de alternativas que establezcan una apertura económica mas significativa por medio de los sistemas de trasporte, así mismo es necesario intervenir en las problemáticas  fundamentales  que hoy existen en sus estructuras urbanas  como son la incoherencia y los conflictos de las funciones del medio urbano en sus zonas industrial, residencial, comercial y de servicios, afrontando los retos en el marco del escenario urbano que actualmente carece de una adecuada gestión en la plantificación del territorio, el tratamiento del riesgo físico social y local en la periferia de la ciudad y políticas en la regulación del suelo, cuya falencia ha dado paso  al  crecimiento del rururbanismo y/o suburbanizacion, fenómeno que ha incentivado el crecimiento inadecuado  y condiciones de fragmentación socio- espacial a lo largo del escenario que comprende las ciudades del  eje cafetero.

Según Duque (2008)  “Al examinar las ciudades del Eje Cafetero, se ha observado la formación de complejos  residenciales periurbanos para sectores de altos ingresos y el repoblamiento de zonas  centrales depreciadas, por sectores de bajos ingresos. Incluso, la aparición de los primeros  ocasiona el desplazamiento de los pobladores originales hacia los segundos cuando se va encareciendo el precio de la tierra. Esta dinámica  muestra la necesidad de mantener una  visión planificadora soportada en las características y el funcionamiento de la ciudad”.

En efecto, Manizales, Pereira y Armenia por su condición de centros urbanos intermedios  al igual que ciudades principales como: Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, han desarrollando diferentes circunstancias socio-espaciales de suburabanizacion en sus alrededores, tales como: la conurbación, conformación de bordes  urbanos, ampliación de áreas de influencia  así  como  la fragmentación urbana en el caso de Manizales.  Por lo tanto “la ciudad región” debe sugerir acciones que permitan resolver la integración del centro con los sectores suburbanos y consolidar la integración física en el área metropolitana.

Cabe concluir que la consolidación como ciudades intermedias de los centros urbanos del eje cafetero dependerán  de una adecuada formulación del POT que  abarque problemas de  tipo  estructural en las funciones urbanas y  la consolidación de sus  zonas metropolitanas, desarrollando ventajas entre sí que promuevan la articulación e interacción a nivel social, cultural y económico para así enfrentar este tipo de fenómenos hoy presentes en el urbanismo local al igual que los impactos producidos por los futuros proyectos  en la región.

 

Referencias bibliográficas:

Blitzer S. (1983) Las Ciudades intermedias y pequeñas en América Latina. Centro de Estudios Urbanos y Regionales, CEUR, 1983 – 137

Duque. G. (2008). Aspectos urbanos del eje cafetero. Manizales. Universidad Nacional.Bd digital.

Duque. G. (2006). Fundamentos de economía y transportes: El Eje Cafetero en el escenario de las Ciudades Intermedias. Manizales. Revista Eje XXI Nº 23.

Duque. G. (2012). Manizales: funciones urbanas y metropolitanas. Manizales. Revista Eje XXI.

González. J. (2008). Estado actual de la periurbanización y el hábitat periurbano en Manizales. Manizales. Universidad Nacional. Bd digital.

Enlaces externos:

http://www.bdigital.unal.edu.co/1910/2/aspectos-urbanos-eje-cafetero.pdf

http://gduquees.blogspot.com/2012/03/eje-cafetero-perfil-de-las-ciudades.html

http://godues.wordpress.com/2012/01/23/manizales-funciones-urbanas-y-metropolitanas/

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LA INFLUENCIA DE LOS MODELOS DE DESARROLLO EN LOS PROCESOS DE SUBURBANIZACION EN LA CIUDAD LATINOAMERICANA

 
Por: Juan Alejandro Marulanda Gaviria
Arquitecto
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia -Sede Manizales.


El desarrollo ha sido un elemento que ha influenciado notoriamente las transformaciones en el urbanismo latinoamericano, trayendo consigo, a mediados del siglo XX, en las ciudades latinoamericanas, fenómenos de metropolización, la suburbanización y la contra urbanización, incentivado el crecimiento económico, social, el declive de los centros urbanos y un surgimiento rural desordenado, con políticas ineficientes en la regulación y planificación del suelo, provocando un asentamiento humano desconcentrado en el territorio.

