Archivo de la categoría: Percepción geográfica

LA CIUDAD DEL CONOCIMIENTO ENTRE LA NIEBLA

Alexander Paruma
Geógrafo, Estudiante Maestría en Hábitat
Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales
 

Son muchas las ocasiones en que de repente, mientras deambulo por la avenida Santander, veo desaparecer en medio de la espesa niebla a la ciudad de Manizales. Por un instante que dura varios minutos, la temperatura desciende unos cuantos grados más de lo normal; desaparecen calles y escaleras, también los barrios que se divisan abajo; el atardecer, el paisaje volcánico comandado por el nevado del Ruíz, los bosques andinos donde predominan los guayacanes y  empiezan su recorrido pequeñas corrientes hídricas, todo se oculta ante mis ojos. Una vez se retiran las minúsculas gotas de agua del ambiente, vuelve todo a la normalidad y como por arte de magia aparece el paisaje lejano. En mi mente y espíritu queda el asombro ante este maravilloso fenómeno de la naturaleza, pero también la inquietud, ante la idea de que algún día la ciudad y sus paisajes no vuelvan aparecer, no por la espesa niebla, sino por los cambios que pueda generar el calentamiento global. Momento entonces para pensar en las posibles consecuencias que para esta ciudad pueda generar el  cambio climático que está viviendo el planeta, y más aún, en los desafíos que hay que afrontar desde la visión de ciudad del conocimiento ante este crucial efecto climático.

http://www.flickr.com/photos/etnografiavisualcom/4813886302/

Son muchas las evidencias que a nivel global permiten establecer que el cambio climático ya es una realidad; las distintas mediciones alrededor del planeta hablan de un aumento en las concentraciones de CO2 en la atmósfera, lo que ha generado incremento en las temperaturas de las diferentes ciudades, convirtiéndolas poco a poco en islas de calor. También se comenta el deshielo de los polos, el retroceso de los glaciares, el aumento en el nivel de los mares, eventos meteorológicos extremos, migración de ecosistemas, entre otros. Estos impactos sobre los ecosistemas se ven también reflejados en la población cada vez más vulnerable, especialmente en la salud, reflejada en el incremento de enfermedades de tipo respiratorio. Así mismo, enfermedades transmitidas por la picadura de ciertos insectos que cada vez colonizan franjas de mayor rango altitudinales,  enfermedades de la piel sobre todo en la población infantil y anciana. Por su parte, los impactos en la seguridad alimentaria, tienen que ver con la pérdida de cultivos y de suelos para aptos para estos, y por último, los impactos en los asentamientos humanos, debido a la inundación de poblados ubicados a orilla de las costas y ríos. Otras consecuencias que también se están presentando son las relacionadas con la contaminación de las fuentes hídricas; y a nivel económico, la disminución del turismo en ciertos lugares donde la pérdida de biodiversidad y del recurso paisajístico es ya evidente.

http://cambioclimaticoglobal.com/cambio1.html

Para el caso de Manizales, queda claro que aún faltan estudios pormenorizados y multidisciplinarios que permitan conocer las consecuencias que en la actualidad viene ocasionando el cambio del clima terrestre. Estudios a nivel nacional realizados por diferentes expertos hablan de un retroceso en los diferentes glaciares ubicados en las sierras nevadas de Santa Marta y del Cucuy y los ubicados en la cordillera central como el nevado del Huila y del Ruíz; este último de suma importancia para la ciudad de Manizales en la medida en que es un atractivo de tipo natural, dinamizador del sector turístico de la ciudad y la región.

Y aunque en la ciudad de Manizales no sean notorias las evidencias del cambio climático, no quiere decir que no la este afectando, de ahí la importancia de los correspondientes estudios a fin de establecer en qué fase de afectación está la ciudad y de esta manera saber qué medidas tomar en pro de una correspondiente planificación territorial, ambiental y económica.

Para todos es sabido que la ciudad de Manizales es reconocida como una ciudad universitaria, en donde cada año un gran número de estudiantes provenientes de diferentes sitios del departamento y del país llegan a continuar con sus estudios universitarios en las diferentes instituciones aquí asentadas. Dicho reconocimiento ha dado pie para que desde la administración municipal y departamental, la academia y los sectores económicos, se comience a pensar en Manizales como el lugar para el desarrollo de una propuesta que tiene relación con las nuevas dinámicas del conocimiento y del papel de este en el desarrollo local. Hablamos entonces de las ciudades del conocimiento.

