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Por: Alejandra Marin Foto 1: Platanal y café, ilustra los policultivos de la caficultura, en municipio de Quinchía- Risaralda. 2008 A pesar de las escasas referencias normativas al tema paisaje, las múltiples implicaciones de los paisajes culturales[i], hacen que en … Sigue leyendo

El Reconocimiento a una cultura que clama por la dignidad: a un año de la declaración de un territorio en crisis.

Por: Erick Marcelo Marín Ortiz
Arquitecto. Universidad Nacional de Colombia, Estudiante de la Maestría en Hábitat. Universidad Nacional de Colombia

El café en proceso de trillado (Chinchiná, Caldas). Foto: Marcelo Marín, 2012

El aniversario de la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero por parte de la UNESCO, coincide con una de las peores crisis  que vive este sector en nuestro país.   Desde los años 90´s no se habían presentado movilizaciones por parte de los caficultores como las presentadas el 12 de agosto de 2012 en Manizales,  donde cerca de 15 mil agricultores  de todo el territorio colombiano reclamaban ser escuchados por parte del estado, que según ellos prefiere priorizar sus recursos en  locomotoras de productividad basadas específicamente en proyectos  de explotación minera, dejando de lado uno de los modelos agrícolas tradicionales del país, MEJÍA,(2012).Por culpa de diversos factores de tipo económico, el café se ve sumido en una profunda crisis que está generando altos índices de desplazamiento, desempleo y deserción hacia las ciudades. Siendo esto, una clara amenaza para la conservación de la tradición cafetera, que por casi un siglo se consolidó, no solo como un modelo económico de interés nacional sino también, como un sistema cultural de una envergadura tal, que logró el reconocimiento internacional, siendo este, un llamado de atención más que un premio, para los gestores y responsables de dicho patrimonio.

La Crisis Cafetera como punto de abordaje al reto PCC

Antes que el reconocimiento obtenido, el patrimonio plantó sus bases en una tradición que comenzó a principios del siglo XX gracias a gestiones unificadas de diversos sectores que permitieron tomar el impulso necesario en las primeras décadas posteriores, para convertirse en un motor de gestión de recursos que hicieron de la región una de las mas prosperas del país, siendo esta, base de desarrollo tecnológico y social.

De allí se consolidó una región que según Duque,(2012) acentuó y moldeó el carácter definitivo del cafetero, al crearse una sociedad igualitaria con una cultura que se nutrió a través del café.

Sin embargo, en los años 70 la producción se vió afectada seriamente por los constantes cambios que también según Duque,(2011), modificaron los pluricultivos a monocultivos, procesos estos que dejaron vulnerables las quebradas permitiendo la aparición de las plagas, que afectaron seriamente los cultivos, además de la tecnificación de procesos que para campesinos con un nivel de escolaridad bajo, resultó difícil de adoptar, alejando a estos de sus actividades originales.

Todo esto sumado a problemáticas de tipo social y económico debido a la revaluación del grano, están haciendo del café un modo de producción cada vez menos rentable para los campesinos que asumen que este, les está dejando “solo perdidas”, siendo una percepción que pone en peligro la continuidad cultural que en las nuevas generaciones es evidente, que se ha ido diluyendo pues sus pretensiones están siendo enfocadas a otros modos de producción más rentable, como por ejemplo la minería.

Como resultado, es necesario el abordaje del problema de la sostenibilidad del paisaje cultural y su declaración desde la raíz que se encuentra  en la crisis actual del café, pues suena lógico pensar que sin una producción agrícola qué realizar, es cuestión de tiempo que el paisaje sufra de irreversibles afectaciones y por ende todo el esfuerzo realizado en conseguir dicho reconocimiento se verá perdido.

Para ello es indispensable que actores como el estado y la academia entren a jugar un papel trascendental, para que se pueda superar el bache que la agricultura cafetera presenta en la actualidad para que luego, cuando este obstáculo sea sobrepasado, poder pensar, ahí sí, en el desarrollo de los métodos que hagan de este patrimonio de la humanidad un atractivo mundial.

El paisaje, un complemento para el  sustento de un modelo económico.

Es claro que la declaratoria por parte de la UNESCO significa un desafío importante para la sociedad cafetera, pues requiere de inversiones que pueden resultar cuantiosas para poder aprovechar al máximo lo que un reconocimiento de este tipo puede aportar para el colectivo cultural.

Sin embargo, según SABATÉ, (2004), aún más que la inversión económica, es importante el reconocimiento oficial. El soporte legal y administrativo adicional a la declaración internacional significa para los propios residentes del patrimonio una gran inyección anímica, es claro que títulos de este tipo generan más obligaciones que recursos, pero a su vez, resultan de gran atracción para visitantes e inversores, que constituyen una marca de calidad para cualquier actividad de la que se pretenda mostrar, en este caso el café. De este modo la autoestima de los residentes se verá magnificada, tan pronto su credibilidad se vea reforzada dejarán se sentirse en un territorio en crisis, para verse como elementos integradores de un futuro viable, con base en sus propios recursos patrimoniales.

Son los propios residentes la parte fundamental de un proyecto económico que busque consolidar el PCC como un atractivo, pues en ellos es que se encuentra la historia y la memoria del patrimonio cafetero. De este modo la declaratoria llega en un momento que el gremio cafetero necesita y que a su vez sabe que puede aprovechar, por eso es importante que en los pasos a seguir sea tenido en cuenta como protagonista principal del proceso y no como un elemento marginado. En este punto es importante tener en cuenta a la academia como medio documentador que se encargaría del abordaje de estas tradiciones para registrarlas y tener un punto de trasmisión escrita de la rica cultura cafetera, pues es claro que la memoria es un recurso patrimonial básico que necesita ser consignado de manera escrita para ser transmitido.

Conclusión

A la par de la crisis surge la oportunidad de la declaratoria como un medio de reflexión cultural que permite dirigir de nuevo la mirada a la región cafetera y su historia, pero esto apenas es el punto de partida que, claro está, tiene un fuerte empujón por parte de la UNESCO.

Desde 1972 este organismo impulsa el deseo de conservación de patrimonios naturales y culturales, de allí en adelante los paisajes de trabajo según Pozo y Sabaté,(2006), están teniendo gran importancia en el desarrollo económico regional de base local. Pero esto no debe interpretarse como el final de un recorrido. Dichos paisajes pueden llegar a constituir un vehículo, un eficaz instrumento para alcanzar el objetivo de construir entornos más diversos y cargados de identidad  para reactivar determinados territorios.