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=388771&page=113

Al reflexionar sobre la influencia del modelo de desarrollo actual en el fenómeno llamado suburbanización, es necesario dirigirnos a la revolución verde en los años 70’s,  donde la población redistribuía sus actividades y espacios rurales cercanos a las ciudades.  Esta tendencia marcada, en un principio, por los países de Europa Occidental y los Estados Unidos, generó condiciones favorables, con procesos que ofrecían un estilo de vida más saludable, tecnología  similar a la ciudad, contacto con la naturaleza, cercanía a la “gran ciudad” por medio del transporte público y particular; todo esto, sucedió bajo un incentivo importante: la política agraria común de la Unión Europea, la cual, destinaba parte de su presupuesto al sector agrícola como parte de sus políticas de convergencia. Sin embargo este modelo funciono bien para los países europeos, pero en el caso de las ciudades latinoamericanas, fue un proceso totalmente distinto ya que éstas intensificaron aún más la industrialización y tercerización del aparato productivo y por lo tanto, la urbanización de la economía, donde las ciudades se consolidaron como centros neurálgicos en torno a los que se ha ido articulando la dinámica de acumulación, crecimiento y modernización de los distintos componentes de una economía en acelerado proceso de globalización, ello ha incidido en el impulso de las políticas de liberalización económica de desregulación y  la penetración de las nuevas tecnologías  durante las últimas décadas. Ante estos efectos combinados y simultáneos de las nuevas tecnologías de la información, la reestructuración económica y la globalización, han estado procesando un conjunto de radicales transformaciones que han terminado afectando a todos los rincones de la economía latinoamericana, alterando profundamente el escenario de la acción social, tanto en sus dimensiones económicas, sociales, políticas y culturales, como en su expresión territorial.

Paralelo a esto,  dichas actividades se fueron intensificando, erogaron los salarios más elevados en cada país, generando la mayor demanda por costosos y sofisticados artefactos urbanos cuya presencia, especialmente en las metrópolis periféricas, se ha intensificado en esta fase del desarrollo capitalista, su localización metropolitana ha contribuido fuertemente al desencadenamiento y a la retroalimentación de efectos inductores del crecimiento y de la expansión urbana. En particular, la proliferación de shoppings-malls de última generación, de condominios cerrados de alto estándar, de edificios corporativos inteligentes, de conjuntos empresariales integrados, etc., han tenido una fundamental incidencia en la estructuración metropolitana y en la configuración de la morfología emergente. Todo ello ha redundado en que en su crecimiento, las respectivas manchas urbanas tiendan a encaminarse hacia una dinámica de metropolización expandida, en la que progresivamente van ocupando los pueblos y áreas rurales que encuentran a su paso, desbordando una y otra vez sus límites anteriores.

Consecuencia  de esto, se enmarcan lo que podríamos llamar los “polos” de suburbanización en las ciudades latinoamericanas, caracterizados por el establecimiento de industrias, pero sobre todo por la masiva inmigración de los estratos bajos y de la mayor parte de la población económicamente activa, que, en relación a esto, establecen los asentamientos debido a la migración de los trabajadores(as) y sus familias hacia las mencionadas cabeceras municipales, se promueve el crecimiento informal de barrios marginales, los cuales, en parte también se extienden en las colindantes zonas rurales, sumado a la disponibilidad de grandes extensiones de tierras sin valor agrícola que en su mayoría, son semilegalmente parceladas y después vendidas a precios relativamente económicos; esto, en cierta medida, es consecuencia de la carencia de políticas claras entorno a los instrumentos reguladores del suelo para el ordenamiento del territorio. De igual forma, la existencia de nuevos establecimientos y/o por el traslado de empresas en los corredores industriales, ha provocado una relativamente fuerte inmigración a las áreas suburbanas y cabeceras municipales, debido a sus buenas conexiones viales y a su buen equipamiento en el sector terciario, son preferidos como lugares de vivienda para migrantes desde la ciudad, predominantemente de población perteneciente a los estratos medios, quienes en su mayoría se trasladan pendularmente a sus lugares de trabajo;  dentro de este proceso de la suburbanización, pequeños poblados han podido fortalecer notoriamente su función como subcentros dentro de cierta región.