Son ya muchas las ciudades en el mundo que actualmente basan su funcionamiento en función del concepto de ciudad del conocimiento.  González Parás (sf), las define como: “El territorio geográfico en donde, conforme a un plan y una estrategia general asumido conjuntamente por la sociedad y el gobierno, sus actores tienen el propósito común de construir una economía basada en el desarrollo del conocimiento”. El propósito es el de integrar los diferentes sectores alrededor del conocimiento y la innovación en busca de un desarrollo, creería que además del económico, socio-ambiental, donde los aspectos referidos al calentamiento global y el cambio climático estén a la orden del día. Se pretende que desde estos tipos de ciudades se genere el conocimiento apropiado para el desarrollo de las tecnologías que sirvan para la mitigación y adaptación a las nuevas dinámicas climáticas que presenta el planeta.

Manizales se encuentra en el momento justo para comenzar a desarrollar las diferentes estrategias tendientes, no a detener el cambio climático -ejercicio imposible en la medida en que estos cambios obedecen a ciclos naturales del planeta acelerados de alguna manera por la acción de tipo antropica- sino a la adaptación, pues como dice Duque (2011) esto “supone cambiar rumbos y corregir disfunciones en el modelo socioambiental, mediante una construcción social del territorio para establecer unas relaciones de simbiosis y parasitismo entre los habitantes y el medio natural,  ecológicamente sólidas y compatibles con la cultura: para enfrentar la deforestación, la exposición a la amenaza y los conflictos entre uso y aptitud del suelo, surge como  oportunidad el nuevo ciclo de ordenamiento territorial 2012-2023.”

www.parkeharrison.com/

Estos cambios y correcciones socioambientales, además de estar apoyados en un conocimiento físico previo de las diferentes consecuencias actuales y futuras del cambio climático en Manizales, deberán contar también con un conocimiento de la percepción que los habitantes de la ciudad tienen con respecto al cambio climático, la concepción equivocada y la indiferencia son barreras que hacen que los proceso no funcionen de manera adecuada.  Parte integral de estas estratégias es el desarrollo de ciertas tecnologías que mitiguen los posibles impactos que se puedan generar, y para ese desarrollo tecnológico es fundamental concretar la puesta en marcha de una verdadera ciudad del conocimiento, que además de dinamizar el desarrollo económico de la ciudad, se preocupe también  por el hábitat, entendido este como el lugar donde vive y sueña la población con toda su carga emocional, y donde en medio de su cotidianidad, ve de repente desaparecer y aparecer la ciudad en medio de la niebla.

Fuentes:

Duque Escobar, Gonzalo (2011). Adaptación al cambio climático para Manizales. En: http://www.bdigital.unal.edu.co/5437/ . Recuperado el 10 de junio de 2012.
González Parás, José Natividad. (s/f). En. Definición de la ciudad del conocimiento. http://www.fhdesignstudio.com/cic/acercade.html. Recuperado el 10 de junio de  2012.
Botero Chica, Carlos (2004). Ciudades del conocimiento. En: http://www.gestiopolis.com/canales2/gerencia/1/ciuconoc.htm. Recuperado el 10 de junio de 2012. 
http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/

EL PAPEL DE LAS JUNTAS DE ACCIÓN COMUNAL EN EL DESARROLLO DE LA ECO-REGIÓN CAFETERA

Alexander Paruma
Geógrafo
Estudiante Maestría en Hábitat.
 