Es pues una oportunidad propicia para que la región adquiera el sentido necesario sin dejar de lado la raíz natural, pues esta, es la que le dio su esencia cultural, allí también entran las distintas instituciones estatales que por medios legislativos garanticen la conservación natural de dichos bienes acompañados de planes de manejo especial, tal como se hacen con los bienes inmuebles, resulta útil plantearlos para bienes de este tipo, que como cualquier otro de interés social tiene amenazas naturales y antró-picas que ponen en riesgo el sistema cultural, de herencia  del pasado y motivo de preservación futura como lo afirma Duque, (2012).

No se puede obviar que los paisajes son estructuras en constante movimiento, cambiantes, que no se congelan, el cambio constante resulta natural y necesita ser abordado de manera positiva ya que en la actualidad hay bases para la pérdida de lo que costó más de un siglo en producirse.

El paisaje entonces como lo afirma, Ojeda (2006), como convergencia de percepciones subjetivas  y como tal patrimonio natural –cultural de una comunidad humana.

Se  requiere entonces de modelos de gestión multidisciplinar, una reunión de saberes académicos que puedan generar medios para afrontar problemas de tipo económico, ambiental, institucional, social, entre otros, que son parte de la actualidad cafetera y que deben ser tenidos en cuenta por estas instituciones si se pretende que el paisajes cultural cafetero tome el impulso para al menos tener un punto de partida hacia un progreso consolidado y sea en especial el complemento a un sistema de producción estable.

Bibliografía

SABATÉ, J. B. (2004). De la preservación del patrimonio a la ordenación del paisaje. ESPAIS . Obtenido de: http://upcommons.upc.edu/revistes/bitstream/2099/1885/1/Preservaci%C3%B3n.pdf  Recuperado el 17 de Agosto de 2012.

DUQUE, G. E. (11 de 06 de 2012). El caracter amable, pujante y laborioso del cafetero. LA PATRIA . Obtenido de: http://www.bdigital.unal.edu.co/6731/1/gonzaloduqueescobar.201226.pdf. Recuperado el 18 de Agosto de 2012.

DUQUE, G. E. (06 de 08 de 2012). EL PAISAJE CULTURAL CAFETERO. LA PATRIA . Obtenido de: http://www.bdigital.unal.edu.co/7193/1/gonzaloduqueescobar.201232.pdf Recuperado el 18 de Agosto de 2012.

DUQUE, G. E. (18 de 07 de 2011). Paisaje cultural cafetero: Disrupción para un desarrollo sostenible. LA PATRIA .Obtenido de: http://www.bdigital.unal.edu.co/3757/1/gonzaloduqueescobar.201146.pdf Recuperado el 18 de Agosto de 2012.

MEJÍA, F. U. (13 de 08 de 2012). Caficultores piden un billón de pesos para salir de la crisis. EL TIEMPO . Obtenido de: http://www.eltiempo.com/colombia/eje-cafetero/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12124325.html

Recuperado el 18 de Agosto de 2012.

Pozo, P. B. y  SABATÉ, J.B. (2006). PAISAJES CULTURALES Y PROYECTO TERRITORIAL: un balance de treinta años de experiencia. Barcelona.

Obtenido de: http://upcommons.upc.edu/revistes/handle/2099/10716. Recuperado el 18 de Agosto de 2012.

Rivera, J. F. (s.f.). METÁFORAS CONTEMPORÁNEAS DE PAISAJES ANDALUCES. PAÜL, V. y TORT, J. (Eds.) , 433-449. Obtenido de: http://age.ieg.csic.es/boletin/51/05-DELGADO.pdf. Recuperado el 17 de Agosto de 2012

Las comunidades son protectoras potenciales del patrimonio que se construye a partir de un territorio

Gonzalo Zuluaga López.

Arquitecto, Especialista en Gerencia de Proyectos.
Estudiante de la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.

Las comunidades se relacionan y comunican a través de elementos que conforman el paisaje y los hacen a la vez afines a su territorio,  de esta manera se conectan internamente logrando que todos sus miembros alcancen una simbiosis que les permite construir un tejido social común. Gómez Álzate  (2010:96), en este sentido anota:

“  En la formación del paisaje, la cultura es el agente, el paisaje natural es el medio, y el paisaje cultural el resultado. Al referirse a los ambientes naturales y culturales interrelacionados, considerados como conjunto, dentro de los cuales el ser humano habita, Mumford habla acerca de la necesidad del ser humano como organismo, y define que su  medio ambiente es la cultura y su cultura se convierte en su medio ambiente”.

Ese tejido se acrecienta, se fortalece y logra permanecer en el tiempo porque se alimenta a diario del  sentido de pertenencia que esa comunidad siente por el territorio donde se asientan sus legados y tradiciones.

El sentido de pertenencia y ese significado de coherencia social que han alcanzado, quienes hoy habitan la región cafetera de Colombia, a partir de cosas que hacen parte de la cotidianidad, como la palabra, el folclor, la comida, como cultivar la tierra  o la manera de habitar, que se experimentan continuamente en el territorio y fortalecen acciones inconscientes de reconocimiento social que potencialmente los convierten en protectores del legado y mas que salvaguardar involuntariamente una tradición, se apropian del sentido de esos elementos para fortalecer sus lazos como comunidad. De esta manera entendemos lo indicado por Lynch (1992:120) al señalar “ las imágenes ambientales son estructuras organizadas de reconocimiento y relación. También están impregnadas con significado, sentimiento y valor”.

Vereda La paz (Chinchiná, Caldas) 2012. Autor: Gonzalo Zuluaga L.

Las comunidades, como las del “café”, que se originaron y que  han crecido y ocupado un territorio, en torno a un monocultivo como el del café, son potenciales protectoras del patrimonio que se construye desde el territorio, porque entienden inconscientemente, que su riqueza, no está en el café mismo, sino que está presente a diario en eso que es intangible, pero que a la vez,  es el medio  para hacerse a bienes y propiedades, que  se acrecientan, a partir del conocimiento y transferencia de tradiciones entre generaciones.