Así mismo el fenómeno de la suburbanización, se ha vinculado a la estratificación de la población, donde los estratos altos corren paralelamente a otros procesos ya conocidos de expansión en las metrópolis latinoamericanas: el traslado sucesivo de escuelas, colegios y universidades privadas de alto costo, así como de exclusivos centros de recreación y de deporte, de instituciones de previsión para la alta demanda, excluyendo así mismo, construcción de urbanizaciones, conjuntos cerrados, así como casas unifamiliares de lujo, en las cuales siempre aparecen las correspondientes medidas de seguridad. Debido a la cada vez mayor distancia de la ciudad y al aumento enorme del tránsito muchas de estas casas no son utilizadas como viviendas permanentes sino únicamente en los fines de semana. Junto a esta situación se suma la concentración lineal de los  restaurantes, discotecas, kioscos, cafeterías, misceláneas, etc., donde  las autopistas y ejes secundarios, se han sobrecargado en los fines de semana por un masivo turismo en el que toman parte en gran medida los estratos medios y bajos.

Cabe concluir, que el desarrollo, ha sido un elemento estructurante en los procesos de metropolización y  suburbanización,  que si bien, se han fortalecido en los últimos años debido a las continuas transformaciones sucedidas en ciudades latinoamericanas a nivel económico, político, social y cultural,  es necesario establecer instrumentos encaminados a la regulación en los usos del suelo y a los modelos de ocupación para que funcionen como alternativa de control a la expansión urbana y al crecimiento en los territorios suburbanos.

BIBLIOGRAFIA:

TORRES TOVAR, Carlos Alberto (2009). Ciudad informal colombiana: barrios construidospor la gente. Bogotá: Editorial Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.

Bazant, J. (2001). Periferias urbanas, expansión urbana incontrolada de bajos ingresos y su impacto en el medio ambiente. México D. F.: Editorial Trillas S. A. de C. V.

DELGADO, J. (2003).  La urbanización difusa, arquetipo territorial de la ciudad-región. En Revista Sociológica. Año 18, número 51. Enero-abril 2003, pp. 13-48.

JANOSCHKA Michael, 2009 El nuevo modelo de la ciudad latinoamericana: fragmentación y privatización. Universidad Humboldt de Berlín, Alemania

 Dematteis, Giuseppe, (1998). “Subur-banización y periurbanización. Ciudades anglosajonas y ciudades latinas”. Monclús, Fco. Javier (Ed.), La ciudad dispersa. Barcelona, Centre de Cultura Contemporània de Barcelona.

Czerny, M. (1989): El proceso de la descentralización: una de las alternativas del desarrollo de las ciudades pequeñas y medianas. Actas Latinoamericanas de Varsovia 8, p. 219-232.

EL FENÓMENO DE LA METROPOLIZACIÓN EN LA CIUDAD MODERNA LATINOAMERICANA

 
Por: Juan Alejandro Marulanda Gaviria
Arquitecto
Estudiante Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo
Universidad Nacional de Colombia -Sede Manizales.
 

El fenómeno de la metropolización en la ciudad latinoamericana parte de fenómenos a nivel social, económico y cultural, ocurridos en ciudades europeas durante el periodo de la revolución industrial, los cuales influenciaron notablemente la dinámica urbana e histórica de la ciudad latinoamericana y la relación con el concepto de lo moderno, direccionado a ciudades que mostraban procesos de crecimiento. La aparición de la “gran ciudad”, se ha ido construyendo a partir de soluciones a la problemática surgida con las ciudades de la década de los 50, donde la planificación era el reflejo del desarrollismo imperfecto que éstas debían seguir, y a “modelos mitificados” donde participaron diferentes actores internacionales llamados “procesos heterónomos”, sumado a procesos autónomos originados desde la propia Latinoamérica.

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Fuente: http://www.stormfront.org/forum/t278591/

Se puede afirmar que los fenómenos de metropolización y megalopolización hoy existentes, nacen a partir de los casos presentados en diversas ciudades latinoamericanas de la década de los 50, donde existía una aglomeración con más de un millón de habitantes, tales como Buenos Aires y Ciudad de México. La metrópoli es consecuencia, no solo de una crisis rural, sino también de un rápido crecimiento demográfico, que conlleva a una transformación radical, no de siglos, sino de dos décadas, con efectos sociales, económicos, políticos, culturales y principalmente de tipo espacial, donde la aparición de la misma se impone sobre la estructura tradicional de la ciudad, ya que ésta, no esperaba recibir un impacto a nivel demográfico tan alto; de esta forma la ciudad se establece como punto de partida hacia una nueva etapa de características propias y diferentes a las establecidas por la ciudad tradicional. Por lo tanto, la metrópoli establece sus bases bajo dos parámetros estructurales del ciclo de la ciudad moderna: el crecimiento y la expansión ilimitada, donde el primero se reflejó principalmente como una concentración en el espacio y la expansión como herramienta para asegurar un territorio.