 
Nuestro cielo claro ha de brillar
Cambiaremos el medio ambiental
Con salud, educación y trabajo
Y que viva la Acción Comunal
(Fragmento himno de la acción comunal)
 

Después de más de 50 años de haberse institucionalizado el trabajo comunal en nuestro país, asistimos nuevamente el pasado domingo 29 de abril a la elección de las personas que durante un periodo de tres años, tendrán la responsabilidad de dirigir, administrar, y representar las Juntas de Acción Comunal, J.A.C. distribuidas a lo largo y ancho de nuestro país, tanto a nivel urbano como rural. Buena ocasión entonces para reflexionar sobre pasado, presente y futuro de estas organizaciones y su función en el desarrollo integral del territorio.

http://www.viterbo-caldas.gov.co/sitio.shtml?apc=C1–1810925-1810925&x=1810925

 

Fue en el año 1958, bajo el mandato del expresidente Lleras Camargo, que se deroga en nuestro país la ley 19, que institucionalizaba el trabajo comunitario a través de Las J.A.C. organismo de carácter comunitario con el cual se buscaba fomentar, entre los diferentes vecinos de un municipio, la mutua cooperación para la solución de sus diferentes problemas sobre todo los relacionados con obras civiles.

El nuevo milenio trae consigo nuevas disposiciones legales para el trabajo comunitario: La ley 743 del 2002 y el decreto reglamentario 2350 del 2003 dan inicio a una nueva etapa; esto en consonancia con el artículo 38 de la constitución política nacional de 1991, que establece el derecho de libre asociación. Esta nueva normatividad concibe: “La Junta de Acción Comunal como una organización cívica, social y comunitaria de gestión social, sin ánimo de lucro, de naturaleza solidaria, con personería jurídica y patrimonio propio, integrada voluntariamente por los residentes de un lugar que aúnan esfuerzos y recursos para procurar un desarrollo integral, sostenible y sustentable con fundamento en el ejercicio de la democracia participativa”.

En la actualidad se calcula la existencia, en todo el territorio nacional, de un poco más de 45.000 J.A.C. con un número aproximado de cuatro millones de afiliados, la mayoría de estas se encuentran en la zona rural, en un porcentaje del 70%, mientras que en el sector urbano el 30%. Junto a estas cifras y a su largo camino recorrido por poco más de medio siglo, las J.A.C. se establecen como una de las formas de organización más importantes en nuestro país por su estabilidad y trabajo conjunto, en busca de soluciones a los diferentes problemáticas que acaecen los territorios urbanos y rurales.

Se hace necesario, además de reflexionar acerca del trabajo que han venido desarrollando las diferentes juntas comunales, pensar también, en una mejor articulación de estas organizaciones a los diferentes planes de desarrollo municipales y departamentales así como de ordenamiento territorial. Articulación que no se limite al sólo hecho de socialización de un plan elaborado por unos cuantos, y si más bien, una articulación incluyente; que tenga en cuenta en cada procesos de elaboración de los distintos planes; las opiniones y percepciones de las personas que cotidianamente viven, sufren y sueñan el territorio.

Conscientes del trabajo que han venido cumpliendo, pero aun más del importante papel protagónico que pueden llegar a desempeñar en el desarrollo local en nuestro país, se hace evidente la necesidad para el caso de la eco-región cafetera, el fortalecimiento de las diferentes organizaciones sociales de base existentes en el sector urbano como rural de los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío, así como, su correspondiente articulación a los distintos planes de desarrollo y ordenamiento del territorio y de esta manera poder establecer un verdadero dialogo territorial.

Diferente tipo de problemáticas urbanas y rurales son las que predominan en toda la eco región cafetera, Gonzalo Duque, en su Artículo titulado:” Una mirada gruesa a cinco temas del desarrollo local” identifica muchas de estas problemáticas clasificándolas;  a nivel social, medio ambiental – territorial, económico, cultural y político. Problemáticas que en muchos casos se podrían solucionar o en su defecto trabajar en procura de su atenuación, si los en los límites donde se presentan estas problemáticas existiera un fuerte y conjunto trabajo comunitario que vele por mantener la cohesión social, el respeto y la solidaridad; esto en el caso de la problemática social. Por su lado, medio ambientalmente hablando, las J.A.C. en la eco región cafetera tienen un verdadero compromiso como organización básica administrativa; conciencia ambiental, buenas prácticas agrícolas, manejo de basuras, programas de conservación y reforestación entre otras son posibles y concretas actividades a desarrollar.

A nivel económico, las juntas comunales, pueden convertirse en foco de importantes propuestas microempresariales que aminore los altos índices de desempleo que mes a mes se registran en los tres departamentos que hacen parte de la eco región cafetera. El trabajo mancomunado como estrategia para integrarse a las diferentes cadenas productivas.