Se reconoce en el cultivo del café el motor de  la ocupación que del territorio se ha hecho. Desde que se inició la migración que dio origen a lo que hoy denominamos como colonización Antioqueña, vemos que este  territorio por la misma apropiación que de él se hizo, lo reconocemos como territorio del café, por encima de cualquier consideración de tipo cultural o antropológico, como puede suponerse para reconocer cualquier medio natural en el mundo. Se debe resaltar que ese territorio se mantiene vivo,  gracias a la fortaleza de la estructura social del pueblo que se conformó en torno al cultivo del café.

Por medio de esa herencia intangible que se ha legado, se han  podido construir a medida que avanzan las generaciones, mejores moradas que las que conocieron sus antepasados, hoy se  cosecha la  misma tierra, pero de mejor manera y se extrae de ella nuevos cultivos y mejores o más abundantes frutos.

La más efímera noción de desarrollo se funda en principios de conocimiento en lo ya experimentado por sociedades predecesoras, esas mismas son las que han dejado una historia y han legado un patrimonio, sobre el cual se cimenta el desarrollo del presente y la estabilidad del futuro, y en sí mismo estos conceptos que se traducen en la supervivencia y el mejor vivir, confrontan la idea inequívoca que los pueblos que se han construido en la región cafetera de Caldas, Quindío y Risaralda, serán por antonomasia, enclaves comprometidos con la protección de su legado y del patrimonio que se construye como estandarte de una raza.

El sentido más simple de conservación, el cual en su idea más primaria alude a la supervivencia, que no olvidemos, fue el eje de la premisa colonizadora de los pobladores que viniendo de Antioquia,  como lo anota Parsons (1997:24), “ el pueblo que hoy, cometiendo una herejía etnológica se llama así mismo la raza antioqueña”, se internó en estas tierras cuando aún eran montañas selváticas, explica porque el hombre y esta comunidad en especial, siempre abogara por la conservación de la vida y en este mismo sentido son protectoras del patrimonio, porque en él, además de encontrar el conocimiento,  encuentran el abrigo y potencian su confort, e implícitamente sienten que a partir del patrimonio construyen más y mejores los medios con los cuales garantizan su vida futura para propios y herederos.

Vereda La paz (Chinchiná, Caldas) 2012. Autor: Gonzalo Zuluaga L.

Proteger el patrimonio, no solo alberga el concepto de que los bienes tanto materiales – como la casa de la finca – o inmateriales – como el conocimiento del cultivo del café- alcancen el estatismo en el tiempo, si no, por el contrario, deben aludir a las acciones que adelanta esta comunidad, ya sea conscientemente  o por necesidad, para preservar el patrimonio vivo en la vida de ellos.

Las comunidades son potenciales protectoras del patrimonio, cuando su manera de vivir o la realización de acciones en pro de la comunidad, permiten que el lenguaje y que por medio de este, la tradición oral y con la riqueza de la palabra, se transmitan saberes y dones propios de esa misma comunidad, este concepto se ve valorado por Rivera (2010:7) cuando dice “Ello será muy importante porque desde estos momentos el concepto de Patrimonio se enriquece de manera notable al introducir ya no solo las arquitecturas menores de las que había hablado y escrito Gustavo Giovannoni en el primer tercio del siglo XX sino también las arquitecturas sin arquitecto ni maestro constructor, obras de entidad básica de las localidades con una historia doméstica fundada sobre todo en la transmisión oral”. Así pues los pueblos serán más ricos en relación con la capacidad de transmitir y  adaptar los saberes y el conocimiento ya aprendidos aunque ello implique  lo que ya desde antaño se conocía, de las condiciones de transitoriedad que se le atribuían al cultivo del café, como lo anota Parsons (1997:226), cuando hace referencia a:

“Mariano Ospina Rodríguez, reconoció el problema de la erosión en su opúsculo de 1880, el cultivo del café cuando escribió: El café crece y fructifica también en terrenos de un declive muy rápido, pero la plantación no puede ser de mucha duración, porque habiendo necesidad de mantener desnudo de yerbas y malezas el terreno, las copiosas lluvias tropicales arrastran la tierra y desarraigan los arboles”.

El patrimonio será potencial  agente de interés de una comunidad, en virtud de las capacidades o bienes que los individuos que conforman esa comunidad pueden lucrarse de él. Lamentablemente, no todos los elementos patrimoniales con los que cuenta una comunidad son potencialmente  “protegibles”, por ella misma, ya que esta comunidad está conformada por individuos  que en principio hacen parte de la naturaleza y como tales, se comportan bajo las premisas que se dictan desde la óptica de las necesidades del principio de conservación y bajo el principio de vida de esta premisas, todos los seres  que conforman esta comunidad, como cualquier ser vivo, sacrificará el legado y sus tradiciones para garantizarse un mejor vivir.

Lo potencialmente protegible es todo aquello que permitirá a la comunidad alcanzar mejores estándares de vida o aumentar sus bienes, la comunidad protegerá y conservará de su patrimonio todo aquello que por sus valores o características de preservación para la especie le sean necesarios, en caso contrario actuará sobre ese patrimonio tanto tangible, como intangible, material o inmaterial, natural o cultural como animal rapaz que obtendrá de él lo mejor que pueda obtener o en caso contrario, lo dejará a un lado porque entenderá que en las  entrañas de ese elemento que ayudó a construir el territorio, no encuentra el alimento que le permita preservar su vida.

En este orden de ideas es sustancial la advertencia y desde allí, la protección que se pueda estructurar desde la perspectiva de la declaratoria de este territorio que construido desde el motor del desarrollo del café, impregnó una característica única, que lo hace merecedor de distinciones  y como claramente lo anotan Sanz, Molina y López (579:2004) al indicar que “el reconocimiento de los paisajes como elementos del patrimonio mundial, constituye una oportunidad para algunos paisajes rurales de valor excepcional que, tras una larga  trayectoria histórica y productiva, se encuentran hoy amenazados por el abandono de sus funciones tradicionales o la sustitución de las mismas por funciones nuevas que compiten con las anteriores sobre el mismo territorio”.

Referencia bibliográfica.

Lynch, Kevin. Administración del paisaje, Editorial Norma, Bogotá, 1992.

Parsons, James. La colonización antioqueña en el occidente de Colombia, Banco de la Republica, El Áncora editores, Bogotá 1997.