Es paradójico entender cómo la ciudad latinoamericana es pensada como el instrumento para arribar a otra sociedad precisamente moderna; por lo tanto, su carácter modélico ideal no puede ser puesto en cuestión por los ejemplos de ciudades, sin duda imperfectas, que produce esta sociedad real. La modernidad se impuso como parte de una política deliberada para alcanzar una noción de progreso y, la metrópoli, fue el objeto privilegiado; así mismo la dimensión política ayudó noblemente a la metropolización en América Latina ya que la ciudad empezó a experimentar lo sucedido en Europa en los años 30 con dictaduras totalitarias, las cuales, trataron de imponer sus presuntuosas visiones de gloria;  en el caso de América latina, este modelo político estableció un “urbanismo estratégico”, donde los gobiernos debían promover una serie de proyectos ambiciosos como institutos, centros de salud, nuevas avenidas, conjuntos residenciales y otras obras arquitectónicas estatales, las cuales encontrarían ejecución a través de lo que algunos autores denominaron la “política del concreto armado”.

Paralelo a esto, las ciudades sudamericanas continuaron concentrando la mayor parte de la población y de las actividades económicas de los países durante la segunda mitad del siglo, estableciendo cambios urbanos motivados por la industrialización tardía, los cuales fueron definitivos para el incremento de la conflictividad urbana: aumento de la densidad por hectárea debido a la construcción de viviendas multifamiliares, incremento de los precios en el mercado de suelo y bienes inmuebles, parcelaciones indiscriminadas en las periferias, problemas con el transporte público y las comunicaciones, entre otros. Todos ellos alcanzaron grados críticos al igual que los suministros de energía, agua y alcantarillado; servicios todos que debían satisfacer tanto las necesidades de la creciente población como las demandas industriales.

La recolección de residuos urbanos, los servicios de correos y teléfono, de bomberos y de policía, debieron ampliarse y renovarse. Los cascos antiguos (antes lugar de residencia de las capas de mayores ingresos que emigraron buscando mejores zonas de localización), aceleraron su despoblamiento y cayeron en el abandono, al ser ocupados por grupos de rentas bajas. Mientras tanto, en el extrarradio, las barriadas periféricas aumentaban en extensión, llegando a formar una parte sustancial de la estructura física de muchas ciudades. Todos, eran factores que continuaban acentuando el fenómeno de la metropolización en las principales ciudades del continente.

Se puede afirmar entonces que la metrópoli en América Latina es el fenómeno del crecimiento no planificado. Es una constante cuando se hace alusión a los planes modernos inconclusos o fracasados, las migraciones aceleradas, los procesos económicos de baja industrialización y el mercado del suelo desregulado, justo cuando en Europa el paradigma se centraba en la planeación urbana y regional en la posguerra.

Ante el aumento de la población en la mayoría de las ciudades de Latinoamérica y la aparición de una sociedad urbanizada que requiere y establece nuevos modos de relacionarse con el territorio, la metrópoli actual es concebida bajo la búsqueda de mejores oportunidades que la ciudad debía ofrecer a los migrantes rurales para encontrar vivienda, trabajo, educar los hijos, tener servicios hospitalarios y escapar a la monotonía y desesperanza de lo rural. Este es el contexto en donde nacen y se consolidan nuestras metrópolis, relacionándolo con lo heterogéneo, lo contradictorio, lo híbrido, lo variado y paradójico.

Cabe concluir que actualmente el fenómeno de la metropolización en sí, no es malo, lo perverso es su reproducción casi que por osmosis debido a la falta de políticas públicas en torno a los modelos de desarrollo y de ocupación del suelo urbano y rural.

 Bibliografia

Simmel, G. (1988) “La metrópoli y la vida mental”. En: Bassols, M. et al. Antología de Sociología urbana (1ª ed.). México: UNAM.

Cuervo, Luis Mauricio; Jaramillo, Samuel (1993). Urbanización Latinoamericana: Nuevas perspectivas. Revista Escala, Santa Fe de Bogota, Colombia

Boris Graizbord, E; Sánchez Crispín, Álvaro. (1997). Las ciudades intermedias y el desarrollo  regional en México, CEDDU, El Colegio de México/Conaculta/Instituto de Geografía, UNAM.