La construcción de escenarios deportivos y culturales, con el apoyo de las administraciones municipales y departamentales, son propuestas urgentes por presentarse desde las mismas J.A.C. paralelo a todo esto, el desarrollo de actividades que motiven la prácticas deportivas y culturales en cada barrio o vereda. Como propuestas para atender la problemática cultural y también social, en la medida en que esta serie de actividades pueden ayudar al alejamiento de los jóvenes y adultos de prácticas delincuenciales que tanto aqueja a las áreas urbanas de la eco región cafetera.

Por su parte las J.A.C. se convierte en el escenario idóneo de participación política a nivel local, en la medida en que son los mismos agentes comunales los que deciden su futuro a través de la elaboración de propuestas concertadas que son presentadas a las administraciones de orden superior. Las juntas comunales como organismos de control y supervisión ciudadana, como organismo donde se establece la verdadera participación democrática.

Por último, cabe decir que el trabajo comunitario desarrollado en este corto texto, tanto a nivel urbano como rural en nuestro país, acaece en su interior desde hace ya varias décadas de una serie de dificultades que le han imposibilitado en la mayoría de casos un desarrollo comunal moderno y democrático. Las causas de estas dificultades están relacionadas con el desamparo al que se ha visto sometido por parte de los organismos encargados a nivel nacional y local de su fortalecimiento y desarrollo, la utilización de muchas de estas juntas de acción comunal como máquinas burocráticas con intereses clientelistas, la presencia de grupos al margen de la ley que imposibilitan el libre desarrollo de las juntas comunales, la apatía a participar en estos procesos por parte de la población y la misma dinámica estructural y poblacional que sufren sobre todo las áreas urbanas donde la concepción del barrio y la vecindad sufren una metamorfosis.

Fuentes:

 

 

DESARROLLO Y TRANSFORMACIÓN ESPACIAL

Por: Alexander paruma
Geógrafo
Estudiante Maestría en Hábitat.
 

Habitamos un planeta que está en constante movimiento y transformación, desde las profundidades más inhóspitas de la tierra hasta las partes más altas de la atmósfera agentes de tipo bióticos y abióticos interactúan desde hace millones de años en una danza  sinfín; que se manifiesta en forma de erupciones volcánicas, movimientos sísmicos, huracanes, lluvia, calor, etc. que dejan como resultado distintos relieves que van desde grandes elevaciones y profundos cañones pasando por extensas sabanas y llanuras hasta selvas y desiertos. A esta dinámica natural interminable fue invitado el homo sapiens y desde hace más de 180.000 años es uno de los agentes que más participa en la transformación física de nuestro planeta.

De esta manera el hombre como agente transformador ha plasmado en el espacio que habitat toda su naturaleza, utilizando para ello inicialmente antiguas herramientas elaboradas de roca y madera hasta las actuales máquinas con las cuales adecua los diferentes relieves ya sea para sus asentamientos, extraer distintos minerales, sacar los combustibles o establecer sus cultivos.

Las necesidades de hoy en día no son las mismas a las de ayer a excepción de las básicas como el alimento y el refugio entre otras, así hemos creado otro gran número de necesidades que consideramos fundamentales y para satisfacerlas también hemos inventamos nuevos acciones sobre el espacio, las cuales se rigen  bajo ciertas normas que supuestamente conducen al tan anhelado progreso y que nos alejan de categorías también producto de la construcción social como subdesarrollo, pobreza o tercermundismo.

Según el geógrafo brasilero Milton Santos (1997): “El espacio está formado por un conjunto indisoluble, solidario y también contradictorio, de sistemas de objetos y sistemas de acciones no considerados aisladamente, sino como el contexto único en el que se realiza la historia”. El espacio entonces se convierte en el referente a tener en cuenta a la hora de entender las dinámicas sociales de cada época. Espacio, sociedad y tiempo interactuando en una nueva danza particular donde el producto de la elaboración social, en este caso los objetos, obedecen a  procesos dotados de diferentes propósitos a lo que se le denomina como acciones.