Rivera Blanco, Javier, Paisaje y patrimonio, Escuela T. S. de Arquitectura y Geodesia, Universidad de Alca alá, España. Tomado de: http://www.todopatrimonio.com/pdf/cicop2010/06_Actas_Cicop2010.pdf, 2010.Fecha de consulta: agosto 19 de 2012.

Gómez Álzate, Adriana. El paisaje como patrimonio cultural, ambiental y productivo, Revista KEPES, Año 7 No. 6, , págs. 91-106, enero-diciembre de 2010.

Concepción Sanz, Herráiz. Patrimonio cultural y medio ambiental en paisajes rurales. Universidad Autónoma de Madrid, Madrid 2004.

Lugares comunes y lugares inéditos del Paisaje Cultural Cafetero

Por Diego Echeverry Rengifo

Profesional en Gestión Cultural y Comunicativa. Productor  y Realizador Audiovisual. Estudiante Maestría en Hábitat,Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.  Sigue leyendo

Sobre la Sostenibilidad del Paisaje Cultural Cafetero -Algunas reflexiones en torno a la dinámica de los sistemas sociales y los paisajes culturales-

Inventar el hombre es, inventar al porvenir. E inventar el porvenir es inventar nuevas formas de vida a partir de la comprensión de nuestros paisajes. La imaginación de los paisajes es, por ello, el dominio por excelencia de la planificación de los paisajes, esto es, de la planificación del futuro

Pierre Dansereau[1]

Juan David Céspedes Restrepo
Administrador Ambiental
Estudiante Maestría en Hábitat
Universidad Nacional de Colombia -Sede Manizales-
 

Panoramica del PCC hacia el valle del Cocora -Salento-.
Juan David Céspedes, 2011

 El creciente interés frente a los temas de desarrollo regional que ha despertado el territorio conformado por cuarenta y siete municipios que hacen parte de los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Norte del Valle; y que hoy, gracias al reconocimiento de la UNESCO ha sido declarado patrimonio mundial de la humanidad[2], representa una oportunidad estratégica de reformular  los procesos de configuración que le han dado origen, como vía para la construcción colectiva de un modelo territorial endógeno, nacido a partir de las características sociales, económicas, culturales, y biofísicas propias del contexto. Este hecho resulta irrefutable no sólo al interior de los escenarios académicos de reflexión/discusión y los espacios institucionales que impulsaron su reconocimiento por parte de la UNESCO, sino también dentro de la comunidad cafetera, y en menor medida, en algunos grupos de personas que día a día, siguen participando en la construcción de este territorio.

El cultivo del café, que según el Centro de Estudios Regionales Cafeteros y Empresariales -CRECE- tuvo su inició hace aproximadamente 150 años[3] [2005. citado por Pinzón y Gil, 2011. p. 115], trazó la forma y función de las laderas en el territorio mediante el desarrollo de mecanismos propios de producción adaptados a la morfología y características únicas del mismo. La identidad creada con base en este proceso productivo ha tenido desde entonces el reconocimiento tácito de la tradición cafetera como elemento central del paisaje y determinante de las relaciones entre el territorio y sus habitantes. Las practicas e imaginarios en torno al proceso productivo del café, han adquirido luego de la declaratoria de la UNESCO una importancia especial como ejes articuladores tanto de las políticas de ordenamiento territorial, como también de los procesos regionales de desarrollo.

Finca Cafetera -Alcalá-.
Juan David Céspedes, 2008

No obstante pese a las fortalezas presentes en el territorio (representadas no sólo por el reconocimiento de la UNESCO y el interés gubernamental que despertó; sino también por atributos como el atractivo turístico, la complementariedad funcional entre las capitales de los departamentos que lo conforman, entre otros), existen al interior de mismo situaciones que amenazan su capacidad de consolidarse regionalmente de manera sostenible. Información socioeconómica, como la que aporta el Índice de Desarrollo Humano y el Índice de Calidad de Vida, revelan que durante la última década no se han presentado incrementos significativos en el mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes de la región (Red Alma Mater, Universidad Tecnológica de Pereira, 2011) [4].

Esta situación, que a simple vista aparece como un problema de poca relevancia, es particularmente importante en términos de la sostenibilidad del Paisaje Cultural Cafetero, ya que en principio los paisajes culturales son como menciona Saver [1925. Citado por Rincón, 2011. p.3]: “El resultado de la acción de un grupo social sobre un paisaje natural (…) allí la cultura es el agente, lo natural el medio, y el paisaje cultural el resultado”. Esta afirmación implica por tanto, que las afectaciones en los sistemas sociales que hacen parte del territorio de un paisaje cultural, se encuentran relacionadas de manera íntima con éste, lo que se traduce en impactos directos sobre las condiciones del paisaje en sí, y sobre su patrimonio histórico y cultural. De acuerdo a esta hipótesis, los procesos encaminados a su conservación y fortalecimiento precisan como menciona Rincón (2011), la preeminencia de las dimensiones sociocultural e histórica, articuladas en pro de que las condiciones humanas, el uso de los recursos y la capacidad de carga se puedan mantener a perpetuidad.

Este hecho es principalmente importante, y exige ser revisado a profundidad, dado que un gran número de procesos sociales se abordan únicamente desde los elementos económicos que los configuran, lo que da lugar a intervenciones centradas en el crecimiento económico, pero que desconocen los imaginarios sociales y la cultura que configura la relación entre los grupos humanos y el territorio que habitan. Este tipo de procesos “desarrollistas[5] impiden la preservación de los valores culturales y se oponen incluso al carácter natural de la economía en sí, la cual de acuerdo con Nicholas Georgescu-Roegen [1971; citado por Toledo, 2006. p.7], tiene por objeto “contribuir a la creación de un bien inmaterial: La felicidad Humana (…); sin el reconocimiento de este hecho y sin la introducción del concepto de alegría de vivir en nuestro instrumental analítico, no podremos descubrir nunca la fuente real del valor económico, que es el valor que la vida tiene para cada ser vivo”.