Farías, Dídima. (1989). Las Metrópolis Latinoamericanas y sus Tendencias. En: Revista Geográfica No. 110, pp. 21-27, Chile.

Garza, Gustavo. (1990). Metropolización en México. En: Revista Ciudades, numero 6 pp 3-13, México


Reconfiguración territorial y política de espacio público

Por: Alejandra Marín Buitrago

Estudiante: Maestría en Hábitat

ImagenFuente: Sociedad de Arquitectos de Risaralda

La política nacional de espacio público (CONPES 2012), identifica la debilidad institucional asociada a la generación, gestión y control del espacio público urbano y suburbano, evidenciando entre otras problemáticas, la desarticulación entre las instancias encargadas del tema, el escaso aprovechamiento de los instrumentos de gestión y la inexistencia de herramientas para inventariar los inmuebles bajo tal clasificación. Dicho diagnóstico se describe desde las realidades de los municipios y en la relación de estos con los organismos nacionales encargados de orientar las líneas de acción en dicha materia.

Frente a este panorama se proponen una serie de estrategias de fomento de la asociatividad entre entidades públicas y, de estas con los privados, las cuales se orientarán a la disminución del déficit cuantitativo y cualitativo del espacio público, a garantizar su sostenibilidad y su apropiación por parte de la ciudadanía. Estas estrategias parten del entendimiento del espacio público como un atributo transversal a los demás elementos de la planeación urbana: la movilidad, la gestión del riesgo, la vivienda, e incluso el cambio climático; para luego desarrollarse en la incorporación de acciones concretas de espacio público en los planes de ordenamiento municipal y la planificación sectorial e intermedia. A su vez se asignan a algunas entidades del nivel nacional las funciones de generar estudios, trazar directrices y prestar asistencia técnica a los municipios para la gestión de sus espacios públicos.

Pese a estos avances, la política de espacio público no menciona estrategias dirigidas a la articulación y complementariedad intermunicipal, dejando sin herramientas a los procesos de desarrollo territorial a escala metropolitana o regional, lo cual dificulta la planeación, formulación, estructuración financiera y ejecución de proyectos urbano-regionales estratégicos (DNP 2011).

En consecuencia, mientras no se trascienda la visión del espacio público estrictamente municipalista, se corre el riesgo de que este atributo continúe reflejando los divorcios entre entidades territoriales vecinas, que, en vez de planificar y gestionar conjuntamente sus bordes urbanos, se avienen pasivamente a la configuración de ciudades que crecen de espaldas entre sí; así las cosas los espacios públicos interurbanos terminarían consolidándose como escenarios de exclusión territorial.

Por otro lado, más allá de la Política CONPES, el espacio público es desde siempre, causa y consecuencia de la política, entendida en el sentido amplio de la Grecia clásica “como el arte de conseguir decisiones mediante la discusión pública” (ARENDT 2005). Adicionalmente,  en las sociedades contemporáneas la construcción de ciudadanía ha rebasado por mucho los límites de la polis; vivimos en ciudades plurimunicipales (BORJA 2002), por tanto la visión del espacio público como “espacio de lo político” toma cuerpo en escenarios que trascienden el ágora y las plazas centrales.

La ciudad ha pasado de la pequeña polis aislada de otras, a una intrincada red de nodos que se expanden hasta diluir sus bordes en la conurbación tomando nuevas formas, que configuran una nueva territorialidad y dan lugar a nuevos escenarios de identidad. Espacios públicos como las centralidades metropolitanas y los bordes urbanos se erigen como nuevos escenarios de encuentro y deliberación ciudadana, para los cuales también se requieren estrategias de asociatividad.

Pese a que estas estrategias no fueron previstas por la Política de Espacio Público, la reconfiguración territorial que se propone desde la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT), aporta algunos instrumentos que pueden viabilizar una estrategia de articulación y complementariedad de entidades territoriales para el desarrollo del espacio público interurbano o de significación supramunicipal.