Vemos de esta forma que los propósitos actuales que motivan la transformación espacial obedecen en muchos casos a ideas impuestas provenientes de otras realidades y que promueven de alguna manera nuevos estilos de vida que chocan con los propios. El mismo Santos afirma (1997):”las acciones son cada vez más ajenas a los fines propios del hombre y del lugar. De ahí la necesidad de operar una distinción entre la escala de realización de las acciones y la escala de su mando. Esa distinción es fundamental en el mundo actual: muchas de las acciones que se ejercen en un lugar son el producto de necesidades ajenas, de funciones cuya generación es distante y de las cuales sólo la respuesta está localizada en aquel punto preciso de la superficie de la tierra”.

Se podría comparar así al espacio con una cama donde reposan tendidas un gran número de cobijas, y cada una de estas representa un determinado espacio en una determinada época histórica vivida por la sociedad, y en la cual se consagran o permanecen en pie diferentes sistemas de objetos que nos hablan de unas dinámicas o acciones  particulares relacionadas con lo cultural, social, político o económico de la época. Según Lefebvre citado por Lezamo (2005) respecto a las fases históricas del espacio ”La historia del espacio atraviesa por formas distintas de acuerdo con la sociedad que la produce, están allí, por ejemplo, los casos del espacio absoluto, el espacio histórico, el espacio abstracto, el espacio, contradictorio y el espacio diferencial”.

En el último siglo nuevas cobijas, haciendo referencia a la comparación anterior, se han tendido sobre la cama lo que nos habla de nuevas transformaciones y construcciones a nivel del espacio, sujetas en este caso a un accionar que se rige por una serie de normas, se emparenta también con el crecimiento económico y el progreso, propone un nuevo estilo de vida consumista y ante todo no tiene en cuenta la diferencia. Este accionar lo denominamos desarrollo.

Esta nueva propuesta de progreso para los países llamados “tercermundistas o subdesarrollados” nace de los países que han alcanzado un importante crecimiento económico y por lo tanto un alto nivel de vida y cuyo propósito último no tanto es el de sacar de la pobreza a muchos países sino la de aumentar la riqueza de unos cuantos que se autodenominan desarrollados. Propósito claramente expuesto en el discurso de posesión de Harry Truman como presidente de los Estados Unidos y extraído por Arturo escobar en su libro: La invención del tercer mundo.(2007):” Más de la mitad de la población del mundo vive en condiciones cercanas a la miseria. Su alimentación es inadecuada, es víctima de la enfermedad. Su vida económica es primitiva y está estancada. Su pobreza constituye un obstáculo y una amenaza tanto para ellos como para las áreas más prósperas. Por primera vez en la historia, la humanidad posee el conocimiento y la capacidad para aliviar el sufrimiento de estas gentes… Creo que deberíamos poner a disposición de los amantes de la paz los beneficios de nuestro acervo de conocimiento técnico para ayudarlos a lograr sus aspiraciones de una vida mejor… Lo que tenemos en mente es un programa de desarrollo basado en los conceptos del trato justo y democrático…Producir más es la clave para la paz y la prosperidad. Y la clave para producir más es una aplicación mayor y más vigorosa del conocimiento técnico y científico moderno”.

Aspectos como: las dinámicas sociales que vive cada región, los cambios en el mapa geopolítico a nivel mundial, la misma dinámica interna del mismo desarrollo, entre otros, Han hecho que este no sea concebido de igual manera en todas las décadas, diferentes enfoques han acompañado la instauración de teorías desarrollistas en los distintos países motivando que de alguna u otra manera formas diferentes de transformación y uso espacial, Valcárcel (2006) identifica los siguientes enfoques en las últimas décadas:”Enfoque de la modernización (1945-1965), el enfoque de la dependencia (1965-1980), aproximaciones ambientalistas al desarrollo (1970-1990), los enfoques de las necesidades básicas y el desarrollo a escala humana (1975-1980), el enfoque neoliberal y la neomodernización: ajuste estructural y consenso de Washington (1980-1990), enfoque de las capacidades y desarrollo humano (1990-2000), el post-desarrollo(1990-2000)”.