Sistema Productivo en una Finca Cafetera -Alcalá-.
Juan David Céspedes, 2008

Los procesos de fortalecimiento y consolidación para la sostenibilidad del Paisaje Cultural Cafetero, no deben por tanto ser abordados unidimensionalmente a partir del discurso “desarrollista” ni a través de la formulación de estructuras territoriales rígidas. Por el contrario dada la importancia de los sistemas sociales humanos, es preciso comprender que la aproximación a éstos no puede realizarse de manera estática o lineal debido al dinamismo y la alta complejidad que los caracteriza (Maldonado, 2003).

Para el caso específico del Paisaje Cultural Cafetero, la complejidad mencionada anteriormente es incluso mayor como consecuencia de la escala espacial del mismo. Este aspecto debe ser igualmente considerado con cuidado para poder identificar situaciones que pongan en riesgo la sostenibilidad del territorio, ya que como explican Rodriguez y Osorio (2008) “es grande el número de amenazas que pueden afectar a un paisaje cultural demasiado extenso”, y éstas, aunque se centran en los factores sociales que determinan la posibilidad de preservación de su identidad, también se relacionan en menor medida con la sostenibilidad de los recursos naturales de base, y las vías para su manejo. Este hecho, pone en evidencia también como explica Edgar Morin [2002. citado por Toledo, 2006], la realidad antroposocial de los sistemas naturales y la realidad biofísica de los sistemas culturales como un complejo entramado de relaciones de doble vía.

Es por estas razones que el fortalecimiento regional sostenible del Paisaje Cultural Cafetero necesariamente debe partir de la resignificación de los habitantes que lo han configurado a lo largo del tiempo, especialmente aquellos que se encuentran relacionados de manera directa con la tradición cafetera. Esta resignificación debe partir del contexto e incluir entre otros elementos la reivindicación de las economías locales y regionales en torno al café -entendidas estas economías desde la búsqueda del bienestar y la plenitud-, por medio de la acción estratégica centrada en las relaciones de doble vía entre los sistemas sociales y las funciones naturales del territorio. Adicionalmente, se debe recordar que la complejidad implica por sí misma dinamismo, lo que significa en términos del territorio cafetero, flexibilidad en las estructuras, las formas y las funciones del paisaje; y se opone a condiciones y relaciones regionales estáticas.

Bibliografía

Maldonado, Carlos Eduardo. (2003). Marco Teórico del Trabajo en Ciencias de la Complejidad y Siete Tesis Sobre la Complejidad [Versión digital .pdf]. Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia, Vol 4, No. 8-9. pp. 139-154. Recuperado el 14 de agosto de 2012; Redalyc, Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal:
http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=41400904
 
Pinzón, Gustavo. Gil, Luis Carlos. (2011). El Paisaje Cultural cafetero en el contexto de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial. Revista La Redvista; No.2 Enero-Junio de 2011. pp. 107-119. Sello Editorial Alma Mater; Pereira.
 
Red Alma Mater. Universidad Tecnológica de Pereira. (2011). Línea de Base de la Ecorregión Eje Cafetero. Pereira: Universidad Tecnológica de Pereira.
 
Rincón, Fabio. (2011).Paisaje Cultural Cafetero: Aspectos Teóricos y Metodológicos de una Experiencia Práctica. Boletín Ambiental del Instituto de Estudios Ambientales -IDEA-. No. 98, Julio de 2011. Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales; Manizales.
 
Rodriguez, Diana María. Osorio, Jorge Enrique. (2008). Sistema Patrimonial Paisaje Cultural Cafetero Modelo cartográfico para la delimitación de la zona principal y buffer. [Versión Digital .pdf]. Jorge Enrique Osorio y Alvaro Acevedo (Ed.), Paisaje Cultural Cafetero –Risaralda- Colombia (1era. ed., pp.23-69). Pereira: Universidad Católica Popular del Risaralda: Universidad Tecnológica de Pereira. Recuperado el 15 de agosto de 2012; Red Alma Mater, página web oficial:
http://www.almamater.edu.co/sitio/Archivos/Documentos/Documentos/00000065.pdf
 
Toledo, Alejandro. (2006). Hacia una Nueva visión de la Relaciones entre el Agua, el Hombre y el Paisaje [Versión digital .pdf]. Gaceta Ecológica- Instituto Nacional de Ecología, No. 078. pp. 5-10. Recuperado el 10 de agosto de 2012; Redalyc, Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal:
http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=530907801

[1] En Toledo, 2006. p.9
 
[2] El territorio fue declarado patrimonio bajo la denominación de Paisaje Cultural Cafetero.
 
[3] Según la información aportada por este estudio, las primeras plantaciones de café comerciales en el área del paisaje cultural cafetero fueron establecidas entre 1861 y 1865.
 
[4] Para los Departamentos que conforman el Paisaje Cultural Cafetero el Índice de Desarrollo Humano [IDH] se encuentra cerca del 0,77 y el Índice de Calidad de Vida presenta un valor promedio de 80.
 
[5] El autor utiliza el término con fines de describir los procesos de desarrollo de naturaleza hegemónica que niegan las características propias del contexto y que se centran únicamente en el crecimiento económico. El término parte del discurso de desarrollo expuesto por Lauchlin Currie en el informe Operación Colombia (1960).
 

Los arboles no nos dejan ver el bosque: El Paisaje cultural cafetero

Por Williams Gilberto Jiménez García                                    Administrador Ambiental. Universidad Tecnológica de Pereira Estudiante Maestría en Hábitat. Universidad Nacional de Colombia

A un año de la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero (PCC) por parte de la UNESCO, es necesario detenerse a re-pensar los alcances, retos y oportunidades que ofrece la declaratoria en pro de la configuración misma del territorio objeto de análisis, en este caso la ecorregión cafetera de Colombia. Por tal motivo, es importante realizar una descripción del café desde el contexto ambiental, seguido de lo que significa el PCC y las propuestas que se pueden desarrollar a partir del objetivo de conservar el patrimonio material e inmaterial de la ecorregión cafetera colombiana.

 El café una marca de identidad en momentos de crisis

El café configuró y permitió el crecimiento económico de la zona centro-occidental de Colombia (ecorregión cafetera), conformada, según ALMA MATER (2010) por 47 municipios de los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y norte del Valle del Cauca, que por sus condiciones bioclimáticas y la cultura campesina permitieron el establecimiento del cultivo, hace más de cien años desde su implantación en el oriente del país y la primera exportación del grano, hasta las consecuentes “bonanzas y crisis” en el mercado interno y externo.