El modelo de asociatividad que se propone desde la LOOT parte de los principios de gradualidad y flexibilidad, siendo por tanto las entidades territoriales las que deben establecer las condiciones y el ritmo al cual se integran; empezando por ejemplo con la gestión conjunta de acciones puntuales, o la unificación de sus espacios de planificación, para irse adaptando a formas más estables de integración, conforme a sus capacidades y necesidades. La LOOT plantea igualmente la creación de instancias de integración -especialmente regiones- “a partir de ecosistemas bióticos y biofísicos, de identidades culturales locales, de equipamientos e infraestructuras económicas y productivas y de relaciones entre las formas de vida rural y urbana, en el que se desarrolla la sociedad (…) En tal sentido, el principio rector de la regionalización se enmarca en una visión del desarrollo hacia la complementariedad.

La LOOT es -en todo caso- más precaria cuando se trata de la articulación intermunicipal,  la finalidad de las asociaciones de entidades territoriales en general, es prestar conjuntamente servicios públicos, funciones administrativas, ejecutar obras de interés común o cumplir funciones de planificación, así como para procurar el desarrollo integral de sus territorios, es decir, presentan el mismo contenido que las asociaciones de municipios, ya reguladas en la Ley 136 de 1996, las cuales han figurado como herramienta legal de gestión desde hace más de quince años sin mostrar -hasta el momento- resultados contundentes.

De igual manera, el contrato o convenio plan que se menciona en la LOOT como instrumento para la creación y ejecución de las asociaciones de municipios, también guarda estrecho parecido con  el convenio de asociación regulado desde la Ley 136 y con los mismos convenios interadministrativos que para efectos contractuales se reglamentan en la Ley 1150 de 2010. Así las cosas, el modelo asociativo municipal de la Ley Orgánica de Ordenamiento, solo difiere de lo ya existente, por tres razones básicas: por la obligatoriedad de que el contrato-plan se celebre en un marco de acción, que complemente los planes de desarrollo de los asociados en un “modelo de planificación integral conjunto”, por las prerrogativas que se otorgan a dichos esquemas asociativos a través del Fondo de Desarrollo Regional y por el contexto de desarrollo territorial dirigido a la asociatividad, en el cual se deben interpretar todos los instrumentos de la LOOT.

Es de esperarse que el posterior desarrollo reglamentario de la LOOT, amplíe y aclare los alcances del contrato plan, de modo que puede acogerse como una herramienta que se integre a los objetivos de la política nacional de espacio público, llenando algunos de los vacíos que actualmente se presentan en la gestión supramunicipal de lugares como las centralidades metropolitanas o regionales y los bordes urbanos. También sería indicado, que mediante dicha reglamentación se aplicaran ciertos criterios del principio de regionalización a las asociaciones entre municipios, de modo que puedan constituirse  estos esquemas de integración alrededor de identidades culturales locales o de ciertos ecosistemas o equipamientos icónicos.

En conclusión, los nuevos territorios que toman forma con la conurbación y la metropolización exigen su reconocimiento social y político, así como el desarrollo de herramientas normativas novedosas que permitan gestionar la complejidad socio-ambiental y político-administrativa que tiene lugar en las actuales ciudades plurimunicipales.

Bibliografía

ARENDT Hannah (2005). La Política Como Espacio Público. Disponible en: http://www.insumisos.com/lecturasinsumisas/La%20politica%20como%20espacio%20publico.pdf (consultado febrero de 2011).

BORJA Jordi (2002). “Ciudadanía y Globalización”, en Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 22 (Feb. 2002). Caracas, disponible en: http://www.clad.org/portal/publicaciones-del-clad/revista-clad-reforma-democracia/articulos/022-febrero-2002/0041400 (consultado 15 de febrero de 2012).

República de Colombia DNP -Dirección Nacional de Planeación- (2012). Documento CONPES 3718, Política Nacional de Espacio Público. Disponible en http://www.dnp.gov.co/LinkClick.aspx?fileticket=DnfcXXlwbFM%3D&tabid=1475 (Consultado 10 de febrero de 2012).

República de Colombia, Congreso (2011). Ley 1454 de 2011. Disponible en http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/2011/ley_1454_2011.html (Consultado en noviembre de 2011).

República de Colombia DNP -Dirección Nacional de Planeación- (2011). Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, PAGER vivienda y ciudades amables. Disponible en http://www.comfama.com/contenidos/Servicios/GerenciaSocial/Publicaciones/Descargar/Docs_cooperacion/9-PND%20VIVIENDA%20Y%20CIUDADES%20AMABLES.pdf (Consultado en agosto de 2011).