En lo que se refiere al enfoque denominado del post-desarrollo que rechaza las formas de desarrollo hasta el momento aplicadas en Latinoamérica, Valcárcel afirma (2006)“Los partidarios de este enfoque objetan el desarrollo por eurocentrismo y por ser ingeniería autoritaria. Declaran que la era del Desarrollo acabó. Serían posiciones radicales de extremo escepticismo de los 90. Empero ¿qué proponen alternativamente los post-desarrollistas? Reivindican justamente el derecho a la diferencia. Apuntan a lo local como base de la reconstrucción de la moral y la política de las sociedades actuales. Es a nivel del terruño y de la comunidad que se puede recomponer los lazos sociales fundados sobre la confianza mutua y la reciprocidad. Allí se encontraría el “sentido” de las cosas del mundo. Las prácticas locales de desarrollo puestas en marcha por los actores de base revisten una importancia particular.” Se aprecia entonces como nuevas perspectivas alrededor del desarrollo surgen, en este caso una que pone en tela de juicio el operar de sus políticas y ante todo pone de manifiesto el fracaso que para la sociedad en general, de las zonas denominadas subdesarrolladas, ha representado a costa del crecimiento económico de unas cuantas corporaciones. Esta nueva iniciativa impulsada en gran parte por importantes pensadores acerca del desarrollo en diferentes países latinoamericanos, se divisa en el horizonte como una nueva ruta a tomar, donde sean los mismos habitantes los que decidan el tipo desarrollo que quieren seguir y el espacio en el que anhelan vivir.

Fuentes:

Santos, Milton (2000). La naturaleza del espacio. Técnica y tiempo. Razón y emoción. Barcelona. Ed. Ariel Geografía.

Lezamo, José Luis (2005). teoría social, espacio y ciudad. México D.F. Ed. El colegio de México.

http://www.bvsst.org.ve/documentos/pnf/la_invencion_del_tercer_mundo.pdf

http://departamento.pucp.edu.pe/ciencias-sociales/images/documentos/marcel_valcarcel.pdf

REFLEXIÓN ACERCA DE LA PERCEPCIÓN DEL HÁBITAT Y EL TERRITORIO DESDE LA MÚSICA AFROPACÍFICA Y AFROCARIBEÑA

Por: Alexander Paruma
Geógrafo
Estudiante Maestría en Hábitat
 
“Esta casa que yo hice
Pasando tanto trabajo
tiene piso guayacán
y paredes de chachajo
esta casa la hice yo
con amor y sacrificio
pero el barrio está de fiesta,
he invitado a mis amigos
hoy, la vamos a tumba”
Canción: La vamos a tumbar. Grupo Saboreo, 2000)
 

“La vamos a tumbar”, es como se titula una de las canciones del folclor del pacífico colombiano, interpretada por el grupo chocoano Saboreo. Nos habla precisamente en su letra de ese importante lugar llamado casa, que sin ser el todo del hábitat, si es algo fundamental a la hora de reflexionar sobre este término. En dicha interpretación musical podemos hacernos a una clara idea del paisaje y ante todo de lo que representa la casa para los habitantes de esta apartada región de nuestro país, sin desconocer claro está, la importancia que para el resto de los mortales también lo representa; si no fijémonos en el sueño generalizado de la población de tener su propia casa, sueño que nos lo recuerdan a diario las innumerables vallas publicitarias dispersas en las ciudades donde se oferta una gran variedad de casas y apartamentos.

Este currulao hace parte de la extensa gama de ritmos afrodescendientes propios de las comunidades negras asentadas en el pacífico colombiano; el cual deja entrever desde los distintos materiales con las que fueron construidas las casas, hasta los factores culturales y socioeconómicos que las circundan, en la medida en que el hecho de tumbarla y celebrar dicho acontecimiento nos habla más que de un posible abandono de dicho lugar. Efectivamente es el mensaje oculto que expresa esta canción, reconstrucción de la casa con materiales diferentes a los que inicialmente la constituían. Hecho que genera una serie de interrogantes acerca de los factores económicos, políticos, culturales, físicos etc. que impulsan las nuevas dinámicas de construcción,  ya sean urbanas o rurales.