El café en esta zona del país, se presentó, según Duque y Rodríguez (2009) “en los inicios de siglo como un policultivo agroforestal” con una alta diversidad biológica propia de las zonas tropicales. Este sistema agrícola permitió, en un principio, una “convivencia armónica” de la selva tropical propia de los valles interandinos de Suramérica con la organización familiar, es decir, se establecía –para ese entonces- una interpretación entre el acervo cultural de los campesinos, el cultivo y el ecosistema, generando así, un escenario que favorecía la biodiversidad.

El marco del paisaje cultural cafetero en Quimbaya, Quindío

El marco del paisaje cultural cafetero en Quimbaya, Quindío. Fuente: Jiménez, 2007

Varios hechos cambiaron la dinámica de relación de los campesinos cafeteros con su ecosistema: el primer hecho es la idea de comercialización del producto, de hecho necesaria, ya que el café no es un producto agrícola que aporte a la nutrición de las familias; el segundo hecho, es el surgimiento de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) como propuesta organizativa del sector cafetero, que generó todo un cambio tecnológico y cultural (hasta burocrático) en la cadena productiva del café; el tercero, es la apertura del país –con sus tropiezos y aciertos- al comercio internacional; y por ultimo la prolongada situación de orden público de esta zona del país, que pasó de ser escenario de conflicto de las guerras liberales-conservadores, las guerrillas-paramilitares-estado colombiano y el narcotráfico.

La combinación de las anteriores circunstancias con factores ambientales como el cambio climático, la pérdida de suelos producto de la sobrexplotación agrícola, la contaminación de fuentes hídricas, la perdida de bosques, la ganadería extensiva y la pobreza han generado un escenario que atenta contra la sustentabilidad del modelo agrícola cafetero, el cual cabe mencionar se ha basado en la micropropiedad, la subsidiariedad y los valores tradicionales a la escala de la familia campesina.

Prácticas agrícolas inadecuadas en el paisaje cultural cafetero, Filandia, Quindío. Fuente: Jiménez, 2007

El café ha influido de manera directa en el desarrollo de la ecorregión cafetera de Colombia, en tiempos anteriores representó una cruzada, según Duque(2012) contra la pobreza y la inequidad, la exclusión y la marginalidad; por su parte en tiempos de crisis cafetera (como ocurre en la actualidad) ha fomentado el desempleo, la migración, la pobreza y hasta la violencia.

Por tal motivo, es preponderante la acción de instrumentos políticos y académicos que permitan de manera racional conservar parte del patrimonio cultural material e inmaterial, legado de varias generaciones de cafeteros. En este escenario y luego de una década de investigaciones, nace la idea de volver patrimonio este territorio y darle una marca de identidad en respuesta a la crisis, conocida como Paisaje Cultural Cafetero.

El Paisaje Cultural Cafetero

Los esfuerzos por generar conceptos claros y precisos acerca de asuntos polisémicos y etéreos como el paisaje, ha hecho que éste como concepto pierda claridad y se simplifique; a pesar de su importancia en la vida del hombre, se ha perdido el sustento del mismo y se ha reducido a  un “supuesto”, que es usado en el lenguaje común y, a veces de manera inapropiada. Para el presente escrito, se puede decir que el paisaje es una construcción social resultado de la acción del hombre en un territorio concreto, según Delgado y Ojeda (2009) “es un producto complejo que se construye lentamente con dinámicas especificas e interrelacionadas de carácter natural, social y cultural”.

El paisaje, según Pinzón (2010) “tiene unas características únicas por la intervención del trabajo humano, que en el caso de la región del eje cafetero colombiano, es una obra colectiva en la que predomina la cultura de la colonización antioqueña que trajo consigo el cultivo del café”. Estas características están representadas en los procesos de selección de semilla, germinadores, siembra, cuidado en el crecimiento de la planta, recolección del fruto, procesamiento del fruto, transporte, comercialización del grano y consumo del mismo, además de las formas de la crianza y reproducibilidad de las familias, el trabajo familiar, las relaciones sociales y de poder, los mitos y leyendas cafeteras, las costumbres, la gastronomía, la arquitectura y la escala de valores cafeteros.

En medio del café. Circasia, Quindío. Fuente: Jiménez, 2007

Teniendo en cuenta lo anterior, el paisaje según Delgado y Ojeda (2007) se carga de un cumulo de saberes vivenciales y emocionales, que en el caso del PCC hablan de la forma de contemplar y sentir el mundo que expresan y transmiten identidad, tristeza, placer, nostalgia o rechazo, a la vez que genera lucro económico, subsistencia, recreo y seguridad, en otras palabras condiciona la creación del hábitat de sus pobladores.

El café se ha convertido en la identidad de una región y de un país de regiones, es el “logo comercial” por el que Colombia es reconocido ante el mundo; gracias al cultivo del café se han educado miles de colombianos, se han construido cientos de kilómetros de carreteras, se ha aumentado el PIB de la nación por muchos años, se han constituidos cientos de centros poblados y tres ciudades capitales departamentales; y es precisamente el café, el detonador de las principales problemáticas sociales en el país.

La declaratoria del PCC representa una oportunidad de visibilizar ante Colombia y el mundo el carácter del paisaje de esta zona del país y las serias problemáticas que afrontan las 500.000 familias que viven de este cultivo, así mismo, puede ser un “salvavidas” para reactivar, según Duque (2012) la actual recesión de la economía rural cafetera; y además puede representar un oportunidad para repensar y revaluar los modelos de transformación agrícola del territorio y las relaciones humanas, según Duque y Rodríguez (2009) con los agroecosistemas.

A manera de conclusión y propuestas

La declaratoria del PCC es una oportunidad de revaloración de las costumbres y hechos que dieron lugar a lo que es la actual ecorregión cafetera de Colombia. Se debe traspasar la idea de que esta declaratoria es solamente una oportunidad comercial turística, que generará empleo a corto plazo y no incentivará la generación de conciencia critica en cuanto a toda la cadena productiva agrícola, no solo del café, sino de todos los productos agrícolas relacionados con el mismo, como es el caso del plátano, la yuca, las orquídeas, el ganado entre otros.

Así mismo, en pro de la sostenibilidad de los atributos del PCC, se debe garantizar que la distribución de los recursos económicos que se generen a partir de la gestión de este patrimonio mundial sean repartidos con equidad entre las personas que construyen en realidad el PCC y, no las instituciones de carácter politiquero, las Federaciones agremiadas con alto poder burocrático, los narcotraficantes o las agencias turísticas.

A su vez, se debe trabajar de la mano con todos los grupos etarios que viven en el PCC y, en especial con los jóvenes, en los siguientes temas: empoderamiento del territorio, generación y transformación de una renovada identidad cafetera; democratización de las nuevas tecnologías en el proceso productivo del café; ampliación en la cobertura de educación de calidad y contextual; establecimiento de conexiones terrestres y de comunicaciones y; visibilización de la cultura cafetera y de sus valores como hecho de construcción social.

Para finalizar, el paisaje es un componente del bienestar social y particular, un recurso colectivo construido por múltiples generaciones, es democrático porque es de todos y es de nadie y es un componente circunstancial del patrimonio material e inmaterial. Por tal motivo el cuidado, la conservación, la sostenibilidad y la valoración (en cuanto al valor y no al precio) es una tarea de todas las instituciones, la sociedad civil, la academia, los campesinos y demás grupos humanos, de sus pobladores y de sus visitantes.

En síntesis, el recuento anterior nos permitirá ver el bosque sin que la declaratoria nos quite la visión de lo que hoy acontece en el PCC.

BIBLIOGRAFÍA

ALMAMATER. (2010). Paisaje Cultural Cafetero. Obtenido de http://www.almamater.edu.co/sitio/contenido-paisaje-cultural-cafetero-59.html. Recuperado el 9 de Agosoto de 2012

Delgado, B., & Ojeda, J. (2007). Metáforas contemporáneas de paisajes andaluces. En V. Paul, & D. Tort, Territorios, paisajes y lugares (págs. 433-449). Barcelona: Galerada. Disponible en: http://www.upo.es/ghf/giest/documentos/paisaje/delgadoyojeda06_metaforas.pdf.

Delgado, B., & Ojeda, J. (. Boletin de la A.G.E No 51. de 2009). La comprensión de los paisajes agrarios españoles. Aproximación a través de sus representaciones. Boletín de la Asociacion de Geografos españoles No 51. Disponible en: 93-126 http://age.ieg.csic.es/boletin/51/05-delgado.pdf, 93-126. Obtenido de Asociación de Geografos españoles.

Duque, A., & Rodriguez, D. (2009). El Paisaje Cultural Cafetero: Reflexiones desde la diversidad agrícola y las percepciones historicas de la naturaleza y la cultura. En C. E. Lopez, & U. Hernandez, Diálogos de saberes, cienciase ideologías en torno a lo ambiental (págs. 121-128). Pereira: Universidad Tecnologica de Pereira.

Duque, G. (2012). Institucionalidad en el Paisaje Cultural Cafetero. Obtenido de Godues.wordpress: http://godues.wordpress.com/2012/07/31/institucionalidad-en-el-pcc/. Recuperado el 9 de Agosto de 2012

Pinzón, G. (2010). Factores reales y valores en el Paisaje Cultural Cafetero. Obtenido de Red Alma mater: http://www.almamater.edu.co/sitio/Archivos/Documentos/Documentos/00000110.pdf. Recuperado el 9 de Agosto de 2012

Pereira: Hacia la construcción de una ciudad del conocimiento

Plan de Desarrollo Pereira 2012-2016

Por: Alejandra Marín Buitrago
Abogada Urbanista
Estudiante Maestría en Hábitat

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El nuevo Plan de Desarrollo de Pereira adoptado por la presente administración municipal, integra el ejercicio de Prospectiva Territorial, “Pereira 2032”, realizado con ocasión de la celebración de los 150 años de fundación de la ciudad.

Desde lo territorial la apuesta de la ciudad, consiste en consolidarse como una territorialidad multipolar que integra otros entes territoriales, para conformar una región metropolitana que en el corto plazo puede cobijar 19 municipios. La ciudad y su visión de región es consciente que el rumbo hacia el futuro es la articulación de una ciudad líder con otras similares (Pereira, 2012).

En materia de construcción de ciudad, el Plan contempla una organización del territorio a partir de redes y nodos. Por nodos, se asimilan los actuales equipamientos públicos y privados dedicados a la empresa, la academia y el gobierno, así como otros, que se pretenden construir en el horizonte del ejercicio de prospectiva, con el objetivo de densificar y articular los llamados ejes de la innovación, la ciencia y la tecnología.

Dentro de los escenarios propuestos en dichas líneas estratégicas, se definieron un conjunto de proyectos estratégicos para la ciudad y su área de influencia, en materia Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación Integral, cuya ejecución de propone hacia el umbral del año 2032.

Entre ellos se encuentran, lo relativos a la generación de la Red de Nodos de Innovación Ciencia y Tecnología, que inicialmente se orientaran a temas como la  Metalmecánica, la Biotecnología, la Agroindustria, las TICs; así como el “Parque Sapiens”, de vocación turística.

También en materia de turismo y biodiversidad, en el horizonte propuesto por el ejercicio se asume la Parque Temático de Flora y Fauna y Operación urbana Integral de Resignificación de ríos Otún y Consota.

En el caso del rio Consota su proceso de resignificación abarca tanto el campo del turismo y biodiversidad, como la Innovación Ciencia y Tecnología. El Consota además de sus importantes implicaciones históricas, es un eje que articula varios de los nodos académicos como la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), la Universidad Católica, la Universidad Libre, junto con otros de tipo industrial y empresarial.

Por otro lado, se plantean estrategias de renovación y re desarrollo urbano, que se orientan a la competitividad. Dentro de esta importante estrategia, se pretende específicamente recuperar sectores claves para la economía local y regional, tales como el área del colector Egoyá, otras zonas cercanas al centro histórico y al sector de la Circunvalar, como las que abarca el plan parcial Corocito.

Otro tema fundamental es la modernización del Aeropuerto Internacional Matecaña, el cual está contemplado dentro de los objetivos del Sesquicentenario y pretende dinamizar la economía local y generar conectividad con más destinos internacionales.

En general, este ejercicio de prospectiva, intenta considerar cada uno de sus recursos y espacios de la ciudad como oportunidades para inspirar y generar empresa, competitividad, tecnología y en lo posible innovación. En este propósito, se resaltan algunos de los proyectos que se espera ejecutar en el mediano plazo.

Operación urbana Integral de Resignificación del Río Consota

El ejercicio de prospectiva recoge los hallazgos de varios estudios y escenarios de construcción ciudadana, tales como el “Foro Social Permanente por los Ríos”. En los estudios previos a la operación urbana, se dio vocación a cada una de las actuaciones de resignificación, identificando que el Río Consotá se constituye como “Eje del Conocimiento”.

Tal denominación en atención a que en las cercanías del Consotá, “se ubican un gran número de los establecimientos de educación superior y media, así como los principales parques de Pereira (desde el Jardín Botánico de la UTP, hasta el futuro Parque Temático de Flora y Fauna). Por lo tanto, “constituye una importante infraestructura para implementar acciones correspondientes al escenario planteado por el proceso de Prospectiva y Movilización Social, para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, así como para los objetivos de la ‘Movilización Social por la Economía del Conocimiento’” (Alcaldía de Pereira, 2012).

El reconocimiento del Consota como eje del conocimiento, implica además de la densificación de la red de nodos que enmarca el rio, potencializar las relaciones que se tejen a su alrededor, es decir, tanto las relaciones entre las instituciones, como de estas con el Consota.

Reconversión del centro -hacia la competitividad-

En el centro de la ciudad se plantea la ejecución de los desarrollos Bulevar Victoria, Parque Lineal Egoya, y el edificio World Trade Center. Estos proyectos, apuntan a la consolidación de la vocación empresarial de este sector, como centro de negocios regional. En todas estas intervenciones, se planea la generación de alianzas entre promotores inmobiliarios, propietarios y la administración municipal.

En este corredor estratégico para la ciudad, se busca generar infraestructura urbana para crear una “red de generadores de innovación”, a partir de la conjugación de los proyectos urbanísticos, empresariales y académicos y sus las dinámicas. Con ello se busca potencializar la competitividad del centro, integrando los sectores productivos, el espacio público -como escenario de atracción turística- y la academia, esta ultima representada en la integración de la Universidad Andina, al sector.

Estos proyectos, contemplan igualmente objetivos ambiciosos en materia de espacio público, que responden a una estrategia de ciudad que se ha descrito como “costuras”, es decir, generación de espacio público, que articule e integre las diferentes partes del territorio.

Instrumentos de gestión

La intervención urbanística que daría continuidad al plan parcial de “Ciudad Victoria”, se viene proyectando desde hace ya varias, administraciones. Por  regla general, cada administración ha contemplado la intervención de privados -en mayor o menor medida- aunque hasta el momento no se había tenido claridad de los instrumentos de gestión a implementar para viabilizar tal propósito.

Varias herramientas legales han aparecido en el panorama nacional, para facilitar la articulación y complementariedad de los procesos de desarrollo territorial de gran escala. Hasta el momento la gestión de estos proyectos se viene dando por la figura del plan parcial, que fue posteriormente complementada con los desarrollos en materia de macroproyectos urbanos, estos últimos, facilitan la integración de esfuerzos políticos, técnicos y financieros entre autoridades de diferentes niveles para la ejecución de proyectos urbano‐regionales estratégicos.

En el proceso de dotar al desarrollo urbano de instrumentos eficientes, se expide recientemente, la Ley 1508 o Ley de Asociaciones Publico Privadas (APP), la cual aporta algunas herramientas para viabilizar la participación privada en los proyectos de desarrollo urbano.

Las APP son un instrumento de vinculación del capital que se materializa en un contrato entre la entidad estatal, con el privado, con el propósito de desarrollar infraestructuras o de prestar servicios públicos. En estas alianzas, se pactan los parámetros de retención y transferencia de riesgos, entre públicos y privados. Los proyectos desarrollados por APP, pueden provenir incluso de la iniciativa privada, de modo que puede ser el particular el que haga toda la formulación y establezca su forma de pago mediante la explotación posterior del proyecto que se construya.

Conclusiones 

El ejercicio de prospectiva Pereira 2032, se plantea dotar a la ciudad de una estructura urbana eficiente y apta para la innovación, la ciencia y la tecnología. Con ellos pretende la construcción de una ciudad del conocimiento a través de proyectos estratégicos y un “cocido de espacios públicos”, que dinamicen sectores emergentes en la economía regional y de alto valor agregado, tales como la metalmecánica, la biotecnología, la agroindustria y el turismo.

Pereira se propone a su vez, el mejoramiento de la conectividad con infraestructuras como el remodelado Aeropuerto Matecaña que será un pilar en la construcción de Región multipolar

Para tales propósitos, la ciudad debe acudir a instrumentos de gestión que permitan la optimización del territorio y su uso. Estos instrumentos deben permitir la articulación clara de los sectores: gobierno academia y empresa.

En tal sentido las APP, pueden llegar a constituir un avance significativo en la atracción de capital y técnica para la generación de territorios del conocimiento, pues ofrecen una opción menos atada a los presupuestos y tramites del sector público para la financiación de las infraestructuras y desarrollos urbanos más innovadores. En todo caso, la aplicación de las APP requiere de fortalecimiento institucional, del sector público, orientado al mejoramiento de las  capacidades en materia de planificación estratégica, promoción de agencias y negociación con los particulares. 

Bibliografía 

Acebedo, Luis Fernando. (2010). Territorios del Conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento. . Tesis Doctoral, Doctorado en Urbanismo. Caracas: Universidad Central de Venezuela

Acosta, Jaime. (2009). Ciudades de América Latina en la Sociedad del Conocimiento [Versión digital .pdf. Bogotá: División de Planeación Estratégica y Evaluación de Colciencias. Recuperado el 31 de mayo de 2012, Red Europea de Ciudades Digitales, página web Oficial:
http://www.villesnumeriques.org/rvn/bc_doc.nsf/0/ae29a8cbeb9aff10c12578c90061916b/$File/ciudades_conocimiento_america_latina.pdf

Alcaldía de Pereira (2012), Proyecto Pereira 2032, digital Pereira: Coordinación del Sesquicentenario. Recuperado el 2 de junio de 2012, en: http://portal.pereira.gov.co:7778/PUBLICADOR//SESQUICENTENARIO/SESQUICENTENARIO.pdf