 “Esta es mi tierra bonita
que embriaga mis sueños
con tantos parajes
y al desprevenido horizonte
en cualquier momento lo vuelve paisaje
Esta es mi tierra bonita
jardín que brotó de la naturaleza
riendo entre dos cordilleras
que celosas protegen mi tierra preciosa
Y quedó oliendo a café
quedó sabiendo a guarapo
con rico sabor de caña
el Cauca dejó la montaña”.
(Canción: Mi Valle del Cauca. Grupo Niche, 1988.)
 

Otro de los ritmos que nos invita a reflexionar sobre el hábitat y el territorio y todo el universo temático que estos encierran, tales como la problemática socioeconómica, las relaciones hombre-medio, por nombrar sólo algunos, es el género conocido como la salsa; ritmo que al son de las maracas, congas, clave y campana, entre otros instrumentos, describe mucha de la realidad de la región latinoamericana y pone de manifiesto los apegos sentimentales que se establecen entre los seres humanos y el medio que ellos habitan. Ejemplo fiel de estas aseveraciones son varias de las interpretaciones de agrupaciones como el Grupo Niche en nuestro país, en donde su director de origen chocoano, Jairo Varela, le dedica varias de sus canciones a su segunda tierra natal el Valle del Cauca y especialmente a la ciudad de Cali, describiendo sus paisajes tanto naturales como culturales. Canciones como: Cali pachanguero, Cali ají, Del puente pa´alla y mi Valle del Cauca se convierten en verdaderos símbolos músicales que profundizan las raíces territoriales de los habitantes de esta región y proporcionan de alguna manera, a los que no lo son, un mayor conocimiento de sus paisajes y cultura.

“De allá arriba se ve un río También se ve un platanal
Se divisa un cafetal Y más arriba un bohío
Pero todo está vacío Sólo se escucha el ladrar
De un perrito blanco y negro que no pudieron llevar
Se marcharon los Rodríguez No se sabe para dónde
Dejaron su terruñito Se fueron del monte”.
(Canción: Los Rodríguez. Conjunto clásico, 1979)
 

La nostalgia de abandonar el terruño se deja sentir a la hora de escuchar la canción titulada “Los Rodríguez” del Conjunto Clásico, otro tema a ritmo de salsa en el cual su letra nos lleva a reflexionar sobre un fenómeno muy común como es el del abandono, por una u otra razón, de las tierras del campo por parte de sus habitantes; y en la mayoría de los casos este abandono tiene como destino final las zonas urbanas y con ello el desencadenamiento de toda una problemática que va desde el crecimiento desmedido y la construcción en lugares no aptos,  hasta la perdida de la cultura campesina.

No sólo en la letra de esta canción se puede identificar la nostalgia y melancolía que representa el deshabitar sino que también en la imagen impresa en la caratula de su álbum.

Sin duda alguna el repertorio salsero es interminable, lo importante de esta pequeña muestra es resaltar las representaciones espaciales que se desglosan a través de las distintas vivencias y percepciones, convirtiendo así los espacios en lugares y el medio en paisaje. Al respecto Gómez (1994) planea “Por paisaje entendemos aquí la percepción del medio a partir de la expresión externa de éste. El medio se hace paisaje cuando alguien lo percibe”. Valorar el paisaje se convierte entonces en una valoración de quien lo percibe, es decir, del sujeto que habita un determinado territorio y que con toda su carga emocional pasa a hacer elemento fundamental a la hora de pensar en un ordenamiento del territorio, sobre todo hoy en día cuando el paisaje de calidad es más escaso, el mismo Gómez manifiesta que “el paisaje de calidad es escaso, también resulta obvio, porque obvio es el hecho de la depredación del paisaje por actividades de muy diversa naturaleza y de magnitud creciente: Urbanización, infraestructura de todo tipo, agricultura intensiva, minería, depósitos de residuos, etc.”

“Que lindos son los palmares
de mi cuba bendecida
el extranjero lo admira
que bonitos sus paisajes
arrogante sus palmares
y sus ríos caudalosos
allí todo era reposo
y se aliviaban pesares”.
(Canción: Junto al cañavera, Guillermo Portabales, 1967)
 

La guajira, un estilo cubano de música campesina, nos invita a través de uno de los representantes más importantes de este estilo musical, como lo fue Guillermo Portabales, a explorar las características del paisaje antillano, con sus letras y al son de una guitarra logró mostrar al resto de Latinoamérica y al mundo entero la sencillez de la vida campesina y el amor a su territorio. Cañaverales, ríos y palmares son tan sólo algunos de los elementos naturales que se resaltan en sus canciones.

“Santa Bárbara bendita
para ti surge mi lira
Santa Bárbara bendita
para ti surge mi lira
Y con emoción se inspira
ante tu imagen bonita
Que viva changó Que viva changó”
(Canción: Que viva chango. Celina y Reutilio, 1948)
 

Por su parte a ritmo de guarachas, son antillano y son montuno, agrupaciones como Celina y Reutilio destapan en muchas de sus interpretaciones el sincretismo cultural y religioso que caracteriza al territorio antillano, producto de la llegada de colonizadores europeos a tierras americanas y el desembarco, luego de un gran número de esclavos traídos desde tierras africanas, que al relacionarse de alguna u otra forma con las comunidades asentadas inicialmente en estas latitudes enriquecieron el matiz cultural del territorio. Ejemplo claro son los ritmos afrocaribeños y afropacíficos aquí mencionados y las creencias que como la Yoruba o la Santería cubana  combinan la religión católica con los dioses u Orishas propios de las creencias religiosas africanas,  en la letra de la canción podemos ver cómo el dios Changó de los africanos se mimetiza o relaciona con la Virgen de Santa Barbará del santoral católico.

El arte, en este caso la música como manifestación interna del propio ser humano, se convierte en el espejo donde nos vemos reflejados a través de las diferentes épocas de la historia, y más aún, donde se plasman una a una aquellas emociones que nos generan ciertos lugares, permitiendo una visión más integral de los conceptos de hábitat y territorio  y abandonando interpretaciones a veces sesgadas o alejadas de la realidad. Se hace necesario entonces adoptar concepciones más amplias que tengan presente la  cotidianidad y donde el ser humano con toda su complejidad se vea representado. Al respecto se toma una de las interpretaciones que según Gordillo (2005) son adoptadas en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos, más conocida como Hábitat II, celebrada en junio de 1996 en la ciudad de Estambul, “hábitat, es un lugar espacial, físico e imaginario que permite el asentamiento geográfico de los grupos humanos para su desarrollo por medio de la vivienda, la ciudad y los territorios, y admite así mismo, significación y sentido en el individuo”. Hábitat y territorio no son estáticos, ni en su representación teórica y mucho menos en su representación material, el cambio es algo constante que acompaña a estos conceptos.

La reflexión final nace entonces de la comparación del ayer con el hoy, del espacio habitado ayer con el espacio habitado hoy, partiendo del hecho de que cada una de las canciones expuestas en el artículo presenta su propia temporalidad y espacialidad; algunas más antiguas que otras, de décadas diferentes, de siglos distintos, de múltiples nacionalidades, estilos unidos por su origen, en este caso el africano. Canciones que al ser escuchadas dan pistas de un paisajes desaparecido parcial o totalmente, dan indicios de  problemáticas nuevas o acentuadas.

Quedan muchos interrogantes, dejo algunos para concluir: ¿Qué pasa con nuestra percepción del hábitat y el territorio hoy en día?, ¿La música moderna continua siendo el vehículo con el cual expresamos nuestros sentimientos hacia el lugar que habitamos?, ¿Cuál es el futuro del territorio y el arte en un mundo globalizado?

“Ayyy no se
ya no se ve la alegría
que acostumbrábamos ver
al nacer el nuevo día
en dónde está el reventón
en dónde están las poesías
que el abuelo en el balcón
cantaba todos los días
Ayyy no sé
qué ha pasado con mi pueblo
que se ha olvidado de Dios
pensando solo en dinero
dónde está el jibarito
que con su voz entonaba
un hermoso lelolai
cantándole a su patría”.
(Canción: Todo ha cambiado. Orquesta la Cábala, 1979)

 

Bibliografía
Gómez Oreo,  Domingo. (1994). Ordenación del territorio. Una aproximación desde el medio físico. Madrid, España. Edit. Agrícola española S.A.
 
Gordillo Bedoya, Fernando.(2005). El hábitat: Mutaciones en la ciudad y el territorio. Consultado el 12 de marzo de 2012 de: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=39